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01 Nomad: Dangerous

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01 Nomad: Dangerous

Mensaje por MAngelBooks el Sáb 17 Mayo 2014 - 5:00

SINOPSIS
“Fuertes. Veloces. Intrépidos. Inteligentes.
Así son ellos. Son las criaturas más increíbles creadas por el hombre para servirles, aunque el hecho de que fuesen tan poderosos e incontrolables no estaba incluido en la ecuación.”
Viéndose encerrado en una celda de contención, Deel necesita una manera de salir de la Fortaleza Scrowngart y liberar al resto de su Tribu, sin la necesidad de ser perseguido por las tropas del Ejército Terra; y mucho menos reavivar una guerra intergaláctica entre Nómadas y Humanos. Pero para ello, tendría que ser adquirido y nominado para las Olimpiadas de Resurrección. Si sigue su plan paso a paso, no habrá nada que pueda detenerlo. Y ella es su salida fácil.
Kate Haller nunca se consideró como uno de esos arrogantes ciudadanos que compran esclavos, pero desde que trabaja para el Gobernador de El Capitolio Terra, se ha visto sofocada por los miembros del Consejo para una Entrevista de Adquisición. Lo que va en contra de todas sus creencias y su instinto de preservación, y la irracional e incontrolable atracción que siente hacia ese peligroso y absurdamente sexy Nómada de ojos fríos, vagamente familiares… no hace nada para apaciguar sus temores.

“Primer paso: Salir de la fortaleza. Segundo paso: Conseguir que la chica me Nomine. Tercer paso: Ganar las Olimpiadas. Cuarto paso: Levantamiento.
Piedra en el camino: ¿Por qué demonios tiene que ser tan hermosa?”


¿Qué me dicen? ¿Subo o no subo capi?




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Re: 01 Nomad: Dangerous

Mensaje por MAngelBooks el Dom 18 Mayo 2014 - 3:42

Prólogo


El viento golpeaba con fuerza contra mi rostro, enviando mechones de mi negro cabello hacia mis ojos. Ajusté mi capa y me coloqué el gorro sintético blanco, todavía estábamos lejos. Ni siquiera era capaz de ver todavía la cima ovalada de las Torres de Vigilancia Terra, desde nuestra Nave viajando al nivel del suelo para poder ocultarnos entre las ventiscas de arena y el desierto.

Viajábamos ligero, un arma por soldado. Seis soldados por unidad, 9 unidades en total.

Las Daylighters Phantoms 2.0, en su color beige desierto, eran las naves perfectas para esta misión. Pequeñas, ligeras y silenciosas. La mejor opción para un ataque a plena luz del día, y siendo nuestra más nueva innovación tecnológica, los Terra serían incapaces de detectarnos en su radar. Ni tampoco de vernos con sus visores digitales a larga distancia.

Eso era historia pasada.

Habíamos revolucionado cada uno de sus inventos, y los habíamos hecho mejores, los habíamos hecho nuestros. Recopilábamos y reciclábamos los materiales que a ellos les parecían inservibles —sobre todo los nanotech, eso eran de carácter indispensable—, creábamos mejores inventos: Mejores armas, mejores naves. Nuestra propia Tecnología Avanzada. A millones de años luz de la de ellos.

Era sencillo para nosotros, fuimos creados para ser mejores, para hacer el trabajo por ellos. Nunca esperaron que fuéramos tan inteligentes como para entender que solo éramos juguetes de alta tecnología creados para entretenerlos. Sus monos de circo. Sus marionetas.

Pero lo sabíamos.

Éramos—Somos más que eso. Estamos vivos, sentimos al igual que ellos. Pensamos diferente.

Porque somos mejores.

Más rápidos. Más fuertes. Más ingeniosos. Más humanos de lo que ellos mismos llegarían a ser en un millón de años. Mucho más inteligentes. Porque así somos, así fuimos creados. Sin embargo, el hecho de que fuésemos las criaturas más poderosas e incontenibles que hubiesen pisado la faz de la tierra, no era exactamente lo que ellos esperaban. Por lo que fuimos desterrados y condenados a muerte.

—Oye, Uno —llamó B-99, mi Co-Capitán de vuelo—, estamos a punto de entrar al Área Muerta, ¿deberíamos dar la orden de elevar las unidades al límite establecido, ya?

Siempre tan impaciente. B-99 no era realmente su nombre, pero cuando estamos en una misión, acostumbramos a llamarnos por nuestros Códigos de Identificación. El mío es AZ-One, porque soy el primero. El líder.

—Deberíamos —confirmé sin apartar la vista del desierto que nos rodeaba, la ventisca arrojando arena sobre mi elaborado traje blanco, mientras el sustraía los minerales y los transportaba a mi cuerpo para así hacerme más resistente. Privilegio únicamente mío—. Solo recuerda que la próxima vez que estemos en una misión y me llames Uno, te enviaré con los Destripadores al Matadero. Si es que sobrevives a esta —Agregué.

Pude escuchar el esfuerzo de la garganta del chico al tragar.
—Caray —balbuceó.

—¿Quedó claro, Soldado? —Pregunté aún sin voltearme, no tenía intenciones de asustarlo hasta la muerte, solo quería recordarle que en las misiones, no soy su amigo Uno. Soy AZ-One, el líder de la Tribu Nómada.

—Sí, Señor —respondió con voz un poco inestable, pero lo dejé pasar.

Entramos al Área Muerta, un largo tramo de tierra seca desquebrajada y pilares de rocas, donde normalmente se escondían con facilidad los Abbadoms —llamados así por su increíble habilidad de destruir todo a su paso, eran criaturas nativas del planeta. Ya estaban aquí cuando el Gobierno del Rey Supremo y sus científicos llegaron a invadir. Pude ver unas cuantas cabezas terrosas alargadas asomar sus dentados hocicos babosos desde las ranuras. Eran una peste incontrolable, no habían logrado exterminarlos, por lo que no les quedó de otra que vivir y lidiar con ellos.

