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En las garras del Cuervo [+18]

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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por luxxie el Vie 29 Abr 2011 - 4:06

me encanto el final!!! tan dule y emotivo no se si es que estoy sensible o lago pero me dieron ganas de llorar noway (casi llorando :suplica: )
me encanto que por lo menos laguna pareja avanze hacia un futuro romantico mejor ::
ranguitos, Ellie, para mi ha sido uno de lo mejores capitulos :liindo: :liindo:



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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Angeles Rangel el Mar 3 Mayo 2011 - 4:50


Gracias por los capítulos Ellie, por fin he podido ponerme al corriente.





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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Ella_rose el Dom 15 Mayo 2011 - 3:26

SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII lo leiiiii :D
me encanto Ellie!! aunque todabia no le encuentro la coneccion con mayra :mmmmm:
por cierto, EXTRAÑO A CROOWW :cryy:
cuando va a ver un cap con Crow??? espero que el proximo :ojitos:
Ranguitooos ^^
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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Angeles Rangel el Lun 23 Mayo 2011 - 8:05

Ellie no nos olvides.





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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Angel From Heaven el Lun 23 Mayo 2011 - 14:36

hola, ellie!!!!!!!!!!!
por lo visto aca tambien te voy a perseguir por mas libro... ku ku ku

no, en serio ¡¡espero mas!!

(y sinceramente, por mas que intento e intento e intento, y le doy vueltas a mi cabeza, no encuentro la coneccion entre ellos ¬¬)

bueno, besos!!





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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Ella_rose el Mar 24 Mayo 2011 - 4:22

demonios!!!! entre al hotmail y decia nuevo mensaje En las garras del cuervo y yo aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa elli subio cap ellie subio caap ♪ (si cantando, literalmente) entro y no :( quee desilucion :(
ESTAMOS ESPERANDO CAP ELLIE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por luxxie el Miér 25 Mayo 2011 - 1:25

yo tambien pense lo mismo



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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Angeles Rangel el Vie 27 Mayo 2011 - 8:42



Ellie, capítulo por favor, todas creemos que ya lo has subido y todavía no.





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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Ellie el Miér 8 Jun 2011 - 4:12

Ayyyyy, chicas!! perdón por haberme desaparecido!!! :suplica: No me llegaban más los avisos de este tema!! Y como casi que no entro a este foro más que para subir capi, pensé que se habían olvidado de mi fic! jaajaja

Mil disculpas, chicas, es que ando como loca con la uni y el trabajo y todo lo demás, así que no me da el tiempo para nada! Bueno, para que me perdonen, les dejo una parte del capi, jaajjaa. Espero que les guste!! Todavía queda una parte más.... y se viene lo más interesante!

Besotes a todas! Y no se olviden de comentar, porque sino yo me olvido de subir capi, jajajajja

