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When I Met You

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[NUEVA] When I Met You

Mensaje por consu96 el Sáb 19 Oct 2013 - 3:36

Esta historia la he estado publicando en otro sitio, por lo que si la buscan y sale en otro lugar de internet, no me acusen de ladrona hihi... Totalmente original y registrada en Safe Creative bajo el código 1306265326626... Espero que la disfruten, en un segundo cuelgo el prólogo!


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Prólogo

Mensaje por consu96 el Sáb 19 Oct 2013 - 3:40


Prólogo


Lancé mi bolso junto a mi maleta, al lado de la puerta de entrada. El piso era enorme, maravilloso, todo lo que una chica de dieciocho podría desear, pero no era mi casa. Extrañaba el cálido hogar en el que vivía –y viviré cuando vuelva, claro-.
Jamás pensé que irme de intercambio a un país totalmente extraño sería toda una experiencia. La simple llegada al aeropuerto esta mañana fue un caos, pero no podría haberlo vivido sola. Luba, Jade-Aliz y Alex, mis amigas desde hace unos cuantos años, me acompañaban en este recorrido.
Justo antes de pensar que mi vida en Chile sería la típica vida común y corriente, la noticia de un intercambio se presenta y supe que debía embarcarme en esta aventura, una aventura que he soñado toda mi vida, una aventura que se presentó y una aventura que jamás podría negarme a mí misma.
Sí, dolió más de lo que imaginé despedirme de mis padres en mi pueblo, dolió aún más despedirme de mis hermanos en el aeropuerto de la capital, pero definitivamente no cambio esto por nada.
Londres, mi querido y añorado Londres está justo aquí, delante de mis ojos… Rayos ¡Estoy en Londres maldita sea! Si supieran cuánto anhelaba esto, si conocieran cuántos años de mi vida me desgasté aprendiendo un idioma complicado con tan solo llegar a la tierra de Inglaterra, para solo respirar aire europeo.

-¿Estás lista? Queremos salir a recorrer la ciudad- la gruesa y entusiasmada voz de Luba me sorprendió en mis vagos pensamientos. ¿Que si estaba lista? Demonios, nací para Londres.
Abrí la puerta de golpe, asustando de paso a Luba -¿Por qué preguntas? ¡Hagámoslo!


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Capítulo 01

Mensaje por consu96 el Dom 20 Oct 2013 - 16:09


-¿Recuerdas cómo soñábamos con esto Luba?

Jamás pensé que en serio lograríamos el sueño de toda nuestra vida. En clases, todo el tiempo soñábamos con los lugares que recorreríamos cuando llegáramos a Londres, a los países que visitaríamos cuando estuviéramos en Europa, las cosas que haríamos tan solo al pisar y respirar tierras nuevas esperando nuestra conquista.

Luba tomó un respiro antes de contestar –Toda mi vida, Chelsea. Toda mi vida.
Asentí. Seguíamos mirando la otra parte de la ciudad atravesada por el río Támesis, justo frente al palacio de Westminster, bajo el London Eye.

-Es nuestro turno- comentó Luba mientras la fila llegaba a nuestros pies.
-¿Qué hay de Jade, o Alex?- La verdad no las había visto desde que llegamos a nuestro bloque de habitaciones. Supuestamente ellas saldrían con nosotras y de alguna manera se adelantaron en nuestro paseo. Me pregunto dónde estarán.
-Ya no llegaron y la espera ha sido demasiado larga como para salirnos, así que pon tu trasero en la cabina antes de que te golpee- advirtió -Con su singular forma de advertir-  Luba.

Haciendo caso a sus palabras -Prefiriendo tener una vista del hermoso Londres antes de tener un trasero pateado- entré a la cabina. Siempre había tenido miedo a las alturas y este probablemente sería mi mayor desafío. Todo por Londres Chels, todo por Londres.

-Sé que me aferraré al piso apenas la cabina se mueva, Luba- Los nervios ya estaban haciéndose paso por mi estómago y casi sentía vomitar mis tripas. Aún en el suelo ya estaba sintiendo vértigo, me imagino cómo me sentiré a ciento treinta y nueve metros de altura.
-Amiga- dijo Luba, aferrándose a mi hombro derecho con su mano izquierda –Sabes que estoy aquí para ti ¿no?
-¡Aww! Eso es muy tierno Lub…
-Así que si pretendes arrojarte al piso no creas que no te levantaré a patadas de ahí. Ahora compórtate o me conocerás en mi estado no arruines mi único viaje a Londres- Su dedo apuntaba mi cara de forma amenazante, sin duda alguna convertí mi postura en una rígida, para no perder el control… A ciento treinta y nueve metros de altura.
-Y yo creía que Londres te había puesto melosa- La observé de soslayo –A ti ni siquiera tus sueños te cambian.
-Sueños son sueños, algo pasajero. Yo soy yo, jamás cambiaré eso- Aunque no creía la parte de “algo pasajero” tenía razón, no debía cambiar por estar solo en otra ciudad -¡Oh mi Dios! Chels, a tu izquierda, diez en punto.
-¿En serio, Luba? ¿En serio? ESTAMOS EN LONDRES, pero aún así ¿Miras chicos?
-Si no lo miras te arrepentirás… Oh me estoy muriendo, son dos Chels. Tan solo mira, por favor- Agh, sé que si miro un chico británico me dejará con la boca abierta, me pasó mucho durante el largo -relativamente corto- viaje desde el aeropuerto hasta el bloque. Te arrepentirás de esto Chels, ya lo puedo sentir mientras volteo mi cabeza.

Nop, definitivamente no me arrepentiré. SON DIOSES.
Había uno de cabello rubio, piel rojiza, ojos celestes y una boca gruesa, pero no al extremo de tosca. Perfecta, de alguna forma. Y su amigo un poco lo contrario. A su lado, un chico con cabello castaño, piel clara -típico de británicos- y ojos verdes tan brillosos e impactantes como el brillo de la luna, una boca definida y tan… Completa.

-¿A cuál eliges?- La voz de Luba solo desvió un poco mi atención de los chicos, tanto que pude responderle sin problemas, pero con todos los sentidos puestos en ellos.
-El castaño es tuyo, Luba. Mis debilidades son los rubios.
-Y tus debilidades son buenas para ti, ya estamos a aproximadamente trece metros de altura y aún no has chillado- rió Lub.
-¡Oh Mi Dios!- exclamé con voz aguda.
-Retiro lo dicho, ya chillaste.
-¡Por qué no me dijiste que estábamos en movimiento!
-Duh, estuve diciéndolo aproximadamente por un minuto. Claramente tus sentidos estaban ahogados ¿no?, pero quien te culpa, son hermosos- Me aferré al brazo de Luba mientras veía como nuestra cabina se iba elevando más y más –Entonces ¿el castaño?- Asentí, las tripas estaban en mi boca y no me dejaban hablar –Gracias, yo observaba al rubio… Latigable, cien por ciento latigable.
-Luba…
-¿Hablas? Qué bien, ya me estaba preguntando si tus nervios hicieron que tragaras tu lengua.
-No me siento bien.
-Por favor no vomites- Luba sonaba alarmada y movía sus manos en señal de que cualquier cosa que cruzara por mi mente -o garganta- fuese olvidada.
-Luba, detén esta cosa- las manos ya cubrían mi boca.
-¿Qué dices? ¡¿Cómo se supone que detenga esto?!- exclamó –Por favor no vomites, no…- Su comentario claramente fue demasiado tarde.

El horrendo sabor de tripas, bilis y pizza del almuerzo inundó mi boca y siguió hasta que vacié todo mi estómago en la cabina. No podría haber sucedido algo más vergonzoso.

-Suicidio social, hola- comentó Lub mientras tomaba mi cabello con sus manos.
-Te dije que era una mala idea- susurré apenas mientras mis manos volvían a tapar la boca horrenda y traviesa que llevaba.
-Y yo nunca creí que serías capaz de vomitar, Chels.
-Disculpa- me sonrojé hasta sentir mi cabeza estallar.
-Estoy acostumbrada, no te preocupes- rió –Contigo a mi lado es difícil no pasar alguna vergüenza, ahora las manejo- Y Luba seguía siendo la misma, aunque era extraño que no me haya golpeado con esta situación extraña –Acorraladas con el olor hasta que bajemos. ¿Sabías que cada ronda dura media hora, no?- otra información que chocaba con mi mente. Definitivamente esto era lo más vergonzoso.
-¿Te encuentras bien?
-¿Qué?

Ojos verdes, cabello castaño, piel clara y labios perfectamente alineados. Sentí mi cara enrojecerse con solo mirarlo y saber que no podía hablar con él directamente por ahora mi nauseabundo aliento. Chelsea, el mundo no está a tu favor hoy.

-¿Te sientes mareada o algo?- Mi Dios, sus ojos, no podía alejar la vista de ellos. Mi boca abierta, tratando de decir algo sin tartamudear. No salía nada –Veo que aún no te sientes bien- sonrió. Soy oficialmente fan número uno de su sonrisa -¿Cuántos dedos ves aquí?- preguntó agitando tres dedos frente a mis ojos. A mi lado se encontraba una Luba sonriente y boquiabierta. Sacudí mi cabeza, permitiéndome responder.
-T…Tres, Tres dedos. Señor- ¿Señor? ¿En serio? Aceptación social cero.
-Oh- lanzó una pequeña carcajada que movió todos mis sentidos –No soy tan viejo para que me llames señor, solo tengo veintidós.
-Yo… Yo, lo siento- PILLADA. Mi cara roja acusaba mi vergüenza.
-No tienes por qué preocuparte- esbozó una sonrisa –Mi nombre es Luke- extendió una mano en mi dirección -¿Tú eres?
-Chelsea, Chelsea James- apreté su mano, intentando dar un saludo sin reflejar mis notables nervios –No esperé conocer a alguien en esta… Situación- -Aquí, bañada en vómito, con notables ojeras, un aliento de dragón y un hedor notable en la cabina, por mí culpa-
-No te preocupes- Sí, claro. Como si eso fuese posible –Eso hará que jamás te olvide- volvió a sonreír. Sigue así toda la noche y no escaparás antes de que arranque un pedazo de tu tierna cara –No son de aquí ¿verdad?
-No- interrumpió Luba. Por un momento creí que no estaba aquí –Somos de Chile. Programa de intercambio- Le tendió una mano –Por cierto, soy Luba.
-¿Luba?- repitió Luke extrañado, una cosa común para mí. Todos sentimos curiosidad por el nombre de Luba alguna vez. Mi chico comible aceptó un apretón de mano.
-Seh, mi mamá y sus nombres- miró en mi dirección, guiñando discretamente un ojo que me decía -Hablaste con él, suertuda- -¿Te sientes bien? Lo siento, no debí forzarte a entrar aquí.