Hora de alzar el vuelo.

La arena ya no nos ocultaría y estábamos muy por debajo del límite para encender el Camuflaje, necesitábamos altura y algo de presión atmosférica. Además, teníamos que traspasar el Campo de Fuerza y los muros sin que se dieran cuenta. Eso sería debería ser suficiente.

El intercomunicador en mi oreja derecha emitió un leve pitido, tan bajo que si no fuera por mi subdesarrollada audición, no lo hubiese captado debido al ruido de la ventisca y el zumbido de la nave.
—Comandante AZ-One, aquí el General B-1, reportándose —habló el General de mis tropas aéreas—. Entramos al Área Muerta, solicito permiso para dar la orden de elevar el vuelo, cambio.

Pasé la ñema de mi dedo por el intercomunicador para activar el micrófono.
—Aquí el Comandante AZ-One, inspeccionando el área para concebir permiso —respondí, estirando el brazo y colgándome del aza superior de la puerta de la nave.

Apoyé mi pierna izquierda en un pequeño tramo de metal en el suelo de la nave y dejé que el viento chocara contra la mitad izquierda de mi cuerpo. Mirando al frente, agudicé mi visión y la expandí hasta la alta Torre de Vigilancia Terra más cercana.

La luz del sol provocaba un caleidoscopio de colores al chocar contra la pared invisible del campo de fuerza, parecía que la Cúpula estuviese rodeada por aureolas boreales invisibles para el ojo humano, no para el nuestro. Así era cuando sabíamos que estábamos cerca. Eso era algo que ellos no sabían de nosotros, que podíamos detectar sus campos de fuerza con nuestros propios ojos, cuando ellos tenían que utilizar lentes especiales.

Agradezcan al Doctor Peazelt y a los Nanos que inyectó en nuestro organismo cuando nos creó en las instalaciones de ELGEN. Punto para nosotros, Terras. Deberían de ser más cuidadosos con sus inventos, los Alterados no son ningunos idiotas. Además, ¿a quién se le ocurre construir al límite de la Cúpula? A los Terra, claramente.

Agudicé mi sentido de percepción —por supuesto, otro beneficio de ser un Alterado, como ellos solían llamarnos antes del Destierro—, y visualicé la Torre de Vigilancia de color marfil detrás del campo de fuerza. Tres soldados en la tarima ovalada, cuatro en la base. Ninguno en guardia.
Esto iba a ser sencillo.

—Área despejada, puede dar la orden, Soldado.

Un suave zumbido fue emitido por el alta voces, y luego la gruesa y profunda voz de B-1 se escuchó fuerte y clara.

—Atención a todas las Unidades de vuelo Daylighters Phantoms, aquí el General B-1, preparen propulsores para el despegue. Subiremos a tres metros el nivel de las nubes, comienza el conteo.

Los Capitanes de vuelo iniciaron el conteo en el tablero digital. En ese instante, B-05, mi Capitán de vuelo me miró por encima de su hombro. Aunque no podía verlo gracias a la máscara que cubre su boca y nariz al igual que a todos nosotros, sabía que estaba sonriendo. Su mirada lo decía todo: Íbamos a volar.

Mierda.

B-05 se volvió hacia los controles.
—Propulsores listo, abróchense los cinturones, Nenas —bramó con diversión—. Papá va a hacerlas gritar.

Un gemido colectivo se produjo en la Nave mientras los soldados rescatistas se abrochaban cinturones a toda marcha. B-05 era un maniático de la velocidad. Si no fuera porque le confiaría mi vida a ese idiota, no lo dejaría conducir ninguna de nuestras Naves. Él no me daría tiempo a entrar, sentarme y ajustarme el cinturón. Para el momento en que empezara a moverme, B-05 ya nos habría llevado la mitad del camino.

—Joder, Rory… —gruñí entre dientes mientras nos elevábamos con fuerza a gran velocidad y atravesamos instantáneamente el campo de fuerza. Todo en un solo movimiento. A penas y pude apagar mis Nanos internos para que no se vieran afectados por la fuerza del campo. Nos detuvimos de golpe, tuve que utilizar mi otra mano para sostenerme o arrancaría el aza superior a la que me aferraba.

Una vez ya establecidos arriba, me aseguré que mi unidad estuviera en buenas condiciones, después del intento de suicidio de B-05, con una rápida mirada.

Vivos, como mínimo.

—Voy a matarte, pequeño bastardo —le gruñí a B-05, lo que solo causó que riera. Sabía que no hablaba en serio, era mi mejor piloto y mejor francotirador, sin mencionar que era mi único amigo.

Activé el micrófono de mi Intercomunicador.
—Capitanes de Naves, aquí el Comandante AZ-One. —Pude sentir la mirada de todos mis soldados en la Nave clavarse en mí.

Era la primera vez que me dirigía directamente a los Capitanes en vez de al General B-1, pero también sería la primera vez que atacaríamos la Fortaleza Scrowngart directamente.

—Nos ubicaremos desde arriba en toda el área de entrenamiento —continué—, debido a que hoy es viernes no deberían haber muchos Soldados entrenando. Las Unidades Daylighters Phantoms 2 y 3 serán las primeras en atacar, solo bombas de repercusión. Recuerden que intentamos provocar que los individuos desalojen la Fortaleza, no derrumbarla con ellos dentro. Nuestros hermanos están en las plantas subterráneas, no lograremos completar esta misión si los enterramos con ellos.

»Arqueros de las Unidades 4 y 5, eliminen solo a los Soldados armados. No estamos intentando exterminar a la raza humana, solo nos estamos defendiendo y en una misión de rescate. Francotiradores de la 2 y 3, misma orden. Unidades y soldados restantes, solo cubran nuestras espaldas. La Unidad 1 de rescate hará el resto.