Capítulo 8
Mayra
Esa mañana, mientras sus compañeros defendían sus tesis ante la mesa examinadora de la facultad de Criminología, los pensamientos de Mayra volaban a la deriva. Jackson, por supuesto, se había mostrado tan seguro y confiado como siempre, y su presentación había sido impecable. Ella estaba tan orgullosa de él, que incluso había pretendido ignorar el hecho que él no encontró su mirada durante toda su exposición. Cuando la mesa de letrados le comunicó la aprobación de la tesis y, con ella, la obtención de su diploma, Mayra corrió a abrazarlo, y aunque su amigo le devolvió el abrazo, se sintió forzado e incómodo.
—¡Felicitaciones, Jackson! —Le dijo ella con entusiasmo mientras se aferraba a su cuello—. ¡Sabía que lo lograrías! ¡Estuviste perfecto!
—Gracias... —Murmuró él en respuesta. Cuando se separaron, Jackson la miró a los ojos y, con una sonrisa triste, dijo—: Se suponía que debía felicitarte a ti también, Mayra. —Con eso, se giró para recoger su computadora portátil y todos los documentos que utilizó en su presentación, y se dirigió hacia la mesa de profesores para recibir sus felicitaciones, dejando a Mayra repleta de culpas y secretos que no podría compartir.
Cuando todas las presentaciones llegaron a su fin, fue el turno de ella de hablar con los profesores, y juntos acordaron una prórroga para la presentación de su tesis, con la condición de que ella asistiera a una serie de conferencias acerca de distintas especializaciones en las ciencias forenses que se brindarían en la Universidad, a cargo de renombrados médicos forenses y licenciados en técnicas criminalísticas. Ella tendría que atender a todas las conferencias, y valerse de sus contenidos para reescribir y defender su tesis tres meses después. Era una gran oportunidad que el grupo de letrados le ofrecía, y Mayra se aseguró de hacerles saber cuán agradecida estaba, y cuán serio era su compromiso para cumplir con lo acordado. Si no estoy muy ocupada muriendo y alimentando a un Crowtter con mis almas en ese momento, pensó mientras desplegaba una gran sonrisa en su rostro y estrechaba las manos de sus profesores.
Al salir del salón, ambos se encontraron con una vibrante Charly que saltaba de arriba abajo en medio del pasillo, haciendo que su montón de brillantes rizos rojizos parecieran moverse con vida propia. Ella se abalanzó sobre ambos, abrazando a Mayra y a Jackson al mismo tiempo, y obligando a ambos a agacharse rápidamente para equipararse a su más pequeña estatura. —¡Felicitaciones, Jack, el-más-sexy-licenciado-en-criminalística-del-mundoooo! —Gritó con voz chillona mientras saltaba sobre Jackson y lo abrazaba fuertemente por el cuello, sus pies colgando a varios centímetros del suelo.
—Espera, espera... —murmuró él, mientras la sostenía por la cintura—. ¿Cómo estás tan segura de que mi tesis fue aprobada?
Aún sosteniéndose de sus hombros, Charly se alejó levemente para mirarlo a los ojos. —Oh, vamos... ¡Si eres tan hermoso y adorable! —Le pellizcó las mejillas, como si estuviera molestando a un niño pequeño—. ¿Cómo alguien podría decirte que no?
Dejándola nuevamente en el suelo frente a él, Jackson levantó una ceja rubia mientras decía: —Oye, ¿eso significa que tú tampoco podrías decirme que no?
Charly puso sus ojos en blanco y bufó. —Pfff... Soy inmune a tus encantos, querido Jackson. Después de todo, no acabamos de conocernos en una fiesta... y no estoy lo suficientemente borracha como para convertirme en una de tus conquistas.
—Wow... gracias, Charly —murmuró él, frunciéndole el ceño, pero sin poder ocultar una media sonrisa.
—¡Por nada! —Respondió ella, sonriéndole ampliamente—. Entonces... alguien tiene que dar algunas explicaciones —dijo mientras se giraba hacia Mayra.
Oh, oh... pensó ella ante la atenta mirada de sus dos mejores amigos. ¿Cómo podría empezar a explicar la presencia de Crow en su vida? Y, aún más importante, ¿cómo podría hacerlo sin involucrar las palabras “muerte”, “resurrección” y “absurdamente molesto devorador de almas”?
—¿Y bien? —La presionó Charly—. ¿No vas a decirnos de dónde sacaste al Dios griego? ¿Cómo lo conociste? ¿Hace cuánto tiempo que está aquí? ¿Tiene hermanos?
Mayra frunció el ceño ante esa última pregunta, mientras que su mente continuaba girando en busca de posibles respuestas. Los otros Crowtters no eran técnicamente sus hermanos, ¿verdad?
—Lo conoció a través de Internet, aparentemente —dijo Jackson, alejándola de sus cavilaciones—, a pesar de que Mayra siempre dijo odiar las salas de chat.