PAUSA. ¿Luba disculpándose por algo de lo cual se reiría? Realmente algo sucedió en mi pequeño transe de admiración a Luke.

-¿Te forzaron?- preguntó Luke, sus ojos azules concentrados en cada movimiento de mi rostro.
-Siempre he temido a las alturas- oculté mi rostro mirando mis manos.
-¿Por qué te avergüenzas?- Oh Dios, este chico es HERMOSO, pero lamentablemente IDIOTA. Me avergüenzo porque vomité en una cabina cerrada, a aproximadamente ciento veinte metros de altura, en una ronda que terminará recién en quince minutos más y el chico más lindo que podría haber visto en mi entera vida me vio hacerlo.
Respira –Es algo que se supone había superado. Veo que no- Levanté la mirada y su rostro me mejoró de alguna manera.
-¿Te sugiero algo para perder el miedo?- guiñó un ojo.
-¿Qué cosa?
-Abrázame.

¿Qué?

-¿Disculpa?
-Bueno, en unos diez segundos la cabina comenzará a bajar y el vértigo te consumirá de nuevo… 8…7…
-¿Qué haga qué?
-6…5…4
-No puedes hablar en serio.
-3...
-¿Hay alguna cámara oculta?
-2…
-¿Es en serio?
-1…

Tal como lo predijo, la cabina comenzó a bajar y el vértigo se apoderó de mí.
Sin aviso estaba en sus brazos, abrazando su cintura y él pasando sus brazos sobre mis hombros.
Me ganaba por una cabeza, un metro ochenta y algo que dejaba muy por debajo a mi metro sesenta y cuatro.

Y aquí estaba yo, en Londres, vomitada en una cabina a ahora noventa metros de altura y envuelta en los brazos de un chico -llamado Luke, con ojos verdes, piel clara y una gran sonrisa- totalmente desconocido.


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Capítulo 02

Mensaje por consu96 el Sáb 26 Oct 2013 - 19:22

Capítulo 02


Ah, Londres y sus sorpresas ¿cuándo dejarás que me adapte a ti? Aún me pierdo en los metros. Debí bajarme en la estación Euston Square y me he pasado hasta la estación King’s cross st. Pancrass, ahora debo caminar once cuadras hasta la universidad.
Qué maravilloso primer día de clases.
Si Luba me hubiese despertado <> no estaría corriendo en las enredadas calles y llegaría a tiempo a mi primera clase de lengua inglesa. Pero los planes cambiaron cuando, solo por intuición, desperté y me di cuenta de la hora. Esto de no tener celular me mata, al menos si tuviera uno pondría la alarma; o quizás si tuviese una compañera de cuarto me despertaría con ella <>.
Genial, una cuadra más doblo a la izquierda y llego a la increíble University College of London, pero por ahora solo me queda correr solo un poco y quizás llegar a tiempo.
Aunque llevo seis días en Londres no he podido adaptarme a los transportes, es más, aún se me hace raro ver que manejen por la izquierda. Invirtieron todo lo que conocía como correcto e incluso caminar hacia atrás me parecería lo menos exagerado en estas tierras. Aún así, estoy viviendo el sueño de mi vida.
La verdad mi estancia por Londres no ha sido muy movida ni ha ocurrido lo típico para describir. No he salido a clubes <> y no he conocido a nadie que no sea del bloque de pisos en el que vivo, que serían el conserje Carl, la señora del aseo Anne y un chico encargado del estacionamiento, Rick.
Luke jamás volvió a dar señales de vida. Aún me tiene conmocionada aquél momento que vivimos en la cabina del London Eye, esa mezcla de atracción desesperada e intriga. Pero nunca pidió mi número, mi dirección, o si quiera el nombre de la universidad; aparte de saber que se llama Luke, que tiene unos increíbles ojos verdes, una piel blanca y suave, no conozco nada más de él.

Entre todo este mar de pensamientos llego justo a la universidad. <>.

-H26… H26… H26- me repito en voz alta mientras miro la puerta cerrada de cada salón. A este ritmo llegaré a mitad de hora. –Disculpe- le pregunté a una chica que vagaba en los pasillos –El salón H26 ¿dónde está?
La chica, unos centímetros más baja que yo, mejillas rojizas y ojos color miel, me miró con atención y luego apunto en sentido contrario a mi carrera –Esta en el otro edificio.
-Mierda… me he pasado-dije. Genial, eso me faltaba, volver sobre el camino –Muchas gracias.

Me fui corriendo hasta el otro edificio y pude encontrar el salón. <>. Abrí la pesada puerta color azul y entré, encontrándome a toda una clase expectante en mi entrada. <>.

Bien, quizás mi entrada a mi primera clase no estuvo bien. Pero vamos, aún tengo todo un año para pasar desapercibida y así enmendar mi interrupción.
Avanzo rápidamente hacia el final, encontrando una taquilla desocupada en la penúltima fila. Al lado, hay un chico.

-Disculpa- murmuré mientras pasaba en frente de él para sentarme. No respondió.

Saqué mi cuaderno de apuntes y mi lápiz de tinta color azul, pero no pude concentrarme en la clase. En su lugar, me quedé pasmada viendo al chico vecino, un chico de piel clara, nariz perfectamente perfilada, piel clara, ojos verdes y cabello castaño. Luke.
¿Pero qué mierda hacía aquí? <>, pero a lo que voy es ¿qué está haciendo aquí? En el mismo salón, justo a mi lado. ¿Habrá sido todo una coincidencia? ¿Me habrá visto entrar al salón? Lo más cuestionable de todo ¿me habrá reconocido?
Mi Dios, esto llega a ser espeluznante, aún no me nota.

Volví a mirar al frente pero ¡Rayos!, no puedo ni siquiera pensar en la clase sin notar su presencia, cada respiración, cada vez que baja el lápiz y escribe algo o cada vez que junta aquellos labios tan apetitosos para tragar.
Mis ojos viajan solos otra vez a su persona, y lo pillo observándome. <>

-¿Te conozco?- preguntó susurrante, alzando una ceja y con un tono arrogante. Todo diferente a aquél día en el London Eye.
-Hmmm…- <> -No. No lo creo po.posible- tartamudeo.
-Me eres familiar- volvió a susurrar -¿De verdad jamás hemos hablado? ¿Algún club, algo?
<> -No, no te he visto nunca. Lo siento.

Volvió a mirar al frente y me resigné a hacer lo mismo. ¿Dónde quedaron las palabras “No te preocupes, eso hará que jamás te olvide”? Solo fui una chica más a la que ayudó y se portó amablemente. <>.

La clase transcurrió con una considerada normalidad. Apenas el timbre avisó el término de la hora me apresuré a guardar mis notas y salí al pasillo ahora lleno de estudiantes.
Las doce y quince minutos, la hora ideal para ir a la cafetería y tratar de disfrutar mi día libre de clases.
Mientras caminaba comencé a hacerme notas mentales, tratando de apartar de mis pensamientos la horrible, pero a la vez sorpresiva reunión con Luke.
Horrible porque no me reconoció, y sorpresiva porque jamás pensé volver a verlo en esta inmensa ciudad. Vagaron por mi mente las ideas de que fue el destino el que nos reunió, pero las descarté de inmediato. Yo no creo en esas cosas.

Comencé a relajarme mientras caminaba. La universidad era enorme, llena de salones, pasillos, alumnos y esculturas <>.
Sin duda había motivos para otorgar a la UCL el prestigio que tenía, su calidad de educación, los notables profesores y su organizado consejo de estudiantes, el UCLU (University College London Union).
Me detuve un momento ante la pizarra de clubes. Había de todo, desde ciencias hasta jardinería <>. Había uno de música que llamó mi atención, mis clases de piano habían quedado estancadas en cierto año cuando el dinero de mis padres quedó un poco, ya saben, escaso. Había aprendido lo suficiente para saber cada postura y reconocer y leer partituras, pero aún me faltaba perfeccionar mis notas y hacer que no sonaran tan brutas. Pulirlas y lograr el sonido delicado que requiere; no estaría mal este semestre.

Con un suspiro vuelvo a mi caminata hacia la cafetería, un lugar que era centro de reunión de estudiantes y que, como me habían comentado más de alguna vez, era el lugar en donde servían el mejor té.
Agh, pero por mucho que me esfuerce no logro dejar de pensar en Luke ¿cómo podía olvidarse tan rápido de alguien?... Aunque dijo que le resultaba familiar. ¿Y si ni siquiera es Luke? ¿O si resulta ser su gemelo malvado y arrogante?... Aún siendo gemelos no serían iguales, todos tienen una marca de diferencia, y la imagen de Luke se me había quedado tan gravada que dudaría que no fuera él.

-Maldita y bendita Inglaterra- solté en un suspiro.
-¿Por qué insultas mi país?- preguntó aquella voz familiar. Rasposa, profunda y masculina voz familiar.

Me volteé casi asustada, como si me hubiesen pillado haciendo algo indebido. Mi cara se tornó roja, y lo sé, porque el calor que me inundó en ese momento era como el calor del infierno.
Y ahí estaba él, sonriendo y tratando de ocultar el mentón en la bufanda azul oscuro que llevaba alrededor del cuello, pálido y suave.

-Yo no…- suspiré ¿por qué este chico me corta de esta manera? –Lo siento, no era mi intención “insultar” o algo así a tu país- titubeé, haciendo las comillas con los dedos. Su respuesta fue una amplia sonrisa <> y una melodiosa carcajada.
-Lo sé- caminó unos pasos hasta ponerse demasiado cerca, frente a mí ¬-¿Por qué no me has dicho que eras la chica del London Eye?- << ¡PILLADA! CORRE MIENTRAS PUEDES>> -Al parecer no me reconociste- sonrió.

JÁ, ¿no reconocerlo? He soñado contigo cada noche desde ese momento, idiota.

Fruncí el entrecejo -¿Luke?- pregunté con exagerada sorpresa –No, la verdad no te había reconocido- fingí una sonrisa. Eso es, sale del paso.
-Creí que lo habías hecho, pues me mirabas cada dos minutos ¿no?

<>

-Te me hacías uh, familiar…
-Lo mismo te había dicho- sonrió –Cuando te vi salir de clase fue cuando se me vino todo a la mente.
-Yo no creí encontrarte aquí- carcajeé, o bueno, eso hice pero no sonó así.
-Yo tampoco…

La posibilidad de que el destino existiera, estaba pasando por mi mente. Al final de todo Luke me había reconocido y ahora estaba frente a mí, regalándome una agradable sonrisa y mirándome fijamente con la cabeza levemente inclinada. Simplemente con eso hacía que me derritiera una vez más.
Estiró ambos brazos y se apoderó de las solapas de mi chaqueta. Hizo un movimiento y las solapas quedaron totalmente estiradas, hacia arriba, cubriéndome el cuello que se había erizado de frío.

-Esta helado- comentó mientras comenzaba a desenrollar su bufanda de su cuello, mostrando la piel que tanto anhelaba volver a ver –Mi bufanda está cálida- dijo poniéndola sobre mi cuello y tirando una de las puntas hacia atrás. <<ése aroma… podría respirarlo por siempre>>
Impactada sobre su noble gesto intenté articular palabras. Solo salió un –Gracias.
-No hay de qué- contestó con una sonrisa -¿Ibas a la cafetería?
-Sí, tengo la tarde libre y quería ponerme al corriente de las clases.
-Entonces ¿qué hacemos aquí fuera? Entremos- animó con voz totalmente jovial. Puso uno de sus brazos en jarra y me lo ofreció. Gustosa, acepté.

Entramos a la cafetería, ahora con menos alumnos que hace un momento. Las clases debieron de haber empezado hace unos minutos.

-¿Quieres comer algo?- preguntó Luke, mirando las promociones que habían sobre el mesón.
-La verdad, solo venía por un café.
Bajó su mirada a la mía, y nuevamente me hipnotizaron sus ojos profundamente verdes –Ve a escoger una mesa por el momento, yo llevaré los cafés.
-¿Qué? No. Quiero decir, no puedes pagar por mi café…
-Detente- dijo alzando las manos por sobre sus hombros y haciendo un gesto para que detuviera mi habladuría –Te voy a invitar y no tendré un no por respuesta- un indicio de sonrisa apareció en su rostro –Así que, gira, ponte en marcha y reserva una mesa.
-Luke, de verdad…
-Me enfadaré, Chelsea- <> -Haz lo que te digo, por favor- susurró tiernamente, robándome el aliento una vez más.
Entre un suspiro, agité mi cabeza y dije –Esta bien, pero- levanté un dedo en su dirección, captándolo por sorpresa –Te debo un café y no aceptaré un no por respuesta- sonreí nerviosa. Su respuesta fue un asentimiento y una sonrisa.

Giré sobre mis talones y me posicioné sobre la primera mesa desocupada que vi. Una mesa al lado de los enormes ventanales que hacían de pared en la cafetería.
Saqué mi libreta de notas y comencé a repasarlas junto al libro de lengua inglesa. Pasaron unos cuantos minutos antes de que Luke llegara con los cafés, unos pastelitos y sobres de azúcar a la mesa.

-No me dijiste que querías comer, así que asumí que unos pastelitos estarían bien- sonrió depositando la bandeja en la mesa.
-La verdad solo quería un café- comenté mientras guardaba rápidamente mis notas y el libro en mi bolsa –De todas maneras, gracias.
-No hay de qué- sonrió.

Aguardamos unos minutos en silencio mientras añadíamos azúcar a los cafés y lo mezclábamos. Luego, junto a una de sus inagotables sonrisas comenzó a hablar.

-¿Y qué te ha parecido Londres hasta el momento?
-Agotador- suspiré
-Eso creí- bebió un poco de su café –No estarías insultando mi país por nada ¿verdad?- preguntó en tono serio y severo.
-Yo te… Te dije que no estaba insultan…- titubeé mientras él comenzaba a reír.
-Estoy bromeando- volvió a carcajear –Solo es una broma. Dios, debiste ver tu cara.
-Me alegro que te haga gracias- solté seriamente –Yo no estoy para tus bromas- dije mientras hacía ademán de levantarme. Rápidamente se levantó e hizo el mismo gesto de “detente” de hace un rato. Solté una carcajada -¡Pillado!
-Dios, me asustaste- suspiró y volvió a sentarse en su silla –Parecías muy seria, Chelsea.
-Por favor, solo dime Chels ¿está bien? No me gusta mi nombre- comenté un poco tímida.
-Dímelo a mí- bufó.
-¿Luke? Pero no tiene nada de malo…
-Ése, es mi segundo nombre. Mi primer nombre es Ferenc.
Casi escupí el café que estaba bebiendo. Solo me atraganté -¿Ferenc? Lo siento, es igual de extraño que el nombre Luba.
-Mi mamá es de Hungría, mi papá de aquí. Como notaste, mi papá escogió mi segundo nombre.
-La suerte no estuvo de tu lado, querido jedi- reí –Por el contrario, mi segundo nombre es espantoso.
Luke, quien se estaba comiendo un trocito del pastelito, me miró intrigado -¿Y cuál es?- preguntó aun con unas migajas dándole vuelta en la boca.
-Angeline. Chelsea Angeline James Ellus.
-¿Estás segura de que eres Chilena?
-Mis dos padres son chilenos, mis abuelos son los extranjeros- reí -Siempre he tenido una duda ¿Cuál es tu apellido?
-Esos son aún más complicados- suspiró –Windsor Nádasdy.
-¿Nádasdy? ¿Windsor? Esos apellidos me suenan.

Aunque no creo que sea posible, había una universidad llamada Windsor en norte América, Canadá para ser exactos.
Nádasdy era el nombre de algún tipo de la historia, y reforzando el conocimiento de Luke, era proveniente de algún personaje de la historia de Hungría.

-Nádasdy era el apellido de Ferenc Nádasdy, esposo de Erzsébet Báthory. Ambos provenientes de la genealogía de mi mamá.
Esta vez escupí el café que tenía en la boca, pero lo escupí de vuelta a mi vaso – ¿La dinastía Báthory? Tienes que estar bromeando.

Aquél matrimonio era caracterizado en aquellos tiempos por ser un matrimonio con ambas partes adictas a la sangre. Erzsébet Báthory era conocida como la dama sangrienta, por sus prácticas vampíricas y su sanguinario trato para con los sirvientes de su hogar. Por otra parte, Ferenc Nádasdy era apodado caballero negro, por su participación en cruzadas y todas las muertes que provocó. No puedo creer que el adorable Luke venga de esa familia.

-¿Te sabes la historia, eh?- preguntó alzando las cejas –Así que si me haces enfadar, sacaré todo lo sanguinario del lado de mi madre y lo probaré en ti- terminó añadiendo una sonrisa con aspecto forzadamente macabro. Me hizo sonrojar.
-¿Y Windsor? Me sigue sonando.
-Papá tiene una universidad en Ontario, Canadá. Quizás lo escuchaste por eso- comentó relajadamente mientras sorbía un poco más de su café.

¿Quién rayos era Luke Windsor? ¿Y por qué, mientras me mostraba todo lo contrario, se me hacía una persona peligrosa?

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Re: When I Met You

Mensaje por Yulyana Leyva el Jue 31 Oct 2013 - 20:35

Oh, Dios. Te amo, en serio, Londresss es genial!!! & Nunca paresss, amo a Luba Cx


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Re: When I Met You

Mensaje por consu96 el Vie 1 Nov 2013 - 5:54

gracias por pasarte :D y si, me encanta Londres hehe!! eso, le mandaré saludos a la verdadera Luba ahhaah!!


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Capítulo 03

Mensaje por consu96 el Vie 1 Nov 2013 - 5:57


Capítulo 03



-Entonces…- interrumpió nuestro breve silencio al acabar de beber su último sorbo de café -¿Tienes la tarde libre?
-Sí… supongo- agregué con un suspiro
-¿Te apetece dar un paseo?- preguntó con una amplia sonrisa. Se podría decir que es una sonrisa con una cara en ella. Sin ofender.

<< ¿Pero qué mierda estás pensando, Chels? Te está preguntando si quieres salir con él y tu solo piensas en su blancas perlas… Aunque, igual está pintado para hacer comerciales Pepsodent>>

-¿Chels? ¿Estás ahí?- volvió a preguntar mientras pasaba una mano por delante de mis ojos.
Carraspeé –uhjm… Lo siento- dije ruborizándome –Claro, es solo que tengo que buscar unos libros en la biblioteca antes.
Por un momento creí verlo con cara de preocupación, pero luego solo agregó una sonrisa para arreglar su expresión –Lo imaginaba. Te acompaño.

Nos abrimos paso por la cafetería y desechamos los vasos en un tacho de basura. En ese momento me di cuenta de que no había nadie del alumnado más que nosotros.
Con un leve gesto de su mano me indicó que saliera primero. Así, emprendimos recorrido hacia la biblioteca.

En el camino no se habló mucho, estuvimos en silencio la mayor parte del tiempo <>, aún así su expresión preocupada no desaparecía del todo. Algo le atormentaba, y ese algo estaba relacionado con la biblioteca.

La biblioteca: parecía más una catedral antigua a un departamento con libros.
Sus puertas eran anchas y largas, el estilo coloquial estaba impregnado en las paredes de bloques de roca y sus ventanas eran amplias y puntiagudas.
A pesar de su tétrica fachada y su antigua estructura, su interior estaba vivo de jóvenes resplandecientes que paseaban por los pasillos. Una mirada de reojo hacia Luke y podía notar cómo sus puños se apretaron y su boca formaba una dura línea.

-Luke- dije, alejándolo de cualquier pensamiento que habitara en su interior. Me miró y una sonrisa forzada se dibujó en su rostro.
-¿Sí, Chels?
-¿Qué sucede?- La pregunta del millón. Observé como carraspeó su garganta y tragó saliva antes de contestar cualquier palabra, la que obvio era:
-Nada…
-Te noto algo… ¿Tenso?- hizo una mueca –En serio ¿pasa algo malo?
-No, no. Solo busquemos los libros que te faltan y vamos a pasear- dijo con los labios fruncidos y en una voz casi inaudible.
Mientras nos internábamos en los pasillos de la amplia biblioteca, pude sentir cómo las miradas de los demás alumnos seguían nuestro pasar con sus ojos. <>.

-¿Qué libro estás buscando?- interrumpió de pronto en el incómodo silencio Luke.
-“Old English literature: an overview” de Susan Irvine… Luke ¿por qué todos nos están observando?

Pareció no haberlo notado, pues comenzó a mirar hacia las multitudes de alumnos que de pronto dejaban de hablar mientras caminábamos entre ellos. Una amplia gama de personas congelada.

-No lo sé, solo sigamos- balbuceó.

Caminamos por entre las repisas O- P y hayamos el libro.
Con rapidez y agilidad, Luke tomó mi mano y me guió hasta el mesón de la bibliotecaria para registrar el libro.

-¿Me permite chequear su identificación de estudiante? por favor- dijo con voz aguda y gangosa la delgada señorita tras el mesón. Me hizo recordar a aquella maestra de historia a la cual odié en algún momento.
-Yo… Lo siento, he llegado hoy a la universidad, no…
-Tome- me interrumpió Luke, pasando un brazo por delante del mesón algo que parecía una tarjeta de plástico duro, blanca y con el logo de la UCL. Sin soltar mi mano, Luke le entregó el plástico.
La bibliotecaria que llevaba el nombre de Cheryl en la plaqueta de su uniforme, recibió con mirada extraña la identificación de Luke –Gracias, señor Windsor- murmuró, devolviendo la pertenencia de Luke.

<> ¿Por qué parece ansioso? Más bien, nervioso.
Un chico alto, piel oscurísima y ojos marrones, se acercaron a nosotros y sonrió a Luke, quien con una expresión de incomodidad en la cara, devolvió la sonrisa.

-¿Cómo estás Lou? El consejo se preocupó por tu ausencia en la reunión de hoy- dijo el chico. A todo esto ¿Lou? ¿Un sobrenombre para Luke?
-uhm sí, siento eso Taylor. He estado, uhm, ocupado- murmuró “Lou”.
Taylor se quedó observando nuestras manos entrelazadas y alzó una ceja en una mueca burlona –Lo he notado- habló ahogando una sonrisa -¿Qué es esto? ¿El chico no salgo con nadie está saliendo?

<> rápidamente separé nuestras manos que no debieron haberse entrelazado desde un principio.

-Yo no… No estamos…- frunció el ceño –Taylor, ella es Chelsea. Chelsea él es Taylor, el vicepresidente de UCLU.
Estiré mi mano, la que Taylor no tardó en agitar en un saludo –Mucho gusto. ¿UCLU es la sociedad de estudiantes, verdad?
-Chica lista- sonrió Taylor –Sí.
-Woah, vicepresidente ¿y quién es el presidente?

Taylor sonrió y miró a Luke con gesto de extrañeza, el silencio volvió a gobernar el espacio entre nosotros y luego el chico a mi lado carraspeó su garganta. <>.

-Yo- dijo con voz clara y dura. Abrí mis ojos y lo miré. Su rostro había palidecido y su mirada era seria, vacía.
-¿No lo sabías? Luke es el chico más popular de toda la universidad- siguió con su extraña mirada de incomprensión Taylor.
-Él no…- suspiré –Debió haberlo comentado, solo que no escucho con mucha atención- sonreí –Yo y mi mundo.
-Lo entiendo- rió el chico moreno –A veces Luke puede ser un poco demasiado aburrido.

La expresión de Luke era una perdida. ¿Por qué no lo mencionó? ¿Se habrá olvidado de si quiera decirlo? Ahora comprendo por qué tantas miradas. Aún así, no entiendo la parte de “el chico no salgo con nadie” ¿qué clase de persona es Ferenc Luke Windsor?

-Debemos irnos, Chelsea- <> -Adiós Taylor, y disculpa mi ausencia.

Con una sonrisa, Taylor se despidió de nosotros y agitó su mano en lo alto de su hombro. Le devolví la seña.

000

Estábamos en medio de los jardines de la UCL. Ninguno de los dos había hablado desde nuestra salida de la biblioteca. Seguía distante por algún motivo desconocido, y me sentía culpable, aunque buscaba la causa de mi culpa repentina <> seguía sintiéndome culpable.

-Luke ¿me hablarás algún día o te quedarás callado para siempre?- solté sin previo aviso o sin alguna mirada de soslayo. Hizo una mueca. <>.

El silencio siguió. Su mirada estaba centrada en algún punto de la gran fuente de en frente. ¿La mía? La mía estaba concentrada en no tomar en cuenta a las miradas de los estudiantes que paseaban de aquí para allá por el parque.
<>
Ajusté mis manos a la correa de mi bolsa que bajaba por mi hombro y me levanté de la banca en la que nos encontrábamos.
Si Luke no habla, no hay motivo para estar aquí.

Di dos pasos cuando un sonido sollozante me detuvo.

-Por favor, no te vayas- gimió Luke a mis espaldas << ¿está llorando? >>
Me volteé -¿Por qué? ¿Para quedarme y ahogarme en tu silencio? Luke por favor, no sé qué te ocurre. ¿Hice mal en llevarte a la biblioteca? Porque ahí partió todo. Me siento culpable de lo que sea que tengas ¡Y no tengo la menor idea de qué hice! Te quedas callado y… No sé por qué discuto esto contigo, cuando ni siquiera llevamos un día de habernos conocido…

Decidida, nuevamente, volví a caminar en sentido contrario a Luke, pero un firme agarre en mi brazo izquierdo me detuvo. Volteándome sobre mis pies.

-No te sientas culpable- susurró en mi oído. Me acercó a su pecho y fue inevitable reposar mi cabeza en él. <>.

Su agarre se esfumó y lo único que pude sentir fueron sus brazos sobre mis hombros, acercándome, no, aprisionándome contra él. Los pensamientos me mareaban y la electrizante sensación de sus manos sobre mi piel me agobió.

-Mis demonios me tienen mal…- volvió a susurrar, su cálido aliento chocando contra mi piel me hizo estremecer –Por favor no creas que eres la culpable de algo, porque no es así.
-Todo comenzó cuando sugerí la biblioteca- murmuré. Dejándome llevar por la amada sensación, rodeé con mis brazos su cintura, y pude sentir su amplia y musculosa espalda.
-Siento haberte hecho sentir incómoda- se separó un poco para poder mirarme de frente –En serio, no quiero hacerte sentir así. Todo lo contrario…
-¿Por qué no mencionaste que eras el presidente de la UCLU?- mi tono de voz se volvió agrio, ácido. No quise sonar así.
-Porque quería mantenerte alejada de esto- dijo mirando a un par de chicos que observaban fijamente la escena. Su mirada volvió a mi rostro –Estar en la sociedad te hace ser una estrella. Eres famoso, aunque solo seas el chico que sirve el agua en cada reunión. Llegar a los puestos te obliga a ser conocido y todo tipo de gente se acerca a ti. Pero a veces la fama no es bienvenida- su voz se apagó.
-Entonces ¿Por qué tienes el cargo de presidente?
-Porque fue delegado- respondió con un toque de amargura y su cara señaló furia ante tal confesión –Mi padre fue el presidente, luego mi hermano mayor y cuando entré en mi primer año no tuve otra opción. El cargo me fue delegado.
-Aún no entiendo lo molesto de esto. Bien, puedes ser una “estrella” y perder un poco de privacidad pero ¿por qué no querer decírmelo, Luke? ¿Qué es lo que tanto te atormenta?

Nos alejamos de manera que solo nuestras manos quedaron unidas. Los –para nada¬ incómodos- choques eléctricos aún recorrían mi piel, erizando cada bello de mi brazo.

-Créeme, no quieres saberlo. Una vez que entras todo deja de ser igual- se calló. Su móvil sonó y con un bufido lo sacó de su bolsillo. Haciendo una mueca habló –Debemos salir de aquí.
-¿Qué, por qué?- La brillante pantalla de su iPhone5 iluminó mis ojos con la imagen en lo que parecía ser una cuenta de twitter. Una imagen de ambos, abrazados, en lo que parece haber ocurrido minutos atrás –Woah
-Esto es no tener vida, Chels. Debemos irnos- repitió.
-Espera…- afirmé su mano, esperando ansiosa los shocks eléctricos que no tardarán en danzar sobre mi piel –Aún tengo una pregunta que hacer.

Se volteó y volvió a mirarme, observándome con aquellos ojos verdes analíticos que poseía, aquellos que parecían mirar en tu interior, sabelotodos de cualquier combinación que pusieras y que observan en tu ser más íntimo.

-Taylor te llamó “el chico no salgo con nadie” ¿A qué se debe?
-Porque no salgo con nadie- respondió instantáneamente –Ahora, nos vamos.
-¿No sales con nadie o no le cuentas a nadie con quien sales? Son dos cosas distintas.
-No salgo con nadie- articuló lentamente –Nunca he salido con alguien.
-Esto es ridículo- ahogué una risita -¿Cómo TÚ no has salido con alguien?
-Ese TÚ me hace sonar como la persona arrogante que nunca he querido ser…- balbuceó –Mira, no quiero conversar esto aquí ¿podemos irnos?
-¿Te sientes incómodo?- pregunté. Él miró a nuestro alrededor y me hizo hacer lo mismo.
-¿Tú no te sientes incómoda con tantos ojos fijos en ti?- << ¡Rayos sí! pero prefiero aparentar que no>>
-Vale, tienes un punto. Vamos.


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Re: When I Met You

Mensaje por Yulyana Leyva el Vie 1 Nov 2013 - 6:27

Bien, definitivamente, este chico es raro. No es nada personal, pero amo los chicos raros... & guapos (((8


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Yulyana Leyva


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Re: When I Met You

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