Ajusté las mangas de mi capa, y me soné el cuello. Ellos sabrían que estoy allí, no es como si hiciera mucho para mezclarme. Quería demostrarles que no era un líder. Que yo no me sentaba en un acolchado trono en mi palacio con elaborados trajes y miles de esclavos dispuestos a servirme. Que no me rodeaba de joyas y dejaba el trabajo pesado a los demás.

No.

Yo soy el líder.

Soy un soldado.

Soy El Nómada.



_____________________________________________________________________

  Espero que le guste, esta me ha costado más trabajo   No he actualizado "the Hunters Mysteries" porque estaba hospitalizada, pero lo haré pronto   Solo quería ver como recibían a mi Deel   

Digan si sigo y subo Capi  kiss




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Re: 01 Nomad: Dangerous

Mensaje por MAngelBooks el Miér 21 Mayo 2014 - 4:36

Capítulo 1


KATE


La estruendosa sirena de la alarma del despertador casi me provoca un infarto. Me volteé tan rápido a apagar la alarma que caí de cabeza en el suelo en un enredo de piernas y sábanas, tumbé el despertador digital y se rompió en millones de pedacitos de vidrio en el suelo de mármol. ¿Qué demonios me había poseído para colocarle ese tono tan espantoso? Sería un milagro si no termino en la calle a medio día por despertar al edificio entero.
O a media mañana.
Aparté los despeinados mechones de cabello rubio de mi cara, que volaron cuando me lancé toda a lo Bruce Lee por el interruptor de la alarma, y me dispuse a terminar de despertarme y hacer mis quehaceres, antes de que Patrick, Gobernador de El Capitolio —Y de vez en cuando mi jefe—, viniera a buscarme para el Almuerzo que teníamos con sus hijas, Amelie y Lissa, las niñas que cuido para él y su esposa. Un trabajo extra, a parte del principal y obligatorio que poseo en la Universidad, como Ayudante de Historiador en la Biblioteca de St. Jude’s.
Rayos, iba a tener que encontrar una mejor forma de despertarme. Esta era la tercera alarma que rompía desde que comenzó el año, y mira que apenas y hoy termina el primer mes.
Nuestro calendario era extraño, si lo comparas con el anterior. O mejor dicho, nuestro planeta es extraño. La antigua Tierra tenía 12 horas de día y 12 de noche, lo que hacían un total de 24 horas que era lo que duraba un día; tenía 12 meses, y un año duraba 365 días. Nuestra Tierra, de 2000 años después de la explosión, tiene 13 horas de día y 12 de noche, que harían un total de 25 horas el día —un total golpe en la cara a los científicos de la vieja escuela, si me lo preguntas— de las cuales, 24 son Reconocidas por el Consejo Terra, y una es Región Cero u Hora Muerta. La hora en que todo lo que respire y esté fuera de las Cúpulas es historia.
Las Cúpulas son donde vivimos, son Áreas vigentes y activas, lideradas por un Gobernador que forma parte del Consejo Terra. Cada área tiene un total de cinco Provincias, lideradas por un Alcalde. Excepto la Capital —también llamado El Capitolio—, en donde toda una Cúpula, es un área y una sola provincia, donde solo viven los más privilegiados como: Gobernadores, Cancilleres, Ministros, Soldados, Magnates Empresarios, Estrellas de Cines, etcétera. En otras palabras, solo los que el Consejo considera importantes y a sus familiares más cercanos.
Allí es donde yo vivo, debido a que mi padre era un Coronel del Ejército Terra Galáctico y murió defendiendo al Capitolio. Soy una beneficiada, solo estoy aquí debido a que mi familia está muerta gracias a la incompetencia de El Capitolio y del Rey. ¿Pueden creer que después de todo este tiempo tengamos un Rey Supremo? En los tiempos de antes no se veía tal tiranía.
Antes existían continentes, países, estados y ciudades. Ahora existen Cúpulas, Áreas Activas y Provincias; sin mencionar el planeta donde se ubica El Capitolio Supremo y las instalaciones de ELGEN, la base científico militar principal del Gobierno Terra-Galáctico —un nombre muy poco creativo, en mi opinión—, manejados por el propio Rey Supremo.
Antes cada país en el planeta tenía un Rey o Presidente, ahora un planeta tiene un Rey. Y ese Rey tiene otros planetas. Viva la igualdad de razas. Caray… Ese hombre se hace llamar Rey Supremo, ¿Quién en su sano juicio podría querer llamarse así? Y, ¿por qué nunca se deja ver el rostro? Claro, no es como si yo fuera capaz de compartir estos pensamientos. Sería inmediatamente acusada de traición, desterradas y condenada a vagar por El Inferno.
Abandonada a la intemperie. Sin agua, sin comida, sin un lugar para refugiarme de los Abaddons. Sola en el desierto, sin la seguridad de poder llegar a la seguridad de los bosques.