Me las pagarás por esto, Crow, pensó ella con irritación. —Emm, como él dijo, ingresé a la sala de chat por equivocación. Él me saludó y sólo... empezamos a hablar.
—Claro... porque esa clase de “accidentes” pasan todo el tiempo —dijo él, destilando sarcasmo.
Fue el turno de Mayra para bufar entonces. —Lo siento, Jack, pero, ¿cómo era que se habían conocido tus padres? ¿No había sido que él marcó mal un número de teléfono y accidentalmente llamó a tu mamá, verdad?
Jackson entrecerró los ojos hacia ella y murmuró: —Exacto... por eso dije que esas cosas pasan todo el tiempo. —Ignorando cómo Mayra le sacaba la lengua y Charly reía burlonamente, dijo—: Y, hablando de mis padres, me están esperando para almorzar. Las veré esta noche en mi departamento para celebrar, ¿de acuerdo?
—¡No me lo perdería por nada! —dijo Charly con entusiasmo, y la gran sonrisa que Jackson le dio desapareció cuando agregó—: En especial si el súper sexy griego va a estar ahí.
Jackson puso los ojos en blanco antes de girarse y comenzar a caminar a través del pasillo hacia el exterior, seguido de cerca por ambas muchachas. —Él puede venir —le dijo a Mayra sin darse la vuelta para mirarla—, pero no prometo ser agradable con él.
—¿Desde cuándo eres agradable con alguien? —preguntó Charly, y en el momento en que él se giró hacia ella, listo para responderle, ella agregó—: Alguien sin senos...
La boca de Jackson se cerró silenciosamente, dando lugar a un gesto pensativo. —Tendré que pensar al respecto... encontraré una respuesta para esta noche.
—Lo esperaré ansiosa... —dijo Charly, con la expresión menos entusiasta del mundo.
Cuando su amigo se despidió de ellas y comenzó a alejarse, Charly se giró rápidamente hacia Mayra. —Ahora tienes que contármelo todo. TODO. ¿Cómo lo conociste en realidad? Porque yo no me creo la historia esa del chateo accidental... ¿En verdad es de Grecia? ¿Vive allí? ¿Te llevará a conocerlo? ¿Cuánto tiempo va a quedarse? ¿Está quedándose contigo? Por favor, dime que no estás compartiendo tu departamento con un completo desconocido. Quiero decir, es caliente... pero también lo era Christian Bale en “American Psycho”.
El que su mejor amiga tuviera tantas preguntas acerca de Crow no sorprendió tanto a Mayra como el hecho que las hubiera dicho todas en menos de diez segundos. Sabiendo que si respondía a una, el interrogatorio se extendería durante horas, Mayra hizo un esfuerzo por desviarse del tema. —Oye, ¿le has preguntado a tu jefe acerca de la pasantía en el INTERPOL? Su amigo me hizo la entrevista hace casi tres semanas, y prometiste que me mantendrías informada...
La curiosidad en el rostro de Charly se evaporó al instante, y su expresión se quedó en blanco. —Sí, acerca de eso... No he visto al Fiscal General en estos días y... bueno, estamos manejando tantos casos que no he podido... tú sabes. —Evadiendo su mirada, le dio un rápido vistazo al reloj antes de decir—. Oh, eso me recuerda que tengo una audiencia en media ahora. Será mejor que me vaya, te veré esta noche. —Se giró en la dirección que había tomado Jackson, comenzando a correr para alcanzarlo, y justo cuando él encendía ruidosamente su gran motocicleta le gritó—: ¡Hey, Jack, espera! Necesito un aventón.
La evasión de su amiga extrañó a Mayra, pero supuso que se lo preguntaría en la noche. Se les quedó mirando un momento, riendo al ver cómo Jackson se alejaba lentamente en su motocicleta, obligando a Charly a correr tras él a lo largo del estacionamiento de la Universidad. Cuando ella finalmente lo alcanzó, Jackson se ganó un carterazo en la nuca, aunque eso no hizo que dejara de reír. Después de verlos alejándose, Mayra comenzó a caminar las pocas calles que separaban el campus de su departamento, odiando el hecho de que se sentía absurdamente desprotegida sin un irritante Crowtter a su lado.
De regreso en su departamento, las horas pasaban y Crow aún no regresaba. Su ausencia era muy extraña, teniendo en cuenta que él no la había perdido de vista durante las últimas dos semanas, excepto por un par de minutos cada día, que el Crowtter utilizaba para alimentarse. O, al menos, eso era lo que Mayra creía... no es que le preguntara quién había muerto y se había convertido en su más reciente cena.
Durante esas pocas horas sin las incesantes preguntas de Crow, Mayra debería haberse sentido aliviada, pero su inquietud sólo se incrementaba con cada minuto que pasaba. Se sentía una idiota total por preocuparse por él, después de todo, ¿qué podría pasarle a un devorador de almas inmortal con poderes ilimitados? ¿Ser atropellado por un autobús inter-estelar?
Para el momento en que el reloj marcó las 7 de la tarde, Mayra había almorzado, limpiado su departamento, lavado y planchado en canasto lleno de ropa, había hecho las compras para el resto de la semana, y se había duchado... dos veces. Durante la siguiente media hora, había decidido sentarse a mirar tranquilamente la televisión y no pensar en Crow en lo absoluto. Y, habiendo fallado espectacularmente, se había otorgado a sí misma el título de “la mujer más estúpida del planeta”.
Ella había permanecido prácticamente bajo arresto domiciliario por un Crowtter aterrorizante (aunque caliente como mil infiernos) cuyo único deseo era verla morir una y otra vez para alimentarse de sus aparentemente deliciosas almas, y cuando él por fin desaparecía, ¿qué hacía ella...? Síp, comerse las uñas obsesivamente mientras se preocupaba de que algo malo podría haberle pasado. Si eso no la clasificaba como la mujer más estúpida del mundo, por lo menos la haría merecedora del trofeo a “la más masoquista”.
Dándole un vistazo al reloj por séptima vez en los últimos tres minutos, dejó salir un suspiro resignado y se dirigió a su habitación, sabiendo que pronto tendría que ir al departamento de Jackson para su fiesta. Estaba comenzando a pasar ausentemente a través de la ropa en su closet cuando la grave voz de Crow le llegó desde la sala, sobresaltándola.
—¡Cariño, estoy en casa! —bromeó mientras se dirigía hacia la habitación, apoyándose contra el marco de la puerta y mirándola directamente con una media sonrisa en el rostro.
Intentando contener un suspiro de alivio, Mayra se giró hacia él y, cruzando los brazos frente a su pecho, dijo: —Oh, genial... comenzaba a pensar que las últimas dos semanas habían sido una muy molesta alucinación. ¿Dónde has estado, de todos modos? —preguntó, pateándose mentalmente por mostrarle su preocupación.
—Tuve una pequeña... reunión con Kormes —dijo Crow mientras caminaba lentamente hacia ella.
Mayra intentó calmar el ritmo frenético de su corazón mientras él se le acercaba, y tuvo que ocultar su decepción cuando el Crowtter se dirigió al closet a sus espaldas en vez de a ella. Mientras que él pasaba lentamente las perchas con su ropa, ella preguntó: —¿Qué quieres decir con “pequeña reunión”? Has estado fuera por casi 9 horas... ¿Y por qué estás revisando mi ropa, Crow?
—Ignorando su última pregunta, el Crowtter la miró y dijo: —¿He estado fuera por 9 horas? Créeme, una reunión de diez minutos con Kormes se siente como mucho más que eso.
—No lo entiendo... ¿diez minutos? —preguntó ella, mientras le arrebataba un corto vestido negro que Crow había tomado de su lugar.
—El tiempo no existe entre las dimensiones, Mayra —dijo él simplemente—. Supongo que el gran K pensó que sería divertido robarme un par de horas extras. —Luego de darle un vistazo al rostro en blanco de Mayra, preguntó—: ¿A qué hora iremos a la fiesta de Jackson?
Yo iré a la fiesta de Jackson, Crow. Es algo exclusivo para humanos, tú lo entiendes, ¿verdad?
—Pero si yo soy humano, Mayra. Después de todo, no podríamos ser novios si no lo fuera, ¿verdad? —dijo, destellando una gran sonrisa luminosa.
Girando los ojos, ella dijo: —Ni me hagas empezar con eso, Crow. ¿Internet? ¿Grecia? ¿“Cariño”? —Se detuvo por un segundo, mientras él la miraba completamente impasible, antes de agregar—: ¡¿Te volviste completamente loco?!
—Teniendo en cuenta que no me iré de tu vida en un futuro cercano, y considerando cómo te molestas cada vez que pareces hablar sola cuando te diriges a mí frente a otras personas... pensé que sería la mejor solución para ambos.
Mayra se le quedó mirando durante un largo rato antes de decir: —¿No podrías simplemente no hablarme cuando te mantienes oculto ante los demás?
Crow lo pensó un segundo. —Podría hacerlo... pero eso no sería tan divertido, ¿verdad?
—Disculpa que no me ría... —murmuró ella—. ¿Y qué hay con ese beso? Fue casi tan tierno como besar un sauce. ¿La completa falta de emoción fue un accidente o también lo haces para molestarme?
Crow la miró durante un largo y silencioso momento, entrecerrando sus ojos ligeramente antes de decir: —Disculpa si no lo hice bien, Mayra... nunca antes había besado a una humana.
Mayra se le quedó mirando entonces, su boca apenas abierta por la sorpresa. —Espera... ¿nunca antes habías besado a una humana? ¿Qué hay de una... Crowtter?
—Nosotros no interactuamos los unos con los otros. Y si lo hiciéramos, no sería para algo tan absurdo como besarse... esas son cosas de humanos —respondió mientras se acercaba a ella un paso.
—Entonces... tú no quieres besarme —murmuró Mayra nerviosamente bajo su intensa mirada.
Crow se acercó un paso más, hasta que ambos estuvieron separados por sólo unos pocos centímetros. La observó durante un par de latidos antes de sonreír lentamente y decir: —¿Por qué querría hacerlo? —Entonces se giró y caminó hacia la sala, dejando a Mayra sola en la habitación, de pie frente a su closet abierto, aún sosteniendo el vestido negro que le había arrebatado.
Síp, la mujer más estúpida del planeta, pensó mientras se arrojaba sobre su cama y hundía su rostro entre las almohadas, pensando que la muerte por asfixia sonaba muy tentadora en ese momento.
Para el momento en que el reloj marcó las 9, Mayra había pensado en todas las excusas posibles para no ir a la fiesta de Jackson, y había descartado cada una de ellas basándose en un simple argumento: su amigo la asesinaría. No es que en realidad le importara morir... al parecer se estaba volviendo bastante buena en ello, pero imaginaba que todo el asunto de la resurrección sería algo difícil de explicar. De modo que, dejando salir un suspiro de resignación, presionó el botón del último piso del edificio de Jackson, intentando ignorar la leve sonrisa de satisfacción en el rostro de Crow. Sólo Dios sabía lo que el Crowtter estaba pensando, pero algo le decía que involucraba al anfitrión de la fiesta y a una serie interminable de comentarios sarcásticos y provocadores. Sí, va a ser una laaaarga noche.
—Si no quitas esa estúpida sonrisa de tu rostro, juro que voy a suicidarme, Crow —gruñó en el confinado espacio del ascensor, que se sentía aún más pequeño con una melodía ochentosa como música de fondo.
Ella sintió más que escuchó la risa en respuesta de Crow, y cuando él se le acercó para murmurar en su oído: “Bien... porque tengo hambre”, su mente no debería haber aprovechado la ocasión para regalarle un muestrario de imágenes calientes de ella y el Crowtter dentro del pequeño ascensor espejado. Imágenes que involucraban un poco más de cercanía y un poco menos de... bueno, ropa.
Dios, necesito terapia..., pensó al escuchar el sonido de las puertas metálicas al abrirse. Caminó rápidamente hacia el único departamento del último piso, intentando inútilmente poner tanta distancia entre ambos como le fuera posible. Antes de que pudiera siquiera estirar la mano, Crow ya estaba abriendo la puerta para ella, sonriéndole mientras la dejaba pasar. Maldiciendo a su corazón por ese latido que se salteó, Mayra desvió la mirada rápidamente, distrayéndose con las personas que estaban ya en el departamento, todos con vasos en sus manos y hablando casi a los gritos para ganarle al poderoso equipo de sonido. Comenzó a buscar entre los rostros para encontrar a Jackson, pero entonces recordó que su “novio” no la dejaría sola, y decidió aplazar el encuentro con su amigo por el mayor tiempo posible.
Cuando notó que casi todas las cabezas estaban giradas en su dirección, se dirigió una rápida miranda a sí misma, chequeando que no hubiera olvidado ponerse pantalones o algo así, y le tomó cerca de un segundo el darse cuenta que no era a ella a quien todos miraban. Todas las mujeres en la sala se habían callado de pronto, y algunas incluso tenían la boca ligeramente abierta mientras admiraban a Crow. Algunos hombres lo miraban con el ceño ligeramente fruncido, mientras que el resto lo ignoraba por completo, pretendiendo que su ego no acababa de recibir la paliza de su vida. Cuando Crow se acercó a Mayra y pasó un brazo por sus hombros, el ceño de todas aquellas que lo habían estado mirando boquiabiertas se frunció para equipararse al de los hombres.
—¿Qué estás haciendo? —murmuró ella mientras intentaba sacudirse su agarre.
—Estoy sosteniendo a mi novia —respondió él simplemente—. ¿O prefieres que “pretenda” besarte? Es una costumbre de humanos, pero estoy dispuesto a darle una oportunidad —añadió con una media sonrisa, mientras se paraba frente a ella y deslizaba su mano a lo largo de su brazo, para finalmente tomar su mano en la suya.
Mayra se estremeció ante la suavidad de su toque a lo largo de su brazo desnudo, y rogó por que él no lo notara. —Ahora... ¿por qué querrías hacerlo? —dijo sarcásticamente, devolviéndole las frías palabras que él le había dicho en su habitación. Entrecerrando los ojos ante su sonrisa, dijo—: Y lo estás haciendo mal... —giró la mano que él sostenía, cambiando de posición y entrelazando sus dedos juntos, palma con palma—. De este modo se siente menos como un incómodo apretón de manos, y más como la manera en que un hombre sostendría la mano de su novia.
—Oh, ¿de verdad? Lo lamento, pero las costumbres humanas me resultan extrañas... Yo incluso pensaba que un hombre sostendría a su mujer así —dijo mientras pasaba su otro brazo por la parte baja de su cintura, acercándola hasta pegar su cuerpo con el de él—. ¿Estaba equivocado?
El corazón de Mayra intentó golpear su camino a través de su pecho, y ella tuvo que aclararse la garganta antes de responder. Y entonces una vez más cuando su voz se negó a salir en forma audible. —No, eso está... bien.
Cuando él entrelazó ambas manos en su espalda, acercándola aún más, Mayra necesitó de cada gramo de su autocontrol para no mandar todo al demonio y besarlo como si no hubiera un mañana. Infiernos, incluso le dejaría tomar un alma o dos en el proceso si eso es lo que quiere de mí.
Recobrando un poco la razón, Mayra desvió la mirada de los fríos ojos negros que la miraban tan de cerca, y se encontró con más miradas hostiles femeninas de las que podía contar. Entonces, mientras se reprochaba a sí misma por haber venido, vio a una muchacha al otro lado de la habitación que acababa de llegar. La chica se le acercó por detrás a una de sus amigas, cubriéndole los ojos con sus manos para que adivinara quién era. Antes de que Mayra tuviera tiempo de poner los ojos en blanco, Crow preguntó: —¿Por qué hacen eso?
—¿Hacer qué? —preguntó ella, negándose a mirar directamente a los negros ojos clavados en ella.
—Eso, pretender que otra persona adivine quién eres, cuando es completamente obvio.
—Yo... no lo sé —respondió ella, intentando sutilmente liberarse de su agarre—. Para bromear con alguien querido... para saber si eres tan importante para esa persona como para que piense en ti cuando lo haces.
Crow guardó silencio durante un momento, y Mayra pudo ver por el rabillo del ojo cómo él ladeaba su cabeza ligeramente, como considerándolo mientras la miraba. Entonces, tan repentinamente como la había agarrado, la dejó ir. —¿Quieres un trago? —le preguntó.
—Ummm, uuhh... —balbuceó ella—, sí, una cerveza... —agregó rápidamente, aunque él ya se había girado y comenzado a caminar a través de la sala—. Y un cerebro que funcione, si lo encuentras —murmuró para sí misma.
—¡Hey, May! —gritó Charly desde la entrada, a sus espaldas. Mientras Mayra se giraba, ella se le acercó prácticamente a los saltitos y la abrazó con entusiasmo—. ¿Dónde está tu Dios griego?
Mayra rodó sus ojos mientras rompía el abrazo. —Crow está... buscándome una cerveza.
—¡Oh, ya lo tienes haciéndote mandados! ¡Esa es mi chica! —exclamó la pelirroja mientras elevaba sus cejas.
—No es así, Charly, él sólo... olvídalo —la pelinegra dejó salir un largo suspiro, obligándose a volver a la realidad—. Hey, ¿hablaste con tu jefe? ¿Sabe algo acerca de su amigo del INTERPOL? ¿Dijo algo acerca de mi entrevista? —le preguntó ansiosamente.
Su mejor amiga estuvo a punto de responderle, pero antes de que pudiera decir una palabra, fue interrumpida. Crow regresó, acercándosele a Mayra por detrás, cubriéndole ambos ojos con una mano, a la vez que apoyaba su poderoso cuerpo contra su espalda. —Adivina quién... —murmuró contra su oído derecho, su cálido aliento rozando su mejilla, mientras las frías cervezas que sostenía en la mano izquierda contra su cadera le provocaban escalofríos.
Mayra siempre había odiado ese estúpido juego, siempre había pensado que no tenía ningún sentido. Pero si había algo que tenía aún menos sentido que ese juego era la reacción que estaba teniendo a él. Ella sabía que era Crow, y sabía que él sólo estaba intentando molestarla. Sabía que él no era humano, sino un insensible Crowtter que sólo la quería para alimentarse de sus almas, y que su único propósito era lograr que muriera una y otra vez, hasta que sus almas se agotaran y ya no hubiera nada que él quisiera de ella. Y entonces él se iría; no miraría atrás. Ni siquiera la recordaría.
Mayra sabía todo eso.
Pero, en ese momento, con el amplio y fuerte pecho de Crow pegado a su espalda, todo en lo que ella podía pensar era que su cuerpo lo deseaba, lo ansiaba, lo necesitaba aún más cerca. Y en eso justamente se basaba su relación con el Crowtter: pretender mantenerse lo más alejada posible, aún sabiendo que jamás podría estar lo suficientemente cerca.
Continúa...



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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por atenea el Miér 8 Jun 2011 - 14:48

muy buen cap
lo único que puedo decir es que ya quiero más :suplica: :liindo:



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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por luxxie el Jue 9 Jun 2011 - 2:21

i loveeee it :liindo: :liindo: hacia tanto que no subias un cap que me re ilusione cuando vi tu coment :correr:
me dio penita Mayra tratando de no pensar en el mientras estaba desaparecido... y fallando miserablemente reir reir y la reaccion de Charly cundo menciono la nntrevista.. sera que no se la concedieron?? :eh?:
y por ultimo me parecio taaaan dulce que Crow jugara a ese juego con ella aunque solo estuviese bromenado o capaz que no bromeando
ranguitos!!! :x3:



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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Ella_rose el Jue 9 Jun 2011 - 5:55

oh wtf subiste caaaaaaap!!!! tu creias que nos habiasmos olvidado de tu fic? antes muerta, yo ya creia que te habias olvidado de nosotras -.-
MEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE EEEEEEEEENCANTOOOOOOOOOOOOOOO
lindo cap ♪ liiindo cap ♪ Seeeeexi Croooow ♪
poobre Mayra, es tonta si e.e
Mega-ranguitos!!
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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Angeles Rangel el Jue 9 Jun 2011 - 6:30


Muchas gracias Ellie que bueno que te acordaste de nosotras, hace tiempo te esperabamos :besote:





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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Ellie el Jue 9 Jun 2011 - 18:58

Que bueno que les gustó, chicas!!! Prometo no olvidarme más de ustedes! jajaajajajaja Espero poder subir el resto del capi el finde, chicas, pero no prometo nada porque el lunes tengo un examen Si me da el tiempo, me siento a escribir, jeje.

Besotes a todas!!!!



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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Cazadora Nocturna el Jue 9 Jun 2011 - 20:59

Graxxx por el cappp Ellie! xD





Spoiler:

Lee la historia aquí ^^
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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Invitado el Vie 10 Jun 2011 - 3:08

Gracias por el capítulo, Ellie :besote:
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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Ella_rose el Sáb 11 Jun 2011 - 2:03

yay yay! gracias por el cap ellie ♥
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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Ellie el Jue 16 Jun 2011 - 1:48

Qué bueno que les gustó el capi, chicas!!! Acá les dejo el resto! Espero que les guste!! Y teniendo en cuenta lo largo que es el capi que les dejo, es su obligación comentar mucho!!!

Besotes a todas!!!!

Capítulo 8 (Cont)

Mayra
Reprimiendo un estremecimiento, Mayra se giró un poco hacia Crow, con el único propósito de quitarse la mano que cubría sus ojos. Por supuesto, no contaba con encontrarse con esos profundos ojos negros mirándola tan de cerca. Intentó dar un paso atrás, pero Crow la sujetó por la cadera con su mano libre, evitando que se alejara. Sabiendo que no podría continuar luchando contra él frente a Charly sin que todo el asunto pareciera extraño, decidió dejarlo ganar. Por el momento. —Ah... ahí estás —murmuró mientras una sonrisa nerviosa vacilaba en su rostro.
—Sí, y traje compañía —dijo él, sonriéndole seductoramente mientras le entregaba una de las botellas individuales de cerveza... de su marca favorita. Cómo Crow sabía eso, ella no tenía idea.
—Oh, gracias. —Mayra tomó la botella mientras mantenía su mano derecha apoyada contra el abdomen de Crow, intentando crear mayor distancia entre ambos sin que su mejor amiga se diera cuenta. También intentaba no notar cuán definidos se sentían sus músculos bajo su mano. Y fallaba miserablemente en ambos—. ¿Recuerdas a Charly? —Hizo un además hacia su izquierda, hacia la pequeña y hermosa pelirroja que los observaba en silencio.
—¿Cómo podría olvidarla? —le sonrió Crow al girarse hacia ella—. ¿Cómo estás?
—Estoy bien, gracias —dijo ella, sonriéndole tan sinceramente como acostumbraba hacerlo con todos—. Me alegra que hayas podido venir a la fiesta.
Durante un par de latidos, Crow no dijo nada más, simplemente se le quedó mirando con una sonrisa casi imperceptible. Luego de que la pelirroja le diera una fugaz mirada interrogativa a Mayra, él finalmente dijo: —Así que, Charly... ese es un nombre algo inusual para una mujer, ¿no?
—En realidad es Charlotte —dijo ella, antes de agregar rápidamente—: pero si me llamas así, sufrirás una muerte lenta y horrible.
El Crowtter dejó salir un bufido con pretensiones de risa. —Creo que me arriesgaré, Charlotte.
Entrecerrando los ojos en él y apoyando las manos en sus caderas, ella dijo: —Oh, ¿así que te sientes a gusto con la muerte?
—Naturalmente. Es a lo que me dedico —respondió él simplemente.
Mientras Mayra consideraba rápidamente las probabilidades de que acabara de imaginar eso, el rostro de Charly se volvió inexpresivo.
—¿Disculpa? —preguntó luego de un breve momento de silencio total—. ¿Y cuál exactamente es tu profesión? ¿Asesino serial?
Crow sonrió aún más, ignorando el fