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La profecía de los Hijos de Caíd

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La profecía de los Hijos de Caíd

Mensaje por Leiram el Mar 5 Jul 2011 - 5:07


Prólogo
En el inicio del solsticio de invierno, en el tiempo en que nuestra raza esté casi extinta, cuando la humanidad esté a punto de destruirse ella misma, ellos nacerán y traerán paz y esperanza a nuestro pueblo. Nadie resistirá sus fuerzas. Lucharán contra maquinarias extrañas, se enfrentarán ante despiadados hombres y aún así sobrevivirán. Traerán destrucción y calamidad a quiénes nos la han causado, pero serán justos en sus decisiones.
Con su venida el mundo conocerá la mayor fuerza que haya existido jamás. Con ellos el Caíd hará justicia y los poseerá de los poderes de la naturaleza: Fuego, Aire, Tierra y Agua, y en ese orden nacerán.
Así que esperen hermanos míos, crean hermanos míos, porque en los tiempos de mayor calamidad no seremos olvidados. El Caíd no nos abandonará.
Libro del Caíd, Profeta Abi, 1:9


Capitulo 1
Una intrigante profecía
En las entrañas de una base vampírica, en algún país del mundo a 30 metros bajo tierra, se encuentra el joven vampiro Kenaih Vandel, sus 300 años no son más que juventud en la comunidad vampírica. Es un chico vampiro como cualquier otro, de belleza infinita y misteriosa, con rasgos marcados y oscuros, lleva pelo largo hasta el cuello, como es costumbre entre su gente. Hoy tiene prisa. Llega tarde a la consulta de su padre, que también es un vampiro. Ha ayudado a su padre los últimos 30 años, desde la muerte de su madre, a manos de “Los sin alma”, una asociación integrada por humanos para acabar hasta con el último Hijo de Caíd existente en la tierra. Treinta años de ver cómo día a día su raza se va extinguiendo, de los 2,000 vampiros que vivían en esa base, solo quedan 1,000, la mitad de la población en 30 miserables años, y pensar que su base es la más protegida. Ahí se guarda el Libro del Caíd.
Cuando llega, su padre está de rodillas buscando algo, se le ve cansado, no ha sido el mismo desde que su madre murió. Su padre se percata de su presencia y levanta la cabeza hacia él.
- Hola – le dice sonriéndole.
- ¿Qué haces? –
- Estoy buscando algo para darle a Marlín, tiene dolores articulares.-
- ¿Y qué le piensas dar? –
- Todavía no lo sé, la última dosis que le di no surtió efecto.
- Hm, comienzo a creer que Marlín tiene complejos de atención. –
- No digas eso Kenaih. – dijo su padre con cansancio.
- Pero si es cierto, a la única que no le funcionan los cocteles es a ella. –
- No todos somos iguales. –
- Creo que ella está enamorada de ti. –su padre se congeló por un segundo.
- No digas estupideces. – dijo enojado.
- No son estupideces papá ¿No te das cuenta? –
- No, y eso no es nada chistoso.
- Tienes que haberte dado cuenta. La forma en que te mira, la forma en que siempre quiere estar cerca de ti, es obvio. No eres de piedra papá. – su padre se acerca él, estaban cara a cara.
- Escúchame bien, Kenaih, en mi vida, solo ha existido tu madre, ninguna otra hembra entrará en mi vida. –
- Pero papá…
- Ya terminé contigo – se giró y entró a su oficina.
Cinco minutos después salió, Kenaih estaba todavía de pie en el mismo lugar.
- Necesito que vayas al registro, y traigas el registro de los internamientos del mes pasado, necesitamos hacer las cuentas. –le dio la espalda nuevamente.
Al joven vampiro no le gustaba para nada el registro. Haciendo una mueca dio media vuelta con destino al registro.
El registro se encontraba en el último piso de la base vampírica, era frio y tenebroso, aparentaba cada uno de los 100 metros de profundidad que tenia. Al llegar, lo primero que vio el joven fue una gran obra de arte de unas de las muchas arañas que los acompañaban día a día.
Abriendo la puerta entró a la humedad. Estaba rodeado de casilleros grises. Encendió la luz, a pesar de poder ver claramente en la oscuridad, esta no le agradaba mucho. Era una rareza, lo admitía, un vampiro con temor a la oscuridad, era motivo de burla y algo que mantenía muy secretamente para él.
Recordaba perfectamente en donde se guardaban los registros de los medicamentos y personas que habían asistido a la clínica durante el mes (Se necesitaban para cuando subieran a la superficie, saber qué tenían que traer a la clínica y para saber las bajas que se había tenido en el mes). Este mes no había bajas, ‘gracias al Caíd, agradeció Kenaih profundamente’. Todavía recordaba el día en que su madre murió, cómo la vio tirada en la calle con uno de esos sin alma encima de ella, con una estaca en la mano. Ellos aun no saben cómo pueden ¨Los sin alma¨ acorralar a un vampiro tan fácilmente, teniendo en cuanta su rapidez y fuerza, habrán teniendo que inventar algo para lograrlo,- pensó el vampiro - pero desafortunadamente no tienen la mas mínima idea y a nadie que les pudiera decir, pues ningún vampiro capturado por ¨Los sin alma¨ a sobrevivido.
Dejando atrás los momentos tristes, se acercó al casillero de medicamentos y buscó la lista del último mes. Siguió adelante para buscar el de los internamientos y fue ahí cuando al girar la cabeza a la derecha vio el casillero del Libro del Caíd, nunca se había acercado a ese casillero, la mayor parte del tiempo no le interesaba, para él era como si dicho casillero no existiera, pero ese día era muy diferente, hoy tenía ganas de ver su registro de nacimiento, aún sabiendo lo misterioso de ello. Era el último vampiro que había nacido en 300 años y según decían los vampiros más antiguos era debido a la profecía, debido a que ellos se estaban acercando. Para liberarlos, sacarlos de las profundidades de la tierra y hacerlos de nuevo una raza libre y sin temor.
Con paso firme llegó al casillero, se quedó de pie durante unos minutos, pensando en el castigo que tendría si lo encontraban en esto, él no pertenecía al consejo, no tenía derecho ni siquiera a pensar en tocar el Libro del Caíd, pero no podía evitarlo, nadie más que él y su padre, aparte de los miembros del consejo, tenían vía libre para entrar al registro. Su padre – pensó – como se decepcionaría si supiera lo que estaba haciendo. Pero no podía evitarlo, había una llama en su interior que le decía; no; le ordenaba que buscara el registro de su nacimiento y que leyera el Libro del Caíd.
Y así lo hizo. Con manos temblorosas abrió el casillero, y alcanzó a ver el libro, estaba envuelto en piel y tenía rubíes y esmeraldas incrustadas, formando una gran letra ‘C’ que cubría casi toda su extensión, debajo de la letra decía: Libro del Caíd (Profeta Abi) año 1.
El libro tenía 2010 años, esto no hizo más que hacerlo sentir todavía peor. Con una exhalación profunda tomó el libro entre sus manos. Era más ligero de lo que creía, debía tener al menos 500 páginas. Acunó el libro contra su pecho como si fuera lo más preciado de su vida, bajó la mirada hacia otra mitad del casillero y vio apiñados uno encima de otros los registros de nacimiento, tomó el que estaba en la cima, conociendo lo ordenados que era su gente sabía que ése debía ser su registro.
Se sentó en suelo con la piernas cruzadas colocando el Libro del Caíd en su regazo, y el registro de su nacimiento encima de éste. Lo abrió despacio, conteniendo el aliento pasó la primera hoja, estaba frágil y amarillenta y llena de polvo. Ahí estaba, su nombre, en la casilla número 20 del recuadro, el niño número 20 en nacer en el año 1810, el 3 de octubre, y el último en la lista. No había ninguna explicación, y sabía, aunque en su registro no lo decía, que en todas las bases vampíricas del mundo, él había sido el último. Por eso todos los trataban con respeto, porque había algo en los escritos del profeta Abi, algo que lo vinculaba a él de algún modo con el Libro del Caíd y ese día lo iba a descubrir.
Sin más levantó el Libro del Caíd de su regazo y se dispuso a abrirlo. En él se describía todo lo que se refería a la existencia de los vampiros desde el inicio de sus tiempos, hasta el final de estos, y esa fue la parte que más le interesó. Con plena atención leyó:
‘’En el inicio del solsticio de invierno, en el tiempo en que nuestra raza esté casi extinta, cuando la humanidad esté a punto de destruirse ella misma, ellos nacerán y traerán paz y esperanza a nuestro pueblo. Nadie resistirá sus fuerzas. Lucharán contra maquinarias extrañas, enfrentarán ante despiadados hombres y aun así sobrevivirán. Traerán destrucción y calamidad a quienes nos la han causado, pero serán justos en sus decisiones.
Con su venida el mundo conocerá la mayor fuerza que haya existido jamás. Con ellos el Caíd hará justicia y los poseerá de los poderes de la naturaleza. Fuego, Aire, Tierra y Agua, y en ese orden nacerán.
Así que esperen hermanos míos, crean hermanos míos, porque en los tiempos de mayor calamidad, no seremos olvidados, aun cuando no seamos nombrados el Caíd no nos abandonará.’’
Libro del Caíd, Profeta Abi, 1:9
Kenaih se quedó helado, él era el último que había nacido, y esto le estaba diciendo que habían nacido o nacerían cuatro vampiros, en el mismo día, con poderes provenientes del Caíd. Esto no hizo más que confundirlo.
¿Ya habrían nacido? ¿Estaban por nacer? ¿Existirían algún día o no era más que sólo mentiras bonitas?
El joven vampiro se propuso adivinarlo fuera como fuera. Siguió leyendo, aprendiendo de su raza, comprendiéndola, amándola, y así sin darse cuenta llegó has la ultima hoja, y para bien, ésta fue la única que le dio las respuestas que quería.
Registro de Nacimiento




Apellidos

Nombres



Padre




Madre




Día




Mes




Año


Lugar



Vasiliev






Lukah

S.




Sergey

Vasiliev




Ekaterina

Vasiliev




01




Enero




1990


Rusia



Abedrapo





Aziz




Abdel A.

Abedrapo


Amira

Abedrapo





01






Enero






1990




Israel



Scott




Nathan




Rayn

Scott




Ashley

Scott




01




Enero




1990




Reino

Unido




Cruz




Marién Isabela




Oscar

Cruz




Isabel

Cruz




01




Enero




1990




Rep.

Dom.

Habían nacido, tenían 21 años y su pueblo los mantenía ocultos ante su raza.
Aun sin ser consciente, Kenaih se levantó de un salto del suelo, nervioso por lo que acababa de leer y esperanzado por todo su pueblo. Sin más, metió el libro por debajo de su ropa y tomó entre manos el registro del mes. Esta noche, en su cama, tendría un plan que tramar.


Capítulo 2
La rutina
Ahí estaba ella, como siempre, tratando resolver cómo iba a llenar su boca esa mañana, cómo iba siquiera a pagar la renta vencida por tres semanas. Sin ánimos, se levantó del catre viejo al que llamaba cama, y le vino a la mente cómo tenía que cerrar los ojos cada vez que se acostaba en el para no salir disparada, no del catre, sino de todo el cutre apartamento, o mejor dicho, cuarto multiusos, porque no era más que un cuarto con un baño y una puerta, que funcionaba como oficina, sala, cocina y habitación. Aún descalza fue hacia el pedazo al que llamaba cocina, buscó en el cajón donde guardaba el cereal de rebaja y tal como sabía acostada en la cama, estaba vacío, pero aun así conservó las esperanzas y no pudo evitar verlo una vez más Decepcionada y malhumorada con ella misma, se fue hacia el baño. Dentro , sacó el cepillo de dientes del oxidado botiquín y vio su reflejo en el espejo, estaba más delgada, al menos 5 libras menos, tenía ojeras, sus ojos cafés parecían abismos negros combinados con las ojeras. Ató su pelo largo y negro en torpe moño y se quitó el pijama. Dentro de la ducha, no pudo evitar llorar, llorar de impotencia, de rabia, de miedo, de orgullo, de soledad y de tristeza. Las lágrimas saladas caían como cascadas por su cara, uniéndose a los chorros de de agua fría. Dejó el agua deslizarse por su cuerpo una media hora, porque le gustaba el agua, porque con ella sentía que no estaba sola, con ella se sentía en casa, sabía que el agua era su mejor amiga, porque solo las mejores amigas se guardaban secretos entre sí. Ella y el agua compartían un gran secreto desde hacía toda una vida. Antes de salir, le prestó atención a las gotas de agua que tenía en las manos y ahí, sólo con la compañía de su mejor amiga, en el frío de la mañana susurró: - Sé que mi nombre es Marién ¿pero en realidad quién soy? –
__________________________________
‘’El tren se iba’’, eso estaba pensando Nathan Williams al verlo partir, y se dijo así mismo que ese pensamiento no podía ser más absurdo, tomando en cuenta la evidencia de que el tren efectivamente iba encima de los rieles rumbo a un nuevo paradero y él lo estaba viendo. Con una maldición se obligó a detenerse y ver la parte de atrás del tren mientras se perdía en la oscuridad del túnel. Así que llegaba tarde. Sus padres lo iban a matar. Se volvió para comprar el boleto del próximo tren. La chica que lo atendió era hermosa y como todas las chicas que lo veían se dispuso a coquetearle.
- Hola ¿en qué puedo ayudarte? – dijo la chica con una sonrisa impecable.
Llegó a casa de sus padres una hora más tarde, y en el frente de la casa lo esperaba el perro, con su cara de perro llena de tristeza, como diciendo:’’ Que idiota eres, mira que llegar tarde, tú que andas molestando a todo el mundo por impuntuales.’’
Dentro de la casa, se dispuso a entrar al comedor. Desde la puerta escuchaba los sonidos de su familia, estaban comiendo y charlando entre ellos, se quedó cinco segundos observándolos conversar como familia, una familia a la que por más que haya tratado en 21 años, todavía no se sentía pertenecer a ella, y no por culpa de sus padres, no, sus padres todo el tiempo lo habían tratado como un niño normal pese a saber su secreto, lo habían amado y en ningún momento desde que lo sacaron de ese orfanato lo habían tratado como el bicho raro que él sabe muy que era. Ahí, apoyado al marco de la puerta, no pudo evitar la sonrisa que se dibujó en sus labios; amaba a su familia, a sus padres atolondrados y a veces muy formales, a su hermanita simpática y extrovertida, incluso amaba la perro con su cara triste. Nada de eso evitaba que se sintiera fuera de lugar, porque sabía muy bien que aunque ésta la consideraba su familia, había un lugar, no sabía dónde, al que pertenecía, un lugar muy distinto al de su familia, porque él, y lo entendía perfectamente después de meditarlo por tantos años, era algo más que humano.
¿Alguna vez te has sentido completamente solo, aún estando rodeado de cientos de personas?
Pues así se sentía justo en este momento Aziz Abedrapo, sola, como una isla desierta en medio del océano, sin nadie para rodearle, para decirle: - No te preocupes, estoy aquí para ti, nunca te dejaré. – Esas eran las palabras que más quisiera escuchar en el mundo: las de ‘’no estás sola, yo estoy contigo’’. ¿Pero quién querría estar con ella? ¿Quién alguna vez en su vida le diría eso? Ella misma pensó en la respuesta más certera que tenía para darse: ‘’Nadie y completamente nadie’’.
Si en 21 años no había tenido a nadie en su vida, más que a las estúpidas monjas diciéndole: - Has esto, has aquello – pero nunca un te quiero; no, ella no estaban ahí para eso. Ellas estaban ahí para hacerle la vida mucho más miserable de lo ya que era. Una pobre huérfana a la que ni siquiera su propia madre quiso, ¿entonces por qué una monja alguna vez le demostraría cariño? Aunque se supone que las monjas son amorosas y dadivosas, las de su orfanato, rompieron el molde.
- Disculpa, ¿me puedes cobrar por favor? Estoy un poco apurada. – la mujer; tal vez madre de algún chico; que tenía en frente la sacó de su miseria personal.
- Claro, disculpe. – le dijo ella con una sonrisa amable.
- Ah, no te preocupes, a tu edad yo también soñaba despierta.
‘’Sí, pero apostaría que a mi edad soñaba con el beso que le dio el chico perfecto la noche anterior, no en la mierda de vida que tenía.’’
Y ese fue el ultimo pensamiento que tuvo esta chica que se sentía miserable de sí misma, antes de fijarse en los sueños de los demás y también en las pesadillas; en lo que fuera, contar de escapar de la pesadilla a la que llamaba vida.
Porque siempre resulta más fácil y menos doloroso ver la basura en el ojo ajeno.
__________________________________
¨Si tienes que robar para vivir, lo haces, es simple. No tienes que matarte el coco por no encontrar qué comer, simplemente, esperas a una anciana descuidada salir del supermercado. Eso sí, con mucho cuidado. Para robar debes ser muy sigiloso, y nunca, nunca robar dos veces seguidas en el mismo lugar, cambia de rutina, organízate; y ya verás cómo la anciana descuida ni siquiera nota que le has robado una de sus bolsas. Ahora, ¿que a veces te remuerde la consciencia?, pues claro, eres humano, es lógico; pero no por eso te detengas. Si te detienes ¿luego quién te lleva la comida a casa? Si no tienes a nadie en el mundo, eso es lo que haces, haces todo lo posible para sobrevivir, sea como sea.¨
Con un suspiro lleno de cansancio, Lukah Vasiliev apagó la grabadora robada. Desde hacía un mes grababa todas sus ideas, haciendo un diario de su vida; para alguien, sin saber muy bien para quién, pero estaba seguro que sería para alguien muy importante en su vida, tal vez sus nietos, si es que alguna vez se casaba. Ese sería el regalo que les daría, por si algún día faltaba, supieran siquiera que él había existido. Para no dejarlos solos en el mundo, tal como sus padres lo dejaron a él. Tres años de edad y perdido en plena Quinta Avenida, viendo la espalda de sus padres al marcharse, dejándolo a su suerte, sólo con su mochilita de los Power Rangers.
Se estiró en la cama, mirando el techo blanco del apartamento mientras disipaba los viejos recuerdos de su mente. Sintió a su compañero de piso llegar a casa, seguro acompañado de su novia. Se volteó a la mesita de noche y cogió el mp3, si esa noche habría un maratón de sexo, el no quería ser un fiel oyente.


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[b]Visita mi blog, porfaa: http://milibretapersonalizada.blogspot.com/[/b]
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- No te preocupes, Samara. Así que ya ves, soy un cobarde que hirió a la única chica que lo ha amado en su vida y no tuvo el valor para decirle a la única chica que él ha amado en su vida, que la ama con toda su alma y daría la vida por ella. –
Quién le dice esto a Samara?? jejejejeje

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Re: La profecía de los Hijos de Caíd

Mensaje por zami el Vie 30 Sep 2011 - 16:10

Hola me preguntaba si vas a subir mas capi,me parecio super interesante la sinopsis




Pasate por mi fic

Cupido me encontro

Cristhofer siempre fue un mujeriego.Lo que nunca imagino es que dejar de serlo seria tan dificil

Mila acaba de salir de la academia.Lo que jamas le dijeron fue que su primera mision seria tan dificil.

Cuando estos dos se encuentren las cosas no van a ser nada faciles.Pero solo cuando a Mila le empiecen a fallar los poderes ,descubriran que las cosas estan peor de lo que imaginaban.


Y PASATE POR MI BLOG COSAS DE ZAMI
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Re: La profecía de los Hijos de Caíd

Mensaje por Leiram el Sáb 22 Oct 2011 - 7:25

Si, estoy dándole unos toques. Prometo que pronto subo capis. Y me alegra que te gustara. Y bueno, si te gustaría leer más historias mías puedes pasarte por mi blog, está recien saidito del horno: http://milibretapersonalizada.blogspot.com/


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- No te preocupes, Samara. Así que ya ves, soy un cobarde que hirió a la única chica que lo ha amado en su vida y no tuvo el valor para decirle a la única chica que él ha amado en su vida, que la ama con toda su alma y daría la vida por ella. –
Quién le dice esto a Samara?? jejejejeje

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Re: La profecía de los Hijos de Caíd

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