No. Tachen eso —ni siquiera los bosques son seguros—, sin esperanzas de sobrevivir. Como un Nómada. De la misma manera en que ellos solían ser. ¿Qué sabes tú si aún no quedan algunos de ellos por ahí, Kate? Podrían, que los ataques hayan cesado no significa que la guerra haya terminado.
Dios, Kate, detente ahora mismo. Todo acabó, si no fuera por el Rey la raza humana no existiría.
«Los Nómadas tampoco» susurró una molesta voz en mi cabeza.
Sacudí mi cabeza y me enfoqué en los pocos libros que he logrado coleccionar gracias a Mitch, el historiador de la biblioteca. Los libros son muy viejos. La mayoría de ellos, son recopilaciones de libros que se publicaron en la antigua Tierra hace más de dos mil años. Muy poca gente se dedica a transcribirlos al papel hoy en día, y solo puedes conseguirlos en el mercado negro, al igual que la mayoría de cosas referentes a esa época.
Muy pocas tradiciones se conservan, la comida y la música más que todo. El arte y los días festivos son prácticamente historia. Cuentos que han sido prohibidos, canciones que han sido borradas —literalmente de nuestras cabezas. Sueños que se han perdido por la ambición de un solo hombre.
Historia pasada, así es como la llaman.
El vibrante sonido de mi teléfono móvil en mi muñeca izquierda me sacó de mis pensamientos.
LLAMADA ENTRANTE DE PATRICK
Apareció en mi palma en titilantes letras azules iridiscentes.
Pulsé contestar y comencé un escaneo de mi guardarropa en el espejo de mi Styler 3.1, un invento muy útil si eres del tipo de personas como yo que no puede cambiarse de ropa sin terminar con la mitad del armario esparcido por toda la habitación. El en Styler eras capaz de combinar ropas, zapatos, accesorios y peinados en el espejo a cuerpo completo mediante un escaneo y un tablero de selección. Escogías el atuendo del día viendo como queda en ti sin siquiera probártelo, luego de escoger, un par de brazos mecánicos —mejor conocidos por mí como: Mini Octopus— se encargaban de arreglarte por ti.
Pero siempre existían el tipo de chicas como yo, tradicionales, que prefieren elegir sus atuendos por sí misma. Solo dejo el Styler para ocasiones especiales, como salir con mi mejor amigo y sus hijas.
—Buenos día, Gobernador —dije mientras buscaba un par de zapatos que combinaran con esa bella chaqueta de cuero roja.
—Buenos días, mi bella Kate —respondió Patrick con voz alegre como siempre—. ¿Lista para nuestra cita de hoy?
Reí en voz alta.
—Patrick, Patrick, Patrick… —Borré la combinación de atuendo. Demasiado sexy para ir a almorzar con Patrick y sus hijas—. Te recuerdo que es una salida informal, no vamos a reunirnos con el Supremo ni nada por el estilo.
—Pero sigue siendo una cita —insistió.
—No —suspiré con el ceño fruncido a la Kate en pantaloncillos en mi Styler—. No estamos en una cita Patrick, vamos a llevar a almorzar a Emelie y Lissa. No a pasar el tiempo juntos, ¿desde cuándo te volviste tan irresponsable?
Dudó.
—No estoy siendo irresponsable —sonó inseguro—. Realmente tenemos una cita.
Suspiré con exasperación.
Patrick había sido mi mejor amigo desde que hui del orfanato cuando cumplí los catorce años. Su padre, el Canciller Roger Cramblet, me reconoció un día en la calle mientras intentaba robar comida en el mercado, me recogió y me llevó a su casa. Viví allí hasta que cumplí 18 y pude recibir la herencia de mis padres, hace tres años atrás.
—Sí, Patrick —exhalé resignada—. Tenemos una cita con tus hijas.
—En realidad...
Me tensé. No podía ser.
—El Canciller Potter te apartó una Entrevista de Adquisición en la Fortaleza —dijo al fin, sonando muy apenado—. Lo siento, Kate, sé que no querías hacer esto. Sé lo que significa para ti, pero ya no pude contenerlo más, el Canciller piensa que debido a que eres la hija de Frederick necesitas a un esclavo…
Nómada —corregí entre dientes, nunca me gusto como sonaba la palabra esclavo. Ellos eran los Nómada, los rebeldes, las criaturas con poderes sobrenaturales que habían asesinado a mi familia.
—Nómada —repitió lentamente—. No pude evitarlo por más tiempo. La cita es a las 2, pasaré por ti para el almuerzo como acordamos, pero no llevaré a las niñas.
Colgó.
Me quedé parada frente a mi espejo a cuerpo completo, y con la mano en el aire sobre el tablero digital. Desde el espejo me saludaba una asustada y pálida Kate de grandes ojos grises y largo cabello rubio cenizo, vestida con un elegante y vibrante vestido de coctel de color rojo rubí.
Definitivamente mi color. Entrevista de Adquisición. Debería usarlo más seguido. Entrevista de Adquisición. Resalta perfectamente mi blanca piel cremosa. Ojos azules acerados.
*****

El almuerzo transcurrió en un incómodo silencio, demasiado silencio en realidad. Patrick me llevó a L’Vita, mi restaurant favorito de comida italiana, con intenciones de aliviar un poco la tensión que se había establecido en mis hombros desde su llamada esta mañana con historia. Pero era inútil, mi cabeza estaba entro lugar. Un lugar hace muchos años atrás, cuando era niña feliz. Cuando tenía una familia.
El viaje a la Fortaleza fue igual de incómodo, estaba claro que Patrick no estaba muy contento con mis nulas habilidades para ocultar mis sentimientos. Nunca fui buena en eso, no cuando se trataba de Ellos. Pero no es como si fuera sencillo, no cuando pasas de tenerlo todo —a no tener absolutamente nada en un abrir y cerrar de ojos. No cuando ves lo qué más amas en el mundo serte arrebatado frente a tus propios ojos.
No cuando el miedo se hace cargo.
No cuando la rabia sigue pulsando con desesperación por salir.
No cuando no puedes hacer absolutamente nada.
No cuando eres totalmente consciente de que no puedes culparlos.
Duele, claro que duele y desearía poder vengarme. Pero, ¿cómo puedes vengarte de alguien cuando esa persono está ejecutando su propia venganza? ¿Con qué cara? Así que duele, y seguirá doliendo, pero no puedo hacer nada para aliviar mi dolor. Además, ¿quién me asegura que voy a sentirme mejor una vez que lo mate?
Y, ¿qué me hace pensar que seré capaz de hacerlo?
No soy una chica ejemplar, he sido más problemática a lo largo de mi vida que cualquier de esos Nómadas. Está bien, no más problemática que ellos. Pero nunca fui como la demás niñas del orfanato. Mi padre era militar, y yo no me quedaba precisamente de brazos cruzados cuando los otros niños del orfanato me molestaban. Siempre era la que lanzaba el primer el golpe.
El auto se detuvo sacándome de mis pensamientos. No me había dado cuenta del momento en que habíamos llegado, pero a Patrick parecía no importarle. Había una pequeña line entre sus cejas, excepto por ello, no te daría cuenta de su molestia. Después de todo, era el Gobernador de El Capitolio Terra, no podía hacer menos que mostrarse feliz y complacido con su gente.
Miré la pantalla en la parte trasera del asiento delante de mí, los guardaespaldas de Patrick estaban estacionando sus camionetas negras detrás de nosotros.
Salí del auto antes de que Patrick siquiera terminara de rodear el auto.
—Deberías aprender a esperar, Catherine —espetó entre dientes.
Mi mirada voló a su rostro. Era la primera vez que me dirigía la palabra después de que falló épicamente con su intento de establecer una conversación en L’Vita. Sus normalmente cálidos ojos aguamarina me miraban con enojo.
No le respondí. No tenía ningún derecho a estar enfadado conmigo, él sabía lo difícil que esto era para mí, tener que estar de regreso al lugar de donde provenían todas mis pesadillas. En cambio, di media vuelta y caminé hacia la Cede de Comandos Militares Terra, donde se ubicaba la oficina del General Thomas y las celdas de contención Nómada.
Mi corazón se estrellaba con fuerza contra mis costillas, mientras intentaba mantener mis pasos firmes, recordar respirar y alejar todos los recuerdos que atropellaban mi mente. Todo al mismo tiempo. No una tarea precisamente sencilla.
El edificio era una construcción bastante intimidante, te recordaba el por qué ellos eran los jefes, siempre oscura y poderosa. Me recordaba a una versión en miniatura de los palacios vikingos que observaba constantemente en los libros de historia en la biblioteca. Hermoso, de una manera rustica y sombría. Constaba de cinco plantas superiores y ocho subterráneas, donde se ubicaban las celdas.
Pasamos las puertas dobles principales, custodiadas por dos Soldados Terras con uniformados. Ellos también eran bastante intimidantes, con sus trajes blancos completos especialmente diseñados para soportar altas y bajas temperaturas, y sobre todo, para protegerlos de las armas y la tecnología Nómada.
Algo que no había visto que hicieran muy bien.
El interior era una contradicción del exterior. Elegante y moderno. Decorado con en los colores de la bandera del Rey: Rojo —por la pérdida de nuestros hermanos a lo largo de los años—, Azul —por nuevo comienzo—, y blanco —como un llamado paz. Buenas intenciones, no tan buen líder. Nos encaminamos directo al ascensor, y Patrick pronunció el número del piso. 6.
Directamente un piso hacia abajo.
Llegamos de inmediato, y cuando las puertas se abrieron estábamos en un corto pasillo de color blanco y rojo. Al final, había una gran puerta negra, igualmente custodiada por dos Soldados Terras. Patrick se acercó a uno y le mostró su tarjeta, este le dio un leve reconocimiento de una inclinación con la cabeza y abrió la puerta por nosotros.
—General Thomas —saludó Patrick, al enorme hombre corpulento sentado al otro lado del escritorio que se hallaba en el centro de la habitación.
—Gobernador —sonrió este, tenía acento irlandés, por lo que imagino no era de aquí. La mayoría de la población británica estaba divida entre las Cúpulas 3, 6, y 9—. Creí que no vendría nunca, ya estaba empezando a quedarme dormido.
Ambos se estrecharon la mano.
—¿Poco que hacer en la Fortaleza? —Preguntó Patrick, sonando más feliz de lo que había sonado cuando se había dirigido a mí.
—En estos días, el único trabajo es no quedarse dormido del aburrimiento —contestó el General bostezando y golpeando en el brazo al hombre que estaba parado a su lado.
El general Thomas tenía una apariencia relajada, era rubio y con un gran bigote y barba, parecía un guerrero Vikingo, excepto que no creía que los Vikingos vistiesen con elegantes trajes y tuvieran una oficina tan grande. El hombre a su lado, era obviamente su asistente, era flaco y bajo en estatura, tenía el cabello castaño solo por los lados, le faltaba en la parte superior, vestía un traje caqui y llevaba unas gafas y una libreta en mano.
—Bueno, empieza a despertarte —dijo Patrick—. Porque he traído a la Srta. Haller para su entrevista y tengo una conferencia con el Consejo en una hora. —Observó con algo de impaciencia su reloj de muñeca. Era una antigüedad, y algo que muy pocos podían darse el lujo de tener. Ya no los fabricaban.
La mirada del general se fijó por primera vez en mí, y su rostro se estiró con una gran sonrisa cuando me reconoció.
—Nunca creí —dijo sin dejar de sonreír—, que vería llegar este momento. Siéntese Srta. Haller, es hora de su entrevista.



__________________________________________________

Heeey...   Diganme, qué les parece?
El Proximo Capítulo es Narrado por Deel... Voy a Alternarlos   Solo espero que les gusten  :pleaz:




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Re: 01 Nomad: Dangerous

Mensaje por Ivi04 el Miér 21 Mayo 2014 - 6:42

Me gustó mucho!!  escribís muy lindo, MAngel! te felicito por la historia  voy a estar por acá leyendo cada que haya capi yay


 kiss kiss kiss


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"The woods are lovely, dark and deep, but I have promises to keep, and miles to go before I sleep.
And miles to go before I sleep.".
 

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Re: 01 Nomad: Dangerous

Mensaje por MAngelBooks el Vie 23 Mayo 2014 - 22:02

 Ahhh Ivi eres un amor  :besote:
Lo estaré subiendo dentro de poco, solo déjame ordenarlo  joooo esto es todo un proceso  yay 




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Re: 01 Nomad: Dangerous

Mensaje por MAngelBooks el Sáb 24 Mayo 2014 - 23:39

Capítulo 2

DEEL


Cuando era pequeño, mi padre me enseñó cuales eran mis obligaciones. A quien debería obedecer, a quién debería defender y sobre todo que nunca, nunca, nunca podía verles a los ojos ni hablar sin su permiso. Es obvio que no obedecí, de otra manera, no estaría aquí encerrado como un animal. Con pies y manos atadas por cadenas equipadas con chips de sobrecarga que me estiraban la piel fuertemente, provocando que un intenso dolor ardiente se colara por mi cuerpo.
Sin embargo, no lo demostraba. No podía soportar la idea de darles el gusto de verme sufrir. Ese no soy yo, el que llora como una niña y se queja de todo, el patético chico que es agredido y no hace nada por defenderse. Nunca sería él.
A veces desearía serlo, desearía ser normal; no como los Terras, pero si como el resto de mi gente. Ser como Ash o Rory, quienes se permitieron ser libres para admitir su dolor y recibir a la muerte.
Yo no puedo. Mi instinto no me lo permite. Soy una maquina sin sentimientos, creada solo para provocar dolor. Soy un sobreviviente, y sin importar la situación nunca vería el momento de rendirme. Porque yo nunca me rindo. Soy un Soldado Genético. Criado en cautiverio, y suministrado con los recursos suficientes para destruir un planeta entero en un abrir y cerrar de ojos. No es como lo si lo hubiese intentado.
Pero sin duda es algo que consideraría.
Destruir el planeta del Rey. Destruir El Capitolio Supremo con el Rey en el interior.

¿Cuántas descargas estoy dispuesto a soportar antes de salir de este mugroso lugar? No lo sé, supongo que, todas las que necesite soportar mientras hago mi camino fuera de aquí. Cada descarga es tan poderosa que destruye una cierta cantidad de los Nanos que nos permiten ejercer nuestras habilidades con más eficacia. Sin los Nanos somos fuertes. Con los Nanos somos imparables.
Es por eso que ellos los anulan. Los destruyen para que así no podamos recuperarnos con rapidez y eliminarnos con más facilidad.
Quise decir lo que dije.
Desearía ser como el resto.
Pero no lo soy. Por lo cual puedo encender y apagar mis Nanos para que así no sean dañados, y puedo regenéralos. Todo con mi mente. En mi cuerpo.
Y sin embargo, no los necesito. No realmente. Por eso fui etiquetado como: Defectuoso. Fui un experimento fallido, según decían el Dr. Ritter y  la Dra. Bamer, un par de científicos que trabajaban en las instalaciones de ELGEN.(2) Mas mi padre nunca se deshizo de mí, creo que es el único Terra que he conocido que nos respetaba, el único que no nos trataba como animales, el único que nunca me miró como si fuera una aberración.
Y Ellos te lo arrebataron. Para lastimarte, él murió por tu culpa.
Solo causas daño, eres una máquina de destrucción. Todo lo que se acerca a ti termina herido. O muerto.

No hago más que causar daño, todo aquel que se acerca a mí está propenso a una muerte segura. No soy bueno, no puedo tratar de convencerme de esa estupidez, sé que no sale nada bueno de involucrarse conmigo.
Una vez creí que era bueno, que era mejor que el Rey Supremo. Hasta que…
—Destruyes todo lo que tocas —gruñí, mirando a sus fríos ojos azules verdosos a través de la máscara de cráneo que le ocultaba el rostro, muy parecida a la que yo usaba en ese momento—. No haces nada más que causar daño, esta gente sufre por tu culpa. Si no fuera por tu empeño en ser el mejor, nada de esto estaría sucediendo.
Él rió una vez entre dientes.
—No hay mucha diferencia entre tú y yo, mi querido Deel. —Me paralizó el escuchar mi nombre provenir de él, y mi anterior coraje empezó a disminuir mientras el conocimiento de que él me reconocía se establecía en mi mente—. Solo que yo no intento convencerme a mí mismo que soy el héroe de la historia, y admito que hacerlos sufrir es un placer que no pienso negarme. Si no, ¿de qué manera pretendería que se hicieran más fuertes? —Se inclinó hacia adelante e hizo un gesto señalando el caos a nuestro alrededor. Sus soldados y los míos, acabando los unos con los otros—. ¿No es eso lo que tú también intentas enseñarles? ¿Qué solo el más fuerte gana, y que solo los que sobreviven al dolor son considerados fuertes?

Oí un Click —que supuse, era del interruptor de la puerta— que me trajo bruscamente al presente, a mi aislada y calurosa celda de contención. Anteriormente, ellos me habían considerado una amenaza media y me habían encerrado en una celda junto a algunos de los míos, pero yo y mi alter ego no habíamos podido soportar el hecho de que nos consideraran unos inútiles debiluchos. Ese no era yo, yo era El Nómada. El comienzo y el final de toda esta guerra. No podía permitir que me consideraran igual que ellos, yo no iba a rendirme tan fácilmente.
Iba a luchar. A pelear por lo que nunca se nos fue permitido, y no me iba a detener hasta conseguirlo. Hasta que fuésemos libres —o muera en el intento. Porque en esta vida solo hay un lugar para uno de nosotros, o es el Rey, o soy Yo.
—¿Disfrutando de la tranquilad del hogar, gusano? —Preguntó con sorna la misma voz que escuchaba a diario y que tanto aborrecía. Dallas Driver—. Uff… Hace algo de calor aquí, ¿no crees?
Me mantuve como todos los días, sin decir ni una sola palabra y sin mostrar reacción alguna. No podía darles ese lujo, de saber que me afectan, no puedo permitirme que me afecten. Pero sí, hacía una calor atroz y sabía que estaba sudando a mares porque podía sentir el sudor correr por mi piel, y la venda que cubría mis ojos, estaba total e increíblemente empapada. Estaba algo deshidratado, debo admitir.
Deshidratado, y con ganas de acabar con esta jodida falsa. ¿Pero qué ganaría acelerando las cosa? Nada. Necesito que sigan creyendo que solo soy uno más, que pueden manejarme y no haré nada para defenderme. El que me sacaran de las celdas compartidas era el primer paso de mi brillante plan, una celda individual me da más oportunidades de pensar con claridad la como ejercer la parte complicada de todo esto: Salir de la fortaleza Scrowngart y liberar a los miembro de mi Tribu sin la necesidad de verme perseguido por las tropas del Ejército Terra, y mucho menos, reavivar antes de tiempo una guerra intergaláctica entre Nómadas y Humanos; no todavía.
No podía permitir que eso sucediera, eso sería servirnos en bandeja de plata. Primero, debo salir de aquí. Segundo, conseguir que mi Adquisidor me nomine para las Olimpiadas Anuales de Resurrección. No puedo esperar 4 años más, tiene que ser ahora.
Este año, serán en campo abierto. En El Inferno, en donde he vivido gran parte de mi vida: Bosques, desiertos, océanos. En donde solo pocos sobrevivirían, enfrentándose a los Abaddons.
Escuché pasos acercarse. Dallas se detuvo frente a mí y escuché un leve crujido. El sonido de succión invadió mis sentidos subdesarrollados, que hacían su más duro intento de mantenerse funcionando con el más leve suministro de mi energía.
La calor era uno de los tormentos que he aprendido a sobrellevar, pero el imbécil debe haber aumentado la calefacción a propósito, solo para cabrearme.
Podría soltarme. Huir de aquí, tomar aire fresco.
—¿Quieres un poco? —Pude saborear el cítrico jugo de naranja con solo olerlo. Dios, como tenía sed—. ¿No? —Rió— Bueno, te lo pierdes.
Mis hombros se tensaron. Diablos, necesito mantenerme inmutable. No puedo perder ahora mismo. Solo son dos días más, Deel. Dos días más y podrás tener agua y comida, sabías esto, que tendrías que pagar un alto precio por intentar huir.
Pero podría realmente hacerlo.
En serio. Podría soltarme, romper las cadenas y arrancarme los grilletes.
Y romperle el cuello a este hijo de perra.

Dallas soltó una carcajada. Maldito, juro que algún día voy a matarlo. Escuché el “Pop” de una tapa al ser removida, y poco después me envolvió el olor a deliciosa comida. Mi estómago rugió. Mierda.
Está jugando realmente sucio, debe ser hora ya de su almuerzo.
Sabe que tienes hambre, Deel. Está tentado a su suerte, él lo sabe, pero lo entretiene el verte sufrir mientras te contienes de arrancarle los ojos con tus propias manos.
—¿Qué? —Preguntó con lo que parecía comida en la boca— ¿Tienes hambre, gusano? —Apreté mis dientes tan fuerte que pensé que se romperían—. Lástima, hoy no te toca.
Río.
Desearía que te atragantaras, a ver si así seguirías riendo, maldito imbécil.
Puedo huir, de verdad que puedo. Puedo romper las cadenas, no me costaría mucho esfuerzo.
No, necesito calmar esos pensamientos. Necesito concentrarme.
Joder. Podía oler el delicioso olor que emitía la dulce y jugosa carne. Tragué con fuerza para no secundar a los rugidos de mi estómago.
—Bueno —sonó divertido. Oh, claro que lo divertía—. Será mejor que vuelva a hacer mi ronda. Te veo luego, gusanito.
Lo juro. Algún día voy a acabar con ese bastardo.
Veremos quién ríe de último.
Volví a escuchar el click de la puerta, y luego de un tortuoso bip-bip, Dallas había abandonado nuevamente mi celda. Rayos. ¿Qué ganaban los malditos Terras con esto?
Diversión, ¿no es obvio? Esto los entretiene, ver cómo se nos retorcemos de dolor y suplicamos piedad, justo para lo que fuimos creados.
Bueno, tenía que aceptarlo, para algo tendríamos que ser creados. Para divertir a todos esos jodidos bastardos egoístas. Todos son iguales, dudo que ahora exista alguien tan noble con mi padre, ellos solo piensan en ellos, sin importar a quien le hacen daño.
Excepto…
—¡Mami! —Levanté la vista hacia dónde provenía el grito.
Un par de grandes y asustados ojos grises me observaban con lágrimas en los ojos. Demonios, una niña. Mi corazón vaciló ante el conocimiento de lo que acababa de hacer.
Miré hacia abajo, donde mi espada estaba clavada en la mujer arrodillada de espaldas frente a mí, le había dado justo en el corazón. Ella tenía los brazos alrededor de un pequeño bulto. Un niño.
La niña no paraba de llamar a su mamá, y mi corazón, mi maldito y traidor corazón, se rompió en mil pedazos por ella… y por mí. Porque le había hecho lo mismo que me hicieron a mí, porque en ese instante me perdí por completo. Porque en ese instante dejé de ser alguien, y me convertí en algo.
Soy detestable. Un monstruo. Soy la cosa más jodidamente asquerosa que existe en el mundo, a parte del Rey. Nunca me perdonaré aquello, es algo que me ha perseguido desde entonces. Le quité a su familia, ¿qué culpa tenía ella? Era solo una niña, no importa en lo que se convirtiera con el tiempo, en ese entonces no era culpable. Y yo descargué mi rabia contra ella.
Y hui. Hui como el cobarde que realmente soy, y que intento esconder. Me odio, por hacerle eso, y dejarla allí. Como a un perro.
Inspiré por la nariz y me tensé. Rayos, aún permanecía el olor a comida en la celda, y eso estaba empezando a volverme loco. ¿Cuántos días realmente deben haber pasado desde la última vez que comí algo? Se supone que ellos me dan comida y agua cada cinco días, ¿pero por qué habría de confiar en sus palabras? Ellos nunca antes cumplieron alguna promesa, ¿por qué han de hacerlo ahora? Y no es como si yo tuviera un maldito reloj digital o un calendario interno que haga la cuenta por mí.
Es cierto que nuestro cuerpo es más fuerte y se recupera a una velocidad mayor que la de cualquier humano, pero eso es porque nosotros no somos humanos. Ni siquiera sé qué soy, o lo que nuestra raza sea. Y para ser sincero, no me importa. Porque eso no nos ha traído más que desgracia, por el simple hecho de ser diferentes.
Por el simple hecho de ser mejores.
Desde afuera se escuchaban los quejidos y gruñidos del resto de mi especie. A todos nos tenían enjaulados como a bestias salvajes. Bueno, no es como si ellos no se comportaran como tales. ¿Qué les había sucedido? ¿Qué les habían hecho esos monstruos? Una molesta voz en mi interior me recordó que yo no era muy diferente de ellos.
Gracias, ahora concéntrate, Deel. O huye, eres bueno en eso, también.
La primera vez que llegué a este lugar, ni siquiera podía creer que esta fuera mi familia, mi Tribu. No, simplemente no podían serlo. Se veían tan sucios y destruidos. Tan diferentes, y no de una buena manera. Realmente parecían salvajes, estando allí desnudos y sucios en sus propias porquerías.
El olor era insoportable. No tanto como el dolor de ver a aquellos que lucharon conmigo, juntos por nuestra libertad. Pero nunca seríamos libres. Ahora lo sé, nunca seríamos más que para lo que fuimos creados. Para servir a los humanos,  no a menos que nosotros mismo impongamos las reglas. Una vez creímos ser libres, pero eso fue antes de la captura. Habían accedido a dejarnos el Planeta B-68 a los Nómadas, como ellos nos llamarón en ese entonces. Mas era todo un juego, solo querían destruirnos a todos juntos.
El bullicio afuera aumentó, sacándome bruscamente de mis pensamientos. La grave y —desgraciadamente— familiar voz del General Thomas retumbó por el pasillo, por encima del ruido de los soldados encarcelados.
—Aquí encontramos a los guerreros. —Le escuché decir. Casi podía imaginarme al robusto vikingo rubio, abrir los brazos y señalar a su alrededor.
Está en una Entrevista de Adquisición. Eh… sip, así llamaban a esta mierda de comprar esclavos. Como si estuvieran en una compra/venta de bienes. Más o menos lo que éramos para ellos, excepto que no teníamos más valor que la mierda.
No pude evitar soltar un fuerte gruñido áspero, mi garganta reseca ardió con el esfuerzo.
—¿Los guerreros? —El sonido de esa suave voz viajó hasta mis oídos y se extendió por mi cuerpo como una brisa de verano.
¿Qué demonios…?
—Exacto —respondió el General Thomas como si estuviese vendiendo un producto—. Estos son algunos de sus guerreros más fuertes, son sus Soldados, por así decirlo, aunque más salvajes.
—Interesante… —murmuró la dulce voz, en un tono tan bajo, que si no fuera por mis oídos súper-desarrollados, no lo hubiera captado.
Su voz, por extraño que parezca, provocaba pequeños temblores desde la punta de mis pies, hasta la nuca. Diablos, había pasado tanto tiempo desde que había estado cerca de una mujer… No. Concéntrate, Deel. No necesitas una mujer, necesitas conseguir que estos imbéciles te den agua y si es posible algo de comida.
Y salir. Necesito salir.
Mi garganta ardía por agua, y el concierto de mi estómago no era nada reconfortante. Podía soltarme. Claro que podía, estas estúpidas esposas no eran suficiente para detenerme, ni las dolorosas descargas que podrían provocarme si tiro de ellas. Ni siquiera sus cientos de arma, ni soldados. Yo era casi indestructible. Digamos que, un error de fabricación un poco más grande que el de mis hermanos.
Ya lo dije, soy defectuoso.
Y vuelves a divagar, deja la redundancia, seas que lo seas, no es nada bueno. TÚ no eres bueno.
Necesito llamar la atención de todos allá afuera, pero, ¿cómo? Necesito que el General se sienta en la necesidad de deshacerse de mí lo más antes posible, así yo podría estar saliendo hoy de esta sucia celda con la dulce y perdida Jane.(3)
Ejecutar mi plan.
Huir.
Entrar a las Olimpiadas.
Ganar mi libertad.
Liberar a mis soldados.
Ponerle fin a este infierno.
—Estás en tu casa. —La fuerte exclamación del General Thomas me sobresaltó, me había olvidado por completo de que estaba allá afuera, exhibiendo la mercancía.
Ese pensamiento me dio ganas de girar los ojos. Si no fuera por la venda —exageradamente apretada— en mis ojos, lo hubiera hecho.
—Elige al que quieras. —Bingo.


______________________________________________
2Experimental Laboratories for Genetic Engineering and Nanotechnology. En español: Laboratorios Experimentales de Ingeniería Genética y Nanotecnología (LEIGN).
3Aquí, Deel se refiere a la dueña de la voz femenina como Jane, la novia de Tarzán. Debido a que el General los llamó a ellos salvajes, y Tarzán era un hombre de la selva. Todos conocemos esta historia.



  Aquí otro Capi, espero que les guste... Gracias por leer  kiss 




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Re: 01 Nomad: Dangerous

Mensaje por Ivi04 el Lun 26 Mayo 2014 - 16:18

Ohh!! pobrecito Deel!!    espero que pueda escapar de ese horrible lugar  mefui 

Gracias por el capi!  kiss kiss kiss


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And miles to go before I sleep.".
 

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Re: 01 Nomad: Dangerous

Mensaje por MAngelBooks el Lun 26 Mayo 2014 - 20:39

Deel es mi personaje complicado, ya verás  
Pero de todas mi historias es uno de mis favoritos  
Gracias por leer, y disculpa los errores, internet se vuelve loco corrigiendo y arruina lo que que escribo a veces  

Pronto subo capi   




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Re: 01 Nomad: Dangerous

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 11:43

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