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LA ROSA DEL VAMPIRO

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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Sáb 11 Mayo 2013 - 6:04

ok


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Kenia Aguilar


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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Jue 16 Mayo 2013 - 22:10

Capitulo 5


El hombre había llegado.

El coche se detuvo frente a un viejo portón de hierro negro.

Zero cerró los ojos y dejó que su cabeza cayera hacía atrás, hasta apoyarla con la cabecera del asiento. Aun no quería creer que habían llegado, Luke había bajado del coche, estaba jodido si pensaba que iba a creerle el cuento de que habían llegado a algún sitio, pero lamentablemente si, era hora de tocar tierra.

Brooke miró a lo largo del paisaje. — ¿Es aquí? — Ella puso las manos sobre la superficie de metal del marco de la ventana y miró hacía afuera.

— Así es.

Ella giró la barra de apertura y se lanzó hacía afuera, respirando profundo del limpio y saludable aire de la naturaleza; era un buen lugar para dejar atrás la sangre, el estrés y el miedo.

El sonido de aquella polvorienta, vieja y fea reja al entrar sonó como la puerta de una casa embrujada.

Zero estaba despierto, fingiendo estar dormido. De una manera aquel sitio no le agradaba. Trataba de reconocer algo, un árbol, una casa, una mascota, cualquier cosa que lo relacionara con su historia, pero todo era tan jodidamente nuevo, poco común y sin ninguna clase de discernimiento.

Sus recuerdos estaban desordenados, tanto, que no podía soportarse a si mismo y aunque trataba de ponerse en juicio era inevitable el sentirse atraído por todo lo que veía a su alrededor. Y como si no fuera suficiente veía la manera tan serena, tan seria y tan quieta forma en que Brooke se comportaba, como si no supiese a donde iría, pues sabia que no estaba allí por obligación si no más bien por interferencia.

Brooke disfrutaba, el viento era agradable, sentía como chocaba contra su piel ocasionándole un tipo de escalofrío.

— ¿Recuerdas algo?

Ella no lo pensó. — Aun no.

Cogió su móvil y vio que no tenia cobertura, no le serviría por lo tanto lo apago y mantuvo la mirada fija en su hermano, que caminaba rumbo a una residencia; donde seguramente preguntaría por su estadía.

Estaba cansada, aunque el día no había sido extenso, dos horas y un pico de minutos sentada en el asiento de un coche no era agotador, así que no debería estar cansada.
Pero tal vez ese era el punto, ella no se sentía muy estimulada últimamente.

Tal vez recordar algunas cosas era necesario para no tener que estar tan desorientada sobre quien era. Ella era como un punto rosa en una hoja en blanco… solo estaba allí y no podía moverse, como un jarrón de cristal hermoso y dentro vacío.

¿Qué había hecho en la vida para ser torturada tan atrozmente? Aunque pensaba, todo la dirigía a que la muerte de sus padres era la causa, aquel recuerdo perdido era lo que atormentaba sus sueños, pero ¿Por qué? ¿Acaso su pasado era tan siniestro? Nunca había tenido una relación, nunca había ido a las discotecas, nunca había salido en una cita; pese a ser de un aspecto un tanto llamativo hacía los hombres, el romance no era para nada de su complacencia. No se imaginaba sonrojada por el detalle fantástico de un hombre y tampoco deleitada con la presencia de uno, era realmente tonto sentirse atraída por quienes solo hacen daño y no es que odiara a los hombres, pues la única familia que le quedaba eran sus dos hermanos y sus amigos, solo era una forma de pensar.

Ella disfrutaría su estadía, si que lo haría.

Algunos niños pasaron, uno de ellos la miro con insistencia, el enano era bello; de piel pálida, ojos grandes y pelo negro.

Ella se sonrió, iluminándose el rostro. Cogió su bolso y caminó hacía él, estaba segura de que traía algunos chocolates en su mochila, claro siempre los tenía…

— Lindos ojos. — Le dijo, inclinando su cuerpo hacía el pequeño. — ¿Quieres un chocolate? — Quizás no era la mejor al tratarse de niños, pero… ¿A quien no le gustaba el chocolate?

Él negó con la cabeza.

Oh, quizás no a todo el mundo.

— ¿Estas perdido? — él la miró con seguridad. Hacía demasiado frío para que solo trajera puesto pantalones y una camisilla. — ¿Cómo te llamas?

Él puso la mano sobre su garganta y la movió de un lado a otro negando con la cabeza. Como si le costara responder.

— ¿No hablas el ingles?

Él asintió.

— Entonces eres de verdad un mal educado.

Sus ojos firmes encontraron los suyos.

— Solo… haces muchas preguntas. — él se encogió de hombros y desvió la mirada.

Brooke se sorprendió, no era un comentario que esperaba.

— Srta bonita. ¿Puedo sentarme contigo un rato?

Ella sonrió.

Él parecía inseguro sobre su pregunta.

— Solo si respondes mis preguntas.

— Gracias, si. No, Kyle.

Brooke frunció el ceño. — Entiendo, te llamas Kyle.

Él niño extendió la mano hacía ella.

— ¿Qué?

— Mi chocolate.

— Uh, si. — Se lo dio, así mismo él lo comió de un bocado. — ¿Quieres otro? — él meneó fuertemente la cabeza. — Veo que hablar no es tu fortaleza.

— El tío Jo me ha dicho que no hable con gente bonita.

— Así que el tío Jo te dijo eso. ¿Puedo preguntar porque?

— Dice que pueden matarme.

Ahora si que estaba extrañada.

— ¿Matarte?

— ¿No le dirás nada al tío Jo?

Ella tardó en responder. — No lo hare.

— ¿Eres un vampiro o una Srta bonita?
Hubo una larga pausa, como si ella debatiera que decirle a él. Oh mi dios, hablaba de Vampiros, desde que terminó la saga de Drácula, Nightwather, Moonlight, Underwork y Twilight los Vampiros dejaron de ser cosa seria.

— ¿Kyle? ¿No vas a presentarme a esta visita?

Brooke miró sobre su hombro. Un hombre con vaqueros y chaqueta había saludado a Kyle, había atravesado diez mil metros cuadrado que había desde la casa blanca hasta el sitio, y estaba de pie sobre el césped.

—Ella es…

— Brooke Rosen. — Su voz fue resonante y segura, sin ninguna vacilación.

Él caminó hacia las personas, con un metro ochenta y siete de altura y una melena de cabello rubio medio despeinado que caía antes de sus hombros. Que cuerpo se le veía y la ropa le sentaba con la personalidad salvaje. Su cara era tan hermosa que Brooke había tardado tiempo en dejar de mirarla fijamente, aunque las gafas de sol no le permitían ver el color de sus ojos.

Naturalmente Brooke parecía asombrada.

Joseph se pregunto distraídamente si aquella mujer de verdad era humana, no lo creía, era muy hermosa.

Él se inclinó con una leve sonrisa y extendió la mano hacía Brooke.
Brooke se levantó y la tocó brevemente, como si no estuviera segura de que él fuese real.

Había algo demasiado magnifico sobre ella, mayor que la vida.

— Mi nombre es Joseph Solovióv.

Tenía apellido ruso, pero no tenia el acento.

Kyle parecía alarmado.

— ¿Quieres que me valla?

—No, quédate.

Joseph se quito las gafas y sonrió. — Si, vamos. Srta bonita, quédate con nosotros.
Una racha de viento llegó, jugando con las hojas del suelo. Si ella se hubiera podido ir lo hubiera hecho, no sentía que las cosas venideras serían del todo buenas y había algo en ese hombre que representaban problemas.

Él se había quitado las gafas y sus ojos eran dos zafiros alumbrándole la mirada.

Aunque había la posibilidad que te tuviera que atacarla y enfrentarla como un Vampiro no dejaba de pensar que sería un gran desperdicio si tuviera que matarla, era magníficamente hermosa. Ojos verdes y melena roja, no, ella no era real. Tenía que ser un Vampiro.

— Srta bonita, él es el tío Jo.

La forma en que lo había mirado antes era ahora distinta; no le agradó que un hombre como él le hablara de cosas siniestras a un niño menor de diez años.

— Así que tú eres ese…

De alguna manera él se desconcertó, no había nada terrorífico en la mirada de esa mujer. Aunque al elevar la voz quiso ser temible. Eliot y Brandon estaban cerca, espiándolo seguramente o quizás echando chorros de baba con esa chica. Él podía percibir la presencia de un vampiro y aun estando expuesto a su mirada no había ningún peligro.

— Tenemos una charla pendiente ¿Cierto, Kyle?

— ¿Acaso va a decirle que no se acerque a mi porque soy un Vampiro malvado que come niños?

Kyle se removió.

— Dijiste que no le dirías nada. — él se molestó.

— Descuida Kyle, no todas las personas bonitas como la Srta son Vampiros.

Ella desvió la mirada.

— De todas formas no es la manera correcta de hablarle a un niño.

— Me disculpo, usted tiene razón.

Brooke extendió el silencio. — Da igual.

Así que si era humana, pensó él. Las cosas comenzaron a interesarle un poco más.

— ¿Brooke has hecho amigos?

La llegada de Luke interrumpió el intercambio de miradas de aquellos dos.

Brooke se inclinó hacía el pequeño.

— él es Kyle, lo conocí hace un momento. Me robó un chocolate.

Luke lo saludó con ternura, no evitando mirar al hombre de contextura y cara de tener una larga lista de asesinatos bajo sus manos.

— ¿Y él que te ha robado?

— Creo que un poco de mi paciencia.

Joseph sonrió. — Creo que no lo pude evitar.

La mirada cristalina del joven rudo se poso en Luke ocasionándole una enorme sorpresa.

— ¿Tú, como te llamas?

Brooke se confundió.

— Joseph… Joseph Solovióv.

— Joseph ¿Me recuerdas? — estaba ahora fascinado.

No, él estaba lo suficientemente aturdido como para volver al pasado a recordar una cara bonita. Ya era suficiente vigilar a tres Vampiros, cuidar una villa entera y sospechar de una mujer.

— No exactamente; la verdad es que casi nunca vienen personas de la ciudad a este lugar.

— No es a eso a lo que me refería. Soy yo Luke Michelle Rosen, te conocí cuando eras apenas un chiquillo.

El desconcierto invadió su mente.

Ahora Brooke estaba menos cerca de su pasado.

— Hey viejo, ¿Por qué demonios no has entrado al alquiler? — Encogiéndose de hombros Zero se detuvo al lado de Luke. Estaba molesto, como algo ordinario.

Joseph recordó al hombre, una oleada de recuerdos de su pasado le alborotaron la mente, empezando por cuando había sido la primera vez en ver sus rostros. En una temporada de otoño, él amaba el otoño entonces, amaba jugar con las hojas que caían al suelo y se ponían viejas luego de un rato. Él había llegado… fue la primera vez que visitó la villa Burtton, en ese momento acababa de vivir la peor masacre de su vida, viendo como todo un pueblo temblaba de miedo y moría por causa de los Vampiros, que atacaban sin piedad a las personas y se alimentaban de su sangre. Su padre y hermano mayor perdieron la vida en la guerra y tiempo antes su madre había sido asesinada por un Vampiro. Eso fue lo que originó el odio, el odio aplastante de él hacía los Vampiros, además también su motivación para convertirse en el guerrero que ahora era y ponerle fin al desarrollo de esos monstruos.

Después de ese triste momento, ocasionó que un hombre lo llevó a una casa vieja, donde una mujer joven cuidaba de tres críos, la menor tenía 8 y el mayor 16.

No podía creer que estuviera frente aquellos tres críos que hace tanto tiempo se marcharon del que era su hogar luego del terrible suceso con los Vampiros. Se habían mudado a Chicago y habían empezado una nueva vida; aun podía recordar las cartas que llegaban, siempre tres, luego fueron dos y después solo Luke. Hasta que dejaron de comunicarse. Los hermanos Rosen habían regresado, pero que mal momento, pensó Joseph.

La sorpresa aun lo inquietaba y no sabía que hacer con ello.

— ¿Quiénes son? — Zero se colocó ambos brazos sobre la nuca, viendo curiosidad en la expresión de Joseph y la rareza en el pequeño Kyle.

— No puedo creer que estén aquí. — de verdad que no podía.

— Has crecido, Jo.

— Eso creo…

Brooke casi dejó caer su mochila.

— ¿Ustedes ya se conocía? — joder, hasta cuando iba a estar sin entender que pasaba.

— Si, nosotros…

— Nosotros nos conocimos alguna vez, en un viaje donde tuve que venir aquí. Fue cuando aun vivíamos en Chicago, en ese momento Joseph era un crío.

¿Qué había dicho? Esa fue una buena historia de verdad que si, él estaba seguro de lo que sabía ¿Cómo es que ahora el cambiaba completamente el sentido de la historia? Y porque.

— Creo que lo recuerdo.

— Bueno, será mejor comenzar a desempacar. Nos vemos Jo.

El hombre asintió, estaba mudo de sorpresa y desconcierto, no tenía idea de esa mierda de palabras que emergieron de la boca del hombre que tanto admiraba en su pre- adolescencia.

Zero siguió de inmediato a su hermano. Al contrarió de la joven, que aun miraba al rubio con inquisición; solo unos minutos luego de su llegada las cosas resultan ser tan confusas, pero algo muy curioso fue que Joseph no apartara la mirada hacía el rumbo en que Luke caminaba con Zero.

— ¿Algún problema? — ella se olvido de la presencia de Kyle.

Joseph espabiló. — No.

— Bueno… — asintió. Kyle atrajo su atención. — Nos vemos Kyle.

— Hasta luego Srta


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Jue 16 Mayo 2013 - 22:18

Capitulo 6

Escrito por: Kenia Aguilar
Media hora de espera y un grotesco grito en su estomago en medio de la oscuridad, Jordan se materializó en la terraza de su residencia privada de la villa.

Dios mío! La noche era una porquería, él nunca lo pensaría así pero con todo el frió, la humedad y el amargo viento arremolinándose a su alrededor, mientras permanecía de pie frente al mirador, la vista terrenal, la simple y luminosa villa lo aburría.

Como también lo hacía el proyecto que tenía de supuesta diversión para su estadía.
Suponía que su entusiasmo estaba muy por debajo del porcentaje adecuado, y sin pensar siquiera en algo que lo fanatizara.

Plantando las manos sobre el muro del mirador, se inclinó mirando hacía abajo. El muro tenía ocho metros de altura y recorría todo el largo de la construcción.

Ahora, esa era una vista que le pareció interesante.

Joseph estaba de regreso y hablaba con Bobby frente al edificio. Se preguntaba que clase de líder podía ser, siendo tan impulsivo y salvaje. Solo porque creía tener un par de buenas ideas y un carácter recíproco de odio hacía los Vampiros era un candidato bueno para dirigir a los Buscadores.

Se quito la chaqueta y la tiró encima de la cama. Quizás un poco de agua del grifo le serviría un poco para relajarse.

— Ha regresado. — el chico de oro apareció otra vez, como siempre explicándole a Jordan los acontecimientos importantes.

— Eso vi.

— Está calmado, seguro que no ha encontrado nada sospecho por allá..

La mirada del vampiro se mantuvo puesta en el rubio. — ¿Y tú?

— Tampoco, solo sé que los Mormos siguen espiando.

— Hablo de la mujer… ¿Quién era ella? — Sus pantalones cayeron al suelo, estaba listo para darse un baño.

Los ojos de Eliot buscaban los suyos, él era quien no podía esquivar esa mirada, podía sentir la presión de poder que buscaba una grieta para escapar. Y seguro que no la encontraría hasta que el cuerpo muerto de Solomon descansara entre sus brazos.

Estaba hambriento de seguro, tanto de venganza como de apetito y solo conocía dos formas de liberarse momentáneamente de aquello: sexo y sangre.

— Quizás alguien muy importante. Vi que Joseph se sintió algo extraño luego de que termino su charla con ella.

Jordan relajó los hombros y se colocó una toalla alrededor de la cintura, mostrando ignorancia a la plática de su amigo.

Hubo silencio extendido.

— Creo que debo vigilar un poco más.

— ¿Tú? Yo podría…

— Dile a Brandon que se mantenga alejado de esa mujer, que es una orden mía.

Eliot estaba en desconcierto.

— ¿Hay algún problema?

— No exactamente.

Jordan entró a la ducha, con esto Eliot desapareció. Jordan esbozó una sonrisa mientras se originaban pensamientos oscuros en su mente.

***

Luke cogió su móvil sobre la mesita de noche, viendo que el aparato estaba más que muerto. Los pensamientos de lo ocurrido con ese muchacho sincero, amistoso y protector que una vez conoció lo agitaron.

Brooke llamó a la puerta un par de veces y pasó al otro lado. Viendo que el cuerpo de su hermano estaba descansado sobre el colchón. — ¿Estas ocupado?

Él hombre se impulsó hacía arriba y miró a su hermana. — Para ti nunca, hermosa.

Brooke caminó hacía él.

— La línea sonó. Esa mujer que mencionaste… la que nos cuidó a Zero y a mí luego de que mamá murió ha llamado. — Su expresión fue sinceramente triste. — ¿Ella vive en esta villa?

Luke se sentó sobre el colchón, mirando en dirección hacía Brooke. — Acércate — Le pidió — Ella vive en está casa, está afuera en este momento pero vendrá para verlos a ustedes.

Brooke se estremeció.

— ¿Sabes? — Luke asintió. — No recuerdo que cuando vivíamos en Chicago hayas venido acá.

Luke desvió la mirada.

— Es verdad, mentí.

Brooke se molestó. — Siempre lo haces. — su voz se elevó. — ¿Quién era esa persona?

— Era Joseph, él te lo dijo ¿No?

— ¿Cómo lo conociste?

— Brooke, solo descansa. Cuando Luce llegue, responderá todas tus preguntas. Sera mejor así.

Demonios, él nunca lo entendería, solo quería recordar su pasado así fuese una mierda. Dudaba en si podía esperar a que esa mujer le explicara todo, sentía que mientras más confiaba en Luke mas mentiras había en su vida y la venda que había en sus ojos nunca se caería.

Ese muchacho sabía algo sobre Luke que le perjudicaba y si su hermano no iba a darle explicaciones reales ella las buscaría por si misma.

— Entiendo, te dejaré descansar.

Ella corrió hacía afuera.

Cuando llegó a la sala vio que Zero estaba dormido sobre el sofá, si, él estaba muy interesado en descubrir que cosa estaba envuelta en el asunto de la villa y los secretos de Luke.

Caminó discretamente hacía la puerta, esperando que el sueño de su hermano fuese tan profundo como siempre para así poder salir sin su consentimiento.

— ¿A dónde vas? — el hijo de puta se hacía el dormido. Su voz le causo escalofríos. — Eres una entrometida. Deja de meterte en problemas. — Dijo luego de que Brooke extendiera el silencio, ya sabía él que su curiosidad era muy problemática.

— Joder ¿Por qué demonios eres tan raro? — Ella se alejó de la puerta. — Pensé que te gustaría recordar lo que…

— Yo solo sé que esto es una mierda. — aunque era un sádico por naturaleza, no le agradaba estar confundido. — Si hay que saber algo, pronto se sabrá. No le busques el diente al león si tiene la boca cerrada.

Brooke se encogió de hombros. — Pero yo…

— Joder has lo que quieras ¡Solo no hagas ruido! Me jode. — él se colocó de espaldas, ignorando a la chica.
***

Cuando hubo llegado a la casa blanca la brisa de otoño tapizaba todo y no había ni un alma fuera de las calles, era irritante cuando hace solo un momento los Vampiros iban tras su pista. No era como si le importase ser el centro de atención pero le cabreaba que luego de un susto cedieran a la calma como si el peligro hubiese pasado.

La puerta estaba abierta, dándole la bienvenida. Seguramente los Vampiros estaban aprovechándose de su ausencia para hacer de las suyas.

Él se escondió una pistola dentro de la chaqueta de cuero, una Beretta Px4 compacta, muy pequeña; un poco más que un teléfono móvil, pesaba alrededor de 700 gramos y podía disparar 10 tiros, ligera, incapaz de dejar una marca visible en el bolsillo de quien la llevaba. El pequeño calibre tenía una gran ventaja: en ves de atravesar el cuerpo de la victima, la bala iba golpeando los huesos y reventaba todo lo que encontraba en su trayectoria. Un Vampiro no quedaría con vida luego de un disparo seguro en la frente o en el corazón, ese era definitivamente su juguete favorito.

Demonios, no había nadie allí, la mansión estaba casi desierta. Tuviese el cuero de gallina si no se hubiera encontrado a Bobby hace un momento para informarle que todo marchaba bien.

Su expresión no dejaba lugar a dudas, él estaba jodidamente molesto. Tanto que si un Vampiro se aparecía frente a él era capaz de volarle la cabeza con un disparo.

— Hola Jo. — Sus pensamientos fueron escuchados, Jordan frente a él. Estaba seguro de que si en ese momento hubiera pensado en ganarse la lotería, jamás habría pasado.

Joseph descanso sobre su hombro. — ¿Qué quieres?

— Solo hablar.

— No hablo con Vampiros.

El Buscador caminó hacía la estantería llena de licor, cogió un vaso y se sirvió en silencio; como si de verdad pensara en escuchar las palabras del Pura Sangre.

— Que sean dos. — el cinismo era gozo para el Vampiro.

— Cógelo.

Jordan caminó alrededor del Buscador, fijándose muy bien en su persistencia al verlo. Era la primera vez que lo veía sin esas horribles gafas.

— ¿Cuál es tu plan? — inquirió el Buscador. No podía esperar más por saberlo, sentía que las cosas se complicarían con la llegada de los hermanos Rosen.

— Seré sincero, no confió en ti.

— Ni yo en ti.

— Eres un hablador de mierda.

— Y tú un arrogante hijo de puta.

Como lo cabreaba que le dijeran de ese modo, aunque era arrogante la frase “hijo de puta” estaba de más; lo ofendía como ninguna otra frase. Su madre estaba muerta y deseaba vengar su muerte a toda costa.

Jordan tuvo que reír. — Veo que los puntos están claros entre nosotros. — Joseph volvió a verlo — La verdad es que si este asunto de Solomon no me interesará tanto, te mataría. No soporto a los tipos como tú.

— ¿Así que es ese bastardo lo que te motiva? — a Joseph le interesó.

— Hay algo de lo que quiero hablar contigo.

Joseph se apoyó contra la pared cruzando los brazos sobre su pecho y estirándolos para desperezarse. — No hablo con idiotas.

Jordan maldijo. — Y pensar que Bobby piensa en ti como su sucesor.

— ¿Te lo dijo? — el vampiro asintió. — Es un hablador.

— Es un hombre maduro.

Joseph recibió el insulto. — Habla de una vez.

— El vampiro que viene a atacarlos se alimenta solo de humanos.

Joseph hizo rodar sus ojos — ¿Cómo sabes que vendrá?

— Cosas de Vampiros, tú no lo entenderías.

El Buscador se preocupó, tenía que moverse de inmediato o toda la villa iba a ser atacada sin piedad.

— No te precipites a pensar así.

Joseph se encolerizó. — No me leas la mente ¡Me jode!

— Tengo un plan, los humanos no tendrían que correr ningún peligro.

— ¿Cuál es?

— Un cebo. ¿Si quisieras secuestrar a un Vampiro, como lo harías? Ponle la comida, espera que venga, drógalo y llévatelo a donde quieras.

— No tenemos un cebo.

Jordan sonrió. — Que mejor cebo que un humano.

El Buscador se lanzó hacía él, siendo interrumpido por Eliot. Quien lo cogió de ambos brazos previniendo el ataque.

— Dije que no interfirieras, MacC. — Jordan lo miró jodidamente molesto. — Suéltalo.

El Munder le obedeció.

— Voy a matarte, infeliz. — Gruño el Buscador.

— Eres un maleducado, deberías haberme dejado terminar.

— Entonces termina. — Gritó.

Jordan le lanzó una mirada al rubio. — Lárgate. — Apenas su voz fue escuchada Eliot desapareció. Cuando hubieron quedado a solas el Sangre Pura se encontró con la mirada del Buscador. — Pensaba que tú eras un cebo perfecto, ya que cuentas con la habilidad única de sacar de quicio a cualquier Vampiro.

Joseph se tranquilizó. Sabía que de alguna manera tendría que lidiar con la situación.

— ¿Le has dicho a Bobby sobre esto?

— No.

— No deberías.

El humano cambió de lugar. — No se cuan implicado estés sobre este plan, ¿Sabes? Y tampoco si estés planeando esto para capturar al Vampiro, deshacerte de mi e irte. Pero lo hare.

— No podría jugar tan sucio. Estamos con ustedes, o al menos eso fue lo que Bobby dijo.

— ¿Lo dijo?

Jordan asintió. — Estaré vigilando.

— No. — Respondió la voz de Brandon. — Ve a la Morgue. Creo que tenemos otro problema.

El silencio se apodero del lugar y la mirada interrogante de Jordan le pedía al Hanson que continuara con su exposición.

— ¿Recuerdas el accidente de la chica de Elfenlight? — Jordan asintió sobre el asiento — Hemos encontrado el cuerpo y Turner va hacía allá a encargarse. El novio de la joven fue llevado a una habitación de la comisaría, tendrás que ir e interrogarlo.

— Lo siento, pero el Vampiro no se mueve de aquí. — Joseph pensaba siempre en traición.

— Lo siento pero no soy tu mascota.

— Ten cuidado con lo que haces, Vampiro.

— Si no regreso al terminar el día, puedes desquitarte con el Munder y el Hanson que habitan en tu territorio. Será una hipoteca mientras resuelvo este problema.
De alguna manera Brandon se sintió usado. — Eres cruel, Jordan.

***

Entre el inspector y el forense, acostada sobre una mesa de acero inoxidable, había una hermosa joven de unos veinte años, completamente desnuda.

Y muerta.

— ¿Está usted seguro?

El forense se dirigió a un lavado, también se acero inoxidable. Se quitó los guantes de látex, los tiró a la basura y abrió la canilla.

— Totalmente. Ni rastros de drogas.

— Entonces, ¿Qué le ha pasado?

Lo único que se oía en la sala era el ruido del agua corriente. Él tardaba más de lo necesario en lavarse las manos; un poco de suspenso no le iba mal a su trabajo. Se pasó anti-bacterial por los brazos y tiró en la basura el material utilizado en la autopsia.

— Mira detenidamente su cuerpo.

Turner inmediatamente le obedeció, era su trabajo examinar cuidadosamente los detalles; muy ansioso en encontrar alguna marca de mordida o rasguño. En un determinado momento extiende la mano para mover su cabeza pero el forense lo detiene.

— No es necesario que lo toques.

Los ojos de Turner exploran el cuerpo desnudo de la chica. Ya sabía bastante información sobre ella: Sophia Martins hija de padres españoles, novia de un joven universitario y que en estos momentos estaba siendo interrogado por uno de los mas letales Vampiros del comité. Bueno, Jordan ya tenía que estar en camino.

Sophia era bonita, incluso después de muerta. Cejas espesas, aspecto angelical, tetas…

Si, tenía bonitas tetas, pensó él. Pero no podía pensar más allá de eso, era un profesional.

— No veo absolutamente nada. — Dijo luego de explorar el último lugar con sus ojos.

El forense sonrió, Turner se enojó un poco por su insolencia; luego señaló una pequeña pero impredecible marca rojiza entre el dorso de sus dos costillas y otra marca entre el hombro izquierdo y el cuello de la chica

— Podría empezar describiendo esto como obstrucción de la yugular y de la arteria carótida, al tiempo en que se aplicó una fuerza semejante a un determinado conjunto de nervios, pero con tal precisión que pudo producir la parálisis total de la parte superior de su cuerpo.

Turner no dijo nada. El forense se dio cuenta de que no era momento de demostrar sus avanzados conocimientos sobre la muerte: vivía rodeado de cadáveres y de explicaciones macabras.

— Es decir, fue estrangulada, pero murió bajo algún tipo de obstrucción cerebral.
Turner seguía en silencio. Su cabeza trabajaba a toda velocidad intentado comprender la situación.

— Sin embargo — Continuó el forense. — Hay algo intrigante en esto, la chica fue estrangulada y fue un estrangulamiento normal; es decir, la típica escena en la que el asesino agarra por el cuello a la victima mientras esta lucha por soltarse. En este caso un simple dedo impidió que la sangre llegase al cerebro. Un procedimiento que exige un buen conocimiento del organismo humano y una técnica mortal y por la marca de los dedos, solo una persona participó en el crimen.

— Creo que estoy entendiendo.

Solo conocía a un ser capaz de causar una muerte como esa. Mientras más averiguaba respecto al accidente de Sophia (Alumna de Elfenlight) menos probabilidades de culpar a Solomon por ello. El forense sabía lo que hacía, pero él pudiera sentirse mas seguro si Brandon hubiese sido quien investigara la muerte de esa mujer. Es decir, podía preguntar directamente ¿Crees que fue un Vampiro quien lo hizo? Pero tenía que admitir que el humano forense tenía talento macabro.

— Olvida esa historia de drogas. — Dijo el forense. — Tienes a un peligroso asesino al asecho, el hombre no parece que fuera humano.

Esa fue una buena respuesta.

— Solo estoy improvisando, hare lo mejor que pueda.

— Perfecto, estoy disponible a cualquier hora. Este caso me interesa. — él se dirige a los pies y cubre el cuerpo con una sabana blanca. — Pobre chica. Tenía lindos pechos.

Turner sonrió. — Eso había pensado.

— ¿Sus padres lo saben?

Turner hundió la mirada, recordó su insensibilidad al llamar al móvil de su madre suministrándole la triste noticia, casi de inmediato oyendo como el llanto la consumía y así colgó — Si, están destrozados.

— No es para menos.


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Jue 16 Mayo 2013 - 22:18

avisenme si quieren que suba el siguiente capitulo :D


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Jue 16 Mayo 2013 - 22:19

ranguitos


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Julie el Jue 16 Mayo 2013 - 22:35

gracias kenia, ahora te invito a leer mi historia que ya esta publicada en el foro...


Bien si vous me voulez, bien si n'est pas. Mais ne m'a jamais demander de ne pas rester à l'écart si vous êtes celui qui est absent.

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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Jue 16 Mayo 2013 - 22:46

ok, como se llama? guiñar


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Julie el Jue 16 Mayo 2013 - 23:42

Ángel...solo esta el 1er. capitulo


Bien si vous me voulez, bien si n'est pas. Mais ne m'a jamais demander de ne pas rester à l'écart si vous êtes celui qui est absent.

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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Jue 16 Mayo 2013 - 23:56

okey te leere. wiiii
Me avisas si quieres que suba capi 7


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Vie 17 Mayo 2013 - 2:27

Capitulo 7

Escrito por: Kenia Aguilar
—Una especie de primo lejano.

— ¿Primo? — Ella abrió los ojos, paralizada.

— ¡Así es! ¿No te lo dijo Luke?

La joven se cruzo los brazos, mientras que el asombro de aquella noticia disminuía. — No. Ese pequeño detalle lo pasó por alto.

Zero hizo una respiración, no era algo nuevo en Luke. Siempre buscaba la forma de ocultarles los sucesos de mayor importancia. — De todas formas, él tampoco lo recuerda.

— ¿Te refieres a Joseph? — Indagó. — Me pareció un poco confundido cuando Luke habló sobre su… — Ella hizo una pausa para hacer unas comillas con sus manos. — “Viaje” acá. El tipo nunca lo volvió a ver. ¡Es un cerdo, mentiroso!

— Y también tú hermano mayor. — Añadió Zero, elevando un poco la voz.

Brooke hundió la mirada, aun fastidiada. — Vale, lo sé. Tampoco es como si tú fueras un buen ejemplo para hablarme de respeto.

— Aun así también soy mayor que tú.

— ¿Y me quieres? — Ella sonrió, mirando el rostro pálido de su hermano.

— Eres molesta. — Dijo cuando el viento movió su claro cabello castaño. — ¡Entremos! No me gusta estar aquí.

— ¿Qué? ¿Acaso al Sr. Orgullo le da miedo la oscuridad?

— Mira a tu alrededor ¡Tonta! Aquí es de día.

— Ya lo sé. — Gruño, encogiéndose de hombros. — Pero no por mucho tiempo.

— Dices que lo sabes todo y eres la última en enterarte de los sucesos más importantes. —Zero caminó en reversa, dio una media vuelta y le dio la espalda a su hermana.

— ¿Qué me dirás ahora? ¿Bésame el culo, Brooke? — Atestiguó ella, arqueando ambas cejas con arrogancia.

— No. Es solo que no entiendes mis desprecios.

La chica frunció el ceño, desentendida. — ¿Por qué no nos quedamos un rato más? — Ella caminó hacía él. — De esa forma podremos ver un poco los alrededores. Quizás recuerdes algo.

— ¿Ves? Eso es a lo que me refiero… ¿Y si te dijera que no? — Especuló con voz fría.

— Iría sola.

Zero hizo un gesto complaciente. — ¿Incluso si te encuentras con el diablo?

Brooke pestañeó rápidamente. — ¿Qué quieres decirme?

— ¡Vale! Caminemos solo un poco. Al crepúsculo nos regresamos. — Quizás necesitaba poner las reglas en claro antes de complacer los caprichos de su hermana menor. Quien le siguió el paso al ver que empezaba a caminar.

Las palabras de Zero eran algunas veces tan inquietantes y misteriosas que hacían que la mente de Brooke trabajara a toda velocidad tratando de comprenderlas. Cuan molesto era eso, sin embargo era cálido para ella estar acompañada de él.

— ¿Qué quisiste decir antes? — Disertó, con la intención de que él fuese sincero y directo al responderle.

— ¿A que te refieres? — Respondió disertado.

— Con eso de “encontrarme con el diablo”. Sonó aterrador ¿Sabes? — Ella caminaba a su lado, viendo el perfecto perfil masculino de Zero.

Él mostró una media sonrisa.

— ¿No me dirás? — Insistió, un tanto ansiosa.

— No seas miedosa. — Se burló él.

A pesar que de un día a otro habían abandonado la ciudad; el estar en esa villa era incomodó para ambos. Como si dentro de ellos hubiese una premonición terrible: un tipo de advertencia que les gritaba que se marcharan cuanto antes y también una extraña nostalgia que vivía en sus almas por la pérdida de sus padres.

Mientras caminaban el silencio se extendió. Podían escuchar los pasos que cada uno daba y sentir entre si, una gran incomodidad. Quizás el desierto que cubría el lugar era la causa. A su llegada la gente permanecía afuera y los niños jugaban tranquilos.

Apenas eran las 5:30 pm y toda la gente se había encerrado en sus casas.

— Oye, Zero. — Emprendió ella, como si el solo hecho de quedarse callada la perturbara. — ¿Qué deseas saber de nuestro pasado? — la joven continuó, solamente al ver que Zero había adquirido su atención.

Él demoró en dar una respuesta.

— Luke dice que mamá murió porque yo…

— No lo digas. — Le interrumpió con palabras duras, que hicieron que Brooke se estremeciera.

Ella sonrió. — ¿Crees que fue feliz? — Zero dejó de caminar para concentrarse solo en la expresión nostálgica de su hermana al hablar. — Luke decía que siempre sonreía y que papá complacía todos sus deseos.

Zero apretó la mandíbula, indudablemente impotente. — Si ambos murieron juntos, debieron amarse mucho. — Su comentario fue como una suposición incuestionable. En realidad no creía en nada de lo que decían; después de todo Luke podía incluso mentir para aliviar el dolor de la perdida.

— Por ello me gusta hablar contigo. — Ella dibujo una línea recta con sus labios para luego sonreír sin ganas. — Cuando escucho tu opinión parece todo más real.

— No eh dicho que hayan sido felices, ¡No lo puedo saber! Prefiero pensar que si, aunque no estoy seguro. — Él desvió la mirada. Se había confundido un poco al hablar.

— Vale. Ellos pudieron haberse matado entre si, caer en drogas, contagiarse con algún tipo de enfermedad venérea, cáncer o cualquier otro tipo de cosas. No necesariamente tuvieron que haber sido felices.

Zero la miró arrogante. — Eres una sádica.

— ¿No tienes curiosidad por recordarlo, verdad? — dijo abandonando la mirada sobre él. — Eso es egoísta de nuestra parte.

— No seas tonta. — él desvió la mirada.

— Después de todo Luke nos trajo para que esa mujer hablara con nosotros.

— ¡Olvídalo! Ya mejor regresemos.

Brooke asintió, luego de ver que el crepúsculo aparecía detrás de los grandes árboles de Burtton, Inglaterra. El pueblo donde ella había “nacido”. O a lo mejor eso era lo que ella creía. Estaba a más de tres horas al norte de Londres, de manera que estaba ubicado dentro de lo que no se reconocía como parte de la ciudad. Puesto que todo lo urbano: Los museos, edificios, las bibliotecas, los bancos, los hoteles y las plazas quedaban a la intemperie del lugar. Aunque era reconocido como uno de los lugares antiguamente más ricos del reino Ingles; conservaban aun los muros descoloridos de piedras por doquier.

Ella inclinó la cabeza hacía atrás y miró las pocas estrellas que iban apareciendo alrededor de una hermosa lucera, redonda y brillante. Pensando que nunca se le ocurriría cambiar de vida. Si era hablar de lealtad hacía su pequeña familia o interferencia, ella no estaba segura.

Tal vez era su hermano Zero, pensó mientras se dirigía a la puerta principal. Zero estaba adelantado en distancia.

El granero estaba situado en el borde de una vieja propiedad de la casa granja, y ella había podido notar el descuido de la vivienda justo al llegar a verla. Dentro, los espacios eran pequeños y acogedores; podía sentirse en casa después de todo.

Luke la había comprado hacía 10 años, inmediatamente después de la muerte de su madre. Necesitaba desesperadamente algo adorable y pequeño, donde Zero y ella pudieran estar tranquilos; así como un cambio completo de paisaje.

Su aversión a la oscuridad había crecido luego de que empezaron las pesadillas y pues… eso había sido hacía algunos dos años atrás, tras cumplir los 16 de su trágica y difícil adolescencia.

Un bulto le presionó el muslo; era su inservible teléfono celular, que había cogido un poco de cobertura al caminar hacía los alrededores con Zero. Ella había sido informada de dos mensajes nuevos.

- Hey, Brooke, soy Korina. No se si me recuerdas “soy tu MEJOR AMIGA”. Si pudieses acordarte solo un poco de mí, seria genial. No estaría tan preocupada sobre tu seguridad mental ¿Has leído mi mensaje? De acuerdo ¡LLAMAME! Ah, Mel y Robert envían saludos…

Ella sonrió y lo borró, teniendo en cuenta de que no podía responderle.

- Está comenzando.

Brooke levanto una ceja, desconcertada por el mensaje de un número desconocido. Aunque no tenía que alarmarse, no iba a molestarse en responderle de todas formas.

Ella guardo el teléfono celular nuevamente en su bolsillo y miró hacía adelante para avanzar. Zero la esperaba en la puerta.

— Hey.

La voz provino detrás de su espalda y a ambos le parecía familiar. Era la voz de Joseph.

Brooke movió la cabeza hacía un lado, tratando de ver por el rabillo del ojo al joven de pelos rubios y ojos zafiro detrás, aunque lo que vio fueron cabellos negros, ojos cristalinos y una oleada de atracción imperdonable, que la indujeron a voltear completamente el cuerpo y así ver completamente al guapo que acompañaba al maravilloso de Joseph.

— ¿Qué tal, Joseph? — Saludó el arrogante hermano de Brooke.

Brooke no pudo articular palabra en aquel tiempo, era difícil apartar la mirada de aquel joven misterioso que la miraba intensamente, con tanta curiosidad que le provocaba escalofríos; era como si estuviera desnuda frente a él.

— Veo que han salido.

— Yo no lo llamaría “salir” fue como asomar la cabeza a la ventana y coger un poco de aire.

Joseph estaba serio. — Burtton no es un buen lugar para turistas después de todo. No hay mucho entretenimiento.

— Realmente me gusta mucho este lugar, no es para nada ruidoso y hay tranquilidad. Aunque prefiero mantenerme encerrado en casa que andar por ahí.

— Ese es un pensamiento lógico. No es de sabios andar por un territorio desconocido, sin conocer que clase de peligro puedas correr.

— Lastima que Brooke no piense así. — él apareció una media sonrisa. — Había estado pensando en conseguir a alguien que la llevara a conocer los alrededores. ¿Tú estás ocupado?

Joseph hizo una expresión amarga, odiaba esa idea, pero disimuló con una gran sonrisa, una hermosa sonrisa. — Por supuesto.

— ¿Qué te parece, Brooke? Ya no tendrás que encerrarte en este lugar, Joseph te hará compañía.

Brooke pestañeo varias veces y arqueó la espalda. — Ah, si.
Joseph la miró, un poco malhumorado y fastidiado. — Una vez regrese, te acompañare ¿Estás de acuerdo?

— No es necesario, puedes ir con ella. Yo conozco el camino. — Señalo Jordan, con una expresión apacible, apartando por fin sus ojos de la chica. — Alguien ha venido por mí. Nos vemos por la noche.

Joseph le miró por el rabillo del ojo. — Espero que sea así, Jordan.
El vampiro lo miró con apatía y se marcho con pasos sordos sobre el suelo.

— Tu amigo es algo arrogante. — manifestó Zero.

— Él no es mi amigo. — Aclaro con fastidio.

Brooke lo veía marchar por el mismo camino de donde ella había venido. No todo los días un chico como él aparece repentinamente y la mira con tanto entresijo, como lo había hecho, ¿Qué clase de hombre seria él? Era la interrogante que surgió de la mente de la bella pelirroja cuando se vio seducida por la mirada de un desconocido.

***

A muy poca distancia. En plena oscuridad, situado en la carretera, estaba el lujoso Maserati GranCarbrio MC de marca italiana, ostentando una estética agresiva pero a su vez mostrando características propias de un gran Tourer de cuatro plazas. Dentro, una mujer con grandes ojos, pechos voluminosos y cabello oscuro esperando porque el amante de sus sueños pusiera el trasero sobre el asiento y por fin disfrutar de su compañía. Aunque solo fuese por asuntos del comité.

Jordan se acercaba lentamente con elegancia hacía donde estaba estacionado el automóvil, aplastando la mirada sobre la negra carretera y sujetándose bien sobre sus pies, como si no confiara en su equilibrio al caminar, entonces se detuvo.

Morgan acercó el coche a él, un tanto desconcertada por su falta de equilibrio y temperamento. Fuera del coche, el viento arremolinaba su largo cabello lacio.

— Vas a tener que conseguir a una ramera. — Le aconsejo el Súcubo, mientras se aproximaba al Vampiro.

Jordan gimió, tocándose el pecho. Rodando rígidamente la espalda por uno de los muros de piedra hasta que su trasero estuvo en contacto con la acera. Indiscutiblemente estaba pasando por un mal rato y la falta de respiración consumía su aliento.

— ¿Tú estás disponible?

— No estoy segura… imbécil, dime ¿No has comido nada desde la última vez que me mordiste?

El silencio fue su respuesta.

— Estás jodido. — Ella alargó la mano izquierda y se sentó sobre sus muslos frente a Jordan. — Tómala si quieres, mi sangre hará que…

— ¡Te equivocas, Morgan! No es tu sangre la que deseo. — Admitió él con arrogancia, poniéndose de pie enérgicamente.

— ¿Qué es lo que tratas de decir? — Le pregunto alargando las piernas.

— Que no me interesas como mujer. — Jordan entró al coche y giró la llave, sintiendo como el silencioso motor italiano encendía. — Date prisa y sube. Hay trabajo por hacer.

Las ruedas del coche se movieron a gran velocidad cuando Morgan subió a el y el destino era Lombard Street, una calle ubicada en la city de London, en Inglaterra, Reino Unido. Que iba desde noroeste, esquina del Banco de Inglaterra, donde forma una intersección importante que incluye Poultry, King William Street y Threadneedle Street, terminando en el sudeste y conectando con Gracechurch Street. Seguramente algún Vampiro aristócrata lo esperaría en algunas de las oficinas centrales del Barclays Bank (Banco de Inglaterra)

A la velocidad en que viajaba el Vampiro, era cierto que llevaba prisa. No acostumbraba ser lerdo en las cosas importantes y el olvidar el hambre que sentía era una de las primordiales entonces. Él era un Vampiro con mucha condición y podía soportar incluso una semana sin ingerir sangre; no podía explicarse como era que en un pequeño instante su estomago de hierro se volviese tan vulnerable, solo por una extraña calentura.

— ¿Es por esa humana? — Inquirió la chica, luego de pensar en el asunto por un buen rato.

Jordan fijó la mirada en el volante. — ¿Sabes porque el parachoques es más grande que el retrovisor? — Preguntó con un tono frió, muy apático.

— No me respondas con otra pregunta. — Le exigió, colocando el codo en el borde de la ventana.

— ¿Qué fue lo que me preguntaste? — él realmente no le había prestado atención.

— Diablos… ¿Cómo es que lo haces con una humana y a mi me lo niegas? — Protestó con furia.

Jordan no se molesto en darle explicación alguna a sus suposiciones. Sabia que ella continuaría desahogando su frustración y así fue.

— ¿Por qué lo haces? ¿Acaso lo has hecho conmigo? No, porque nunca quieres hacerlo. Mi Dios, me tienes en bandeja de plata y aun así me rechazas. ¿Eres retrasado o es que estoy muy adelantada a tu época?

El móvil sonó. — ¿Si? Ah, en 15 minutos estaré allá. Dile a Turner que lo espero Banglatown (calle larga del barrio londinense de Tower Hamlets, en el East End de Londres)

Después de eso, se cortó la llamada…

— ¿No es Brick Lane el nombre de la calle en donde te encontrarás con Turner? — Le pregunto Morgan, un poco más calmada.

— Prefiero llamarlo localmente.

— Entiendo. — Confesó no muy animada.

El coche se detuve frente a una calle abandonada, arriba en uno de los muros de los edificios un letrero en ingles y Bengalí de Brick Lane, nombre de la calle más desierta de London.

Dos hombres con gabardinas negras se mantenían de pie en lo más oscuro de la calle, desbordando un aura de misterio. Morgan y Jordan bajaron del coche y se acercaron confiados. Era Turner acompañado por otro Vampiro, cuya raza era Hanson. Él venía de los EE. UU y seguramente estaba en busca de nuevas aventuras, o al menos eso era lo que todos pensaban, puesto que Benjamins Belmont no les comentó nada más aparte de que era un “viejo amigo”.

— Hombre, cuanto tiempo. — Saludo el Vampiro, con una actitud de narcotraficante.

— Benjamins me ha pedido que me encargue de tu estadía. Solo quiero decirte que no podre hacerlo, puesto que ha surgido algo importante y no pienso quedarme mucho tiempo por aquí. — Hizo una pausa para mirar el rostro sorprendido de Turner. — Tú y Morgan se encargaran por mí. Necesito el informe de Sophia, la chica de la morgue. Iré a encargarme del viudo. — Avisó sin reservas.

— No hace falta que te encargues de él, ya ha declarado todo y el hombre dice la verdad. Es un buen chico después de todo. — Manifestó Turner cogiendo un cigarrillo.

— ¿Dónde está la declaración?

— En el informe. Morgan dijo que te lo daría. ¿O no es así?

Jordan vio de reojo a la chica, que justamente entonces desapareció sin rastros. — Hija de… — Gruño Jordan, respirando aire antes de poder terminar la frase.

— Ella realmente se lo toma en serio, eh. — Cuestionó Turner, no evitando sonreír. — Seguro te pedirá algo a cambio ¡No te preocupes!

— Así que eh venido aquí a perder el tiempo. — Afirmo irónicamente. — Thomas, siento no poder quedarme, pero tengo un asunto fuera de la cuidad. Enviare a alguien para que te sirva de guía ¡Chase servirá! Turner por ahora te llevará a tu habitación en el hotel.

El Vampiro asintió respetuoso.


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Vie 17 Mayo 2013 - 2:27

graciias por esperar chicas, les traje está recompensa xd


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por iels010 el Vie 17 Mayo 2013 - 3:12

wiiii





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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Vie 17 Mayo 2013 - 3:25

kiss


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Sáb 18 Mayo 2013 - 17:52

subo hoy capitulo 8


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Sáb 18 Mayo 2013 - 18:31

Capitulo 8

Parte 1
Escrito por: Kenia Aguilar
La sangre llama, dicen por ahí. Y en casos de sangre los Vampiros son los primeros en tomar asiento VIP.

Así como Jordan, otros Vampiros se habían estimulado con la presencia de una mujer humana. Una con cabellos rojos y piel blanca terciopelada. Pupilas verdosas con un toque misterioso, decorados con pestañas abundantes y cejas espesas.

Brooke era atractiva y su estadía en Burtton comenzaba a ser peligrosa.

Las Strigess asechaban; había tres de ellas vigilando. Hambrientas y deseosas de conocer el sabor de los nuevos visitantes, que al parecer satisfacían sus expectativas. Ellas amaban la casería y sus ojos brillaban como piedras preciosas en la noche, podían convertirse en cuervo después de alimentarse con sangre. Su Hobbie favorito eran las pociones y los hechizos, que generalmente creaban con los cuerpos humanos luego de matarlos.

No existía género masculino entre ellas, todas eran brujas-vampiros. Y sus exquisitos gustos con respecto a la presa eran cada día más exigentes. Por lo general secuestraban a los hombres de hermoso parecer. Pero luego comenzó a interesarles la casería de Vampiros de razas fuertes. De este modo sus hechizos serian más poderosos. Como era de esperarse una de las principales opciones eran Vampiros Sangre Pura.

Jordan había estado un largo tiempo en la pequeña lista de candidatos, pero las embistas contra él eran en vano. Sin embargo en estos momentos la atención de las Strigess se había desviado con la llegada de los tres hermanos que llegaron visitando la villa.

La noche cayó entonces, siendo cómplice de las bestias; unas brujas, otros duendes y una criatura sanguinaria a punto de emerger. No tenía pinta de ser una buena noche ¿A que no? Pero la tensión de Joseph disminuyó cuando la bella chica de cabellos carmesíes lo invito a entrar a la casa granja.

– Hola, Joseph ¿Por qué no tomas asiento y te pones cómodo? – Dijo Luke desde adentro.

Vaciló en el umbral de la habitación de la casa con un pie afuera y el otro adentro.

Luke sonrió, apenas un movimiento insinuado en la comisura de sus labios.

Las expresiones faciales podían hablar, decían más que una simple palabra. Joseph por lo tanto supo percibir una cierta frustración por parte de Luke ante el hecho de que aun se sentía violento al acudir a él.

Quizás era porque ocultaba algo. Demonios, esa era noticia vieja y la mejor manera de conocer ese “algo” era mantenerse cerca, y tenía el leve presentimiento de que Brooke podía ayudarle con ello, inconscientemente, por supuesto.

Con un silencioso suspiro de resignación caminó hacía la pequeña habitación llena de tristes colores y se sentó en un sillón cualquiera, uno hecho de madera, al lado de la chica.

Frunció los labios.

Zero estaba de pie justo al lado de la puerta, de brazos cruzados y con la espalda pegada la pared. No hacía falta un gesto más para reconocer el fastidio que tenía.

– Muy bien, Joseph. Ha pasado ya un tiempo desde que nos vimos la última vez. – Volvió a hablar Luke, sin apartar la mirada del chico.

– Te dejé algunos mensajes después de que te fuiste. Sabes que tengo una memoria a corto plazo y al entender que desapareciste, sencillamente te olvide…

–Si, ya lo se. – Él proyectó nuevamente su sonrisa despreocupada. – Me llegaron todos.

Maldito.

Era atractivo, aunque había envejecido, como les sucedía a los humanos. Tenía el cabello de su gris natural, muy corto para como solía usarlo, la piel era castaña. Su rostro seguía siendo tan masculino como siempre y los ojos eran de un extraordinario color verde.

La extrañes apodero el interior de Joseph, su cerebro no se acostumbraba a la idea de estar frente a él nuevamente. Quería golpearlo a preguntas y una de ellas era el motivo de su presencia allí. Lo miró con expresión culpable y desvió la mirada evadiendo la de Luke.

Brooke lo miraba. Definitivamente ansiosa y con el ceño fruncido, dando valor a aquellos ojos, cuyas pupilas eran de un interesante color verde que jamás había visto en ninguna otra persona, además de Luke.

¿Cómo pude haberlos olvidado? –Se preguntaba en su mente, aquellos ojos eran algo que difícilmente podía olvidar, y sin embargo lo hizo. Sentía lo familiar de sus miradas puestas en él.

– Lo siento. – Se disculpó, ya que las miradas le advertían que esperaban una respuesta.

– No pasa nada, lo comprendo.

Miró fijamente hacía el suelo.

– Luke, ¿Por qué no preparas algo para la cena? – Preguntó Brooke.

Luke asintió lentamente y se marchó a la cocina. No podía desaprovechar la única vía de escape que tenía.

Brooke le lanzó una mirada sospechosa a Zero, quien le respondió con una expresión despreocupada. Joseph levantó la mirada, notando el intercambio de gestos.

– Luke dijo que eras un niñato muy encantador cuando eras un crío. – Eso era más fácil, pero ahora Joseph había confirmado su sospecha de la amnesia ¿Realmente podía llamar así al hecho de que Brooke no tenía ni la menor idea de lo que significaba regresar a Burtton?

Aun así su comentario le hizo enrojecer un poco las mejillas. Ella se había convertido en una eminencia de chica. Su cabello tenía un aspecto suave y saludable; lo llevaba largo, en ondas salvajes, recogido en una cola de caballo. Le sonreía, mientras esperaba una respuesta a su comentario.

– Supongo que si, gracias.

Tenía curiosidad de saber como reaccionaria ella si él le dijera algo como “Tú también eras una monada cuando pequeña”. Pero no quería poner en palabras alguna pregunta así, porque podía llevarlos a temas de más difícil discusión.

– ¿Cuál es tú edad? – Volvió a preguntar ella, era imposible que se quedara callada y menos teniendo tanto interés por conocer la verdadera relación de Luke y Joseph. Aunque su insistencia resultaba ser encantadora para él, algo nostálgico y bello.

– 22… – Dijo Zero, despegando los labios con la misma pose. Ambos lo miraron con desconcierto. Después la mirada de Brooke se plantó en la de Joseph confirmando que Zero había acertado. – Supongo. – Añadió de pronto.

– Si, exactamente 22. Los cumplí hace un mes. – Repuso Joseph con la voz un poco dura, sin apartar la mirada de los castaños ojos de Zero. Y convencido de que lo había reconocido.

–mmm, vale. Pensé que eras un poco mayor. – Dijo Brooke eliminando el enfrentamiento de miradas hecha por los chicos.

Como si fuese un imán, la voz de Brooke hizo que él tuviera que mirarla otra vez. – ¿Cuan viejo pensaste que era? – Disertó, sonriendo lentamente.

Ella lo miró fijamente por unos segundos. – Solo mayor –Sonrió y acomodó un poco las ondas de su cola de caballo, sin apartar la mirada de él.

Definitivamente, él era bello, aun le costaba dejar de mirarlo fijamente, era un rubio de cara perfecta, cuerpo de deportista y una sonrisa de ensueño. Si no estuviera tan poco interesada en una relación, le pediría que se casaran en este momento. Luego recordó que el matrimonio era una porquería.

– Te sientes cómodo ahora que Brooke te ha cogido confianza ¿A que si, Joseph? – Indicó Luke, saliendo de una de las habitaciones, la cual tenía que ser la cocina, colocó una bandeja sobre la mesa.

– Si, eso es verdad.

Levanto la mirada y vio como Luke asentía lentamente.

– ¿Te gusta el café, verdad? – Le preguntó, como si no lo supiera realmente.

– Me gusta.

Brooke se levantó, adquiriendo así la atención de todos. – No pasa nada, voy a buscar unas cosas que se quedaron esta mañana en el auto. – Dijo, con una expresión seria.

Caminó con rapidez hacía la salida, sintiendo los tres pares de ojos puestos en ella. Necesitaba respirar aire libre de tensión. La tensión que Luke causaba. Sin embargo no estaba segura de porque tenía tanta prisa. Suponía que en realidad deseaba que acabara pronto todo aquello: los secretos, la confusión, la tristeza y el dolor que le causaba. Aunque sabía que si dejaba todo como estaba, no conocería nunca su pasado ni el significado de sus atroces pesadillas.

Si pudiera encontrar alguna forma, algo como chasquear los dedos y resolver todos los enigmas, seria genial.

Intentaba mantenerse al marguen del tortuoso discurrir de sus pensamientos, pero no podía evitarlo; por mucho que se concentraba en el titileo de las luces de afuera y en las pocas y delicadas nubes que flotaban por encima de su cabeza, pensaba en ello.

Condujo casi a ciegas a lo largo del camino frente a la casa granja. Se había salido antes de la cena. No había comido nada en todo el día, y se dio cuenta de que le sonaba la tripa.

Dio un respiro lleno de culpabilidad.

– Deja de actuar como una criminal – Le advirtió Joseph, saliendo lentamente por la puerta principal.

– No estoy actuando. – Replicó secamente. Sentía las palmas de las manos frías, bajo una fina capa de sudor.

– ¿Entonces lo eres? – Dijo sonriendo despreocupado.

Ella respiró profundamente, intentando convencerse así misma de que no podía seguir adelante con esto ella sola. Después de todo Zero estaba más quieto que la mandíbula superior.

– ¿Te vas? – Preguntó, dándose cuenta de que él seguía allí. Sin apartar la mirada de ella.

– Es tarde, y tengo cosas que hacer.

– ¿No quieres un aventón?

– No. Pero gracias, amor.

Bruscamente, ella lo miró. – El “amor” está de más.

Ella bajó la mirada hasta su mano, apoyada en la cadera. Mientras los pensamientos ahogaban su cabeza.

– ¿Te preocupa algo, amor?

Ella le lanzó una mirada de confusión.

– Lo siento.

Ella sacudió la cabeza. – No pasa nada.

– Está bien si no me quieres decir. – Dijo empezando a mover los pies para irse.
Oh, no. Lo sentía en la punta de su lengua, aquel impulso de vomitar una de sus tantas preguntas. Algo en su interior le gritaba que Joseph conocía a Luke más que ella misma.

– ¿Qué sabes sobre Luke?
La pregunta salió como vomito de su boca, estaba desesperada.

– Mucho. – Dijo con una voz serena. – Aunque menos que tú.

Ella se encogió de hombros, sin atreverse a enfrentarse a los zafiros en sus estrechos ojos masculinos.

– Es decir, algo de cuando vivía aquí con…

– Contigo y Zero. – Le interrumpió. – ¿Te refieres a cuándo se marcho como si estuviera huyendo de algo?

Lo sabía, estaba siendo un inoportuno al hablar acerca de ese episodio doloroso en la vida de esa chica, pero no le importó. De todas maneras si seguía en ese lugar podía sucederle algo malo.

Brooke sentía la cabeza saltándole hacía atrás y hacía adelante. Y la volvió a golpear de nuevo.

– ¿Huyendo? – Repitió, como si su cerebro no lo hubiese procesado.

– Así es. Él se fue alarmado, como si algo terrible lo persiguiera y nunca supimos nada más de él, ni de Zero y mucho menos de…

El corazón de Brooke se acelero, hizo una punzada y comenzó a latir desenfrenado. De repente se sentía mareada.

– ¡Espera! No creo estar entendiendo nada de esto, yo… – Ella mostraba una sonrisa estúpida. Sentía que su cerebro y corazón estaban sometidos en una terrible confusión.

– ¿Bromeas Brooke? ¿De verdad no me recuerdas? – Dijo, acercándose a su cuerpo y deteniéndose antes de que se tocaran.

Brooke se sorprendió un poco.

Él la miró expectante, como si esperase que dijera algo.

– Yo… no se de lo que hablas, joder. – Graznó ella fastidiada, alejándose de forma fugitiva.

Él la cogió del brazo y devolvió su cuerpo a la pose anterior, con fuerza. – Trata de recordarlo, ¿Cómo es que olvidaste todo? – Le reclamó, como un regaño.

Ella se encontró con su mirada y después la apartó, atemorizada, intentando protegerse de las palabras de Joseph, que inexplicablemente provocaban una sensación espeluznante en su piel.

– ¿Qué fue exactamente lo que olvide? – Inquirió ella, mirándolo con recelo.

– Brooke… – él acunó su barbilla en su mano ruda, obligándola a suavizar la mirada. – Tú… ¿Qué fue lo que te paso?

El corazón se le aceleró a la chica y había quizás exceso de humedad en sus ojos. Pestañeó varias veces intentando secarlos.

– ¿Puedes explicarme de que hablas? – Él definitivamente sabía algo y necesitaba saberlo o no podía dejar de sentirse impotente.

Joseph notó el extraño temblor que bajó por la columna vertebral de la chica y soltó su barbilla inflándose las mejillas con aire aspirado, que luego soltó saliéndole humo a causa del frío.

– No puedo explicarte nada ahora. – Empezó él, caminando en círculos frente a ella. – Si estas de acuerdo puedo pasar mañana al atardecer por ti para hablar en un lugar más privado. Sé que suena como una invitación sexual, pero es necesario que Luke no esté cerca. – Concluyó, mirándola.

El tiempo pasó lentamente mientras ella guardaba su respuesta. Era angustioso tener que mirarlo a los ojos.

Suspiro con frustración.

– De acuerdo, esperare por ti a las 6.

Él la miró con seriedad y dijo. – Si no vengo por ti, no intentes hacer nada y no le cuentes a tus hermanos sobre esto.

Ella asintió lentamente, un poco arrepentida.

Joseph vaciló.

Entonces, de repente, sin aviso previo, Joseph se acercó a ella. La miró por un largo segundo e inclinó su cabeza hacía sus labios. El miedo a la idea de ser besada en la boca la atormentó y giró el rostro hacía un lado, sintiendo el rose de los labios de Joseph sobre su mejilla, cuyo color pálido se cambió a carmesí. Él apretó los labios sobre la mejilla de la joven y luego se alejo clavando nuevamente la mirada en ella.

A Joseph le había gustado el efecto vergonzoso de su acción. Luego ella se volvió en sus propios brazos.

– Bueno… debes irte ¿O no?

Él rascó su cabeza y estiró los brazos. – Si, eso hago. Hasta mañana, Brooke.

Brooke asintió y abandonó la mirada sobre él, manteniéndose en una postura de lo más forzada, hasta que supo que ya se había ido.

Entró a la casa granja y se fue a lo que le había asignado como habitación, pasó algunas horas tratando de conciliar el sueño, observando los dos cuadros situados en ambas paredes laterales, que tenían pintando lánguidos personajes mitológicos. Ignorando el paisaje a través del cristal de la ventana corrediza, ubicada en la pared de enfrente.

La habitación era pequeña, de colores tristes, como en toda la casa. No tenía muchos objetos dentro más que una cama, un espejo, dos cuadros, una lámpara y una ventana sin cortinas. Pero era suficiente para pasar la noche.

Las palabras de Joseph bailaban en su cabeza, causando una terrible ansiedad. Dudaba en si podía esperar un día más para hablar con él, puesto que las horas se hacían eternas en esa noche de luna.


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Sáb 18 Mayo 2013 - 18:32

la segunda parte en la noche wiiii


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Ilka el Dom 19 Mayo 2013 - 1:40

Eres muy buena
Con tu pregunta de publicidad, envía un mp con la novela y como destinatario eliges angeles caido, así llega a todos los miembros del foro para que te lean.
Felicitaciones y un abrazo.





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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Dom 19 Mayo 2013 - 3:08

graciiias lika, un besooo


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Dom 19 Mayo 2013 - 4:04

Capitulo 8
parte 2

Escrito por: Kenia Aguilar
A la mañana siguiente todos los Buscadores estaban reunidos en el vestíbulo de la casa grande para decidir un plan. Los Vampiros en pleno. A excepción de Jordan, que no daba ni la menor esperanza de vida por allí.

Bobby y los Buscadores se mantenían de pie, con las armas escondidas en sus camisas y en los cueros de sus botas. La Azaña era una porquería; nadie respetaba las normas del buen oyente y del buen hablante; la gente estaba provocada a causa de los Vampiros, quienes no hacían ni la menor expresión para evitar más confortamientos, al igual que Joseph.

Ellos van a traicionarnos” Graznó uno de los Buscadores, rojo de ira contra los Vampiros. “Nos quieren acabar como lo hicieron hace 12 años”

¡Si!” Le apoyó otro, con una voz salvaje y rencorosa. “Son capaces de lo que sea por una maldita gota de sangre espesa”

“No es posible que hayan dejado que esas bestias permanezcan junto a nosotros sin nuestro consentimiento” Añadió un anciano, con una voz baja de tono, pero alta en rencor.

El ambiente estaba lleno de odio y solo se escuchaban quejas entre la gente. Bobby no tenía idea de que decir para calmarlos, ellos tenía derecho a sentir miedo a las criaturas que alguna vez destruyeron sus vidas sin compasión; así que solo dejó que se siguieran desahogando.

Brandon y Eliot estaban sentados diagonal a la silla de Joseph, mirando a cualquier parte, menos al gentío. De alguna manera sus palabras les irritaban un poco, aunque sabían que lo mejor era quedarse callados.

“Los Vampiros están aquí para ayudarnos”
Replicó una mujer, cuya voz paralizó a toda la muchedumbre, quienes buscaban desesperadamente su ubicación.

¿Quién ha dicho eso?” Murmuraban todos sin hallar respuesta.

El acento francés de la voz femenina fue reconocido por algunos Buscadores.

– Paulina Lave, la mujer más bravía de todas, ¿A que has venido? – Cuestionó Bobby, aliviado de poder hablar, caminando entre la muchedumbre y hallándola fuera del gentío, sujeta en los brazos fuertes de un Vampiro, con las ropas rotas, la cara hinchada y el pelo lleno de tierra, tenía moretones exhibidos en la piel desnuda de su cuerpo: piernas, brazos y cuello.

El patético estado de la chica dio origen a muchas coletillas entre la gente. Gran mayoría temía que el responsable hubiese sido el vampiro que la traía en los brazos.

— Miserable. — Rugió uno de los Buscadores, lanzándose a largas zancadas hasta el Vampiro con una escopeta en el brazo.

— No. — Protestó Bobby. Suspendiéndose ante el joven Buscador. Su rostro mantenía una expresión confusa. Le llevó apenas dos largos segundos procesar la escena. Tiró el arma del Buscador al suelo y comenzó a andar hacía Jordan a grandes zancadas.

Jordan bajó a Paulina, dejando un brazo alrededor de su cuello, solo para asegurarse de que podía mantenerse asì misma de pie.

Se escuchó un gemido de parte de ella.

Bobby evaluó la situación un segundo más y luego se deslizó detrás de ellos, observando ambos cuerpos.

— ¿Qué demonios es lo que ha pasado? — Gruño Joseph, ya impaciente.

— Fui demasiado estúpida, eso fue todo. — Explico ella.

— ¿Estúpida? — Jordan frunció el entrecejo. Mirándola de una forma irónica, como diciendo que estúpida era muy poco para lo que realmente había sido.

Ella agachó la cabeza y selló los labios.

— Vamos, díselo. — Murmuró el Sangre Pura.

Lo miró y sacudió la cabeza, sintiendo el dolor concentrándose en todo su cuerpo.

Joseph gruño de pura indignación.— Oye no me hagas pensar mal de todo esto, ¿Vale? ¿Acaso te han amenazado con algo? — La voz del chico demostró su zozobra, casi ya al limite de la paciencia.

— ¿Paulina? — Insistió Bobby. De manera que tuvo que responder aquello.

— Hablaré con Bobby a solas. —Masculló ella.

“Eres una maldita mentirosa” Reclamó un humano entre el gentío.

Ella ignoró eso.

— ¿Qué te ha hecho? — Está vez la voz de Joseph pareció desesperante y dirigida esta vez en singular.

Paulina miró a Jordan con una expresión culpable. A él parecía no importarle en lo más mínimo todo lo que pensaban aquellas personas y le daba igual lo que ella respondiera, puesto que la relación humana-vampiro jamás estaría a la par.

— Solo diré una cosa. — Ella levantó el rostro mirando a todos. —Si no hubiera sido por Jordan… estaría muerta en estos momentos.

Joseph rió, con un gemido descarado. — ¿Por qué le proteges? Solo di la verdad. Maldición. — Fanfarroneó él. Su rostro se pasó de la risa a la ira. — Iba a matarte ¡Dilo! —Gritó con furia, sacando de su bolsillo la pequeña Beretta Px4 compacta. — ¿Lo ves, Bobby, lo que pasa por confiar en estos sujetos? — Había cierto deseo envuelto en la furia de la mirada en el joven Buscador, como si no pudiese esperar un segundo mas para perforarle el corazón con una bala de la pistola.

— Oye. ¿Qué es lo que pasa por tú cabeza? — Le preguntó Bobby desconcertado.

— Muerte... — Rugió. — para él.Tú siempre dejaste las reglas en claro, Bobby. Si intentas… solo si piensas en hacerle daño a alguien, habrá castigo.

— Si, muy bien, Joseph. Pero aun no sabemos con detalle lo que paso y en el caso de que tuviera que asignar un castigo, no serias tú quien lo llevara a cabo ¡Así que guarda el arma!

— Por favor, Bobby. Ese Vampiro ha hecho lo que ha querido, estoy seguro que está de tras de todo esto. Hay que matarlo, sino, de verdad estaremos jodidos. Mira que confiar en un Vampiro para atrapar a otro ¿No es eso una aberración? — él apuntó el arma hacía Jordan. Quien se mantuvo en la misma postura.

Los otros Buscadores apoyaron su comentario con gritos.

—No, no puedes hacer eso muchacho, porque él no ha quebrantado ninguna ley. Muy al contrario… le ha salvado; así que en vez de amenazarlo debería de agradecerle.

— Bobby…— Gruñó el joven.

— El Vampiro es de confiar, y no permitiré que por un deseo personal acabes con todo esto.

Joseph casi se rió.

— él no ha hecho nada, es un humano. — Susurró por fin Jordan con una expresión despreocupada. — Este es su sitio, no el mío. No interferiré otra vez, sin embargo antes de irme tengo dos peticiones.

—Oh, vamos Jordan. —Dijo Bobby como un canto. — Dime lo que deseas.

— Brandon tiene que examinar a esta chica, tiene la pierna algo magullada.

— ¿Qué pierna? Déjame ver…

Paulina intentó estirar la pierna herida, la derecha, y gimió de nuevo. Las manos de Bobby exploraban su rodilla, palpando los huesos y las articulaciones. Pronto colocó la mano en la zona magullada. Ella gimió de nuevo, con los ojos cerrados.

— No está rota, ni nada parecido. — Intervino Brandon, acercándose un poco.

— ¿Cómo lo sabes? Ni si quiera la has tocado.

— Ser Vampiro tiene sus beneficios. —Expuso él, dibujando una ligera sonrisa en su rostro.

Boby suspiro aliviado. — Bien, eso es bueno ¿Tu segunda petición, Jordan? — Inquirió Bobby, poniéndose de pie.

— Quiero hablar a solas contigo.

Bobby levanto ambas cejas. — De acuerdo, vamos. —Dijo. — Brandon. Llévate a la muchacha.

Joseph se volvió lentamente y salió del vestíbulo. Bobby pensó en que no quería discutir de nuevo con él.

—Vámonos. — Dijo cogiendo el cuerpo de Paulina en sus brazos con facilidad, yendo a un cuarto de la casa grande.

Bobby y Jordan caminaron junto con Eliot hacía el despacho del jefe Buscador. Al entrar todos optaron por una postura cómoda y se miraron las caras interrogantes.

—Soy todo oído. —Empezó Bobby.

— Creo que es necesario que sepas lo que pasó. — Murmuró el Sangre Pura, colocando esa expresión arrogante de siempre. —No creí conveniente decirlo frente a todo el gentío, puesto que podían asustarse.

—Valla, entonces dime. — Le pidió.

— Fueron las Strigess las que atacaron a Paulina.

La cara de Bobby se puso colorada.

— Hay algo más. — Continuo Jordan. — Ellas están aquí por una razón que en mi punto de vista, no involucra a los Buscadores para nada.

Sonó un gruñido estrangulado en su garganta. — ¿Qué es?

—Un humano.


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Dom 19 Mayo 2013 - 4:06

como os prometi, aqui esta segunda parte. Me dicen para cuando quieren el 9. ROMANCE ;MUY PRONTO, OS PROMETO: justo en el capitulo 9


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Mensaje por sara16 el Dom 19 Mayo 2013 - 16:32

guay
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Mensaje por Kenia Aguilar el Dom 19 Mayo 2013 - 16:51

bienvenida a la lectura sara kiss


Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Mensaje por carla93 el Dom 19 Mayo 2013 - 17:53

Me gusta, me voy a ir poniendo al día kiss
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Dom 19 Mayo 2013 - 18:02

me alegro carla bienvenida a la lecturaaa xD



Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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Re: LA ROSA DEL VAMPIRO

Mensaje por Kenia Aguilar el Dom 19 Mayo 2013 - 18:04

MAS ADELANTE HARÈ UNA PREVIEW DEL FIC, PUESTO QUE A PARTIR DEL SIGUIENTE CAPITULO COMIENZAN A REVELARSE MUCHOS SECRETICOS EN LA VIDA DE BROOKE.



Brooke pisó el acelerador y el coche se apresuro a transitar. Pudo ver que él se había echado hacía atrás de un salto. Ella frenó.
     No pudo evitar reírse del chico, quien la miraba desconcertado. Bajó el vidrió y lo miró, estaba empapado, podía ver como el agua corría por la mitad de su frente y el cabello oscuro se le pegaba a la piel de la cara.
     Demasiado sexy. Pensó ella.
     — ¿Necesitas un aventón? — Le preguntó. Escondiendo la mitad del rostro con el vidrio de la ventana; su voz fue serena.
     — Es lo que eh tratado de decirte. — Expuso, cruzando los brazos en su pecho.. — ¿Ibas a matarme ó querías comprobar que no era Clark Kent?
     Ella esbozó una risa, con sonido agradable. — Quizás no eres Clark Kent, pero tienes buenos reflejos. — Sus ojos lo veían con picardía— Sube al coche, Smarville. — Ella se estiró para abrir la portezuela del pa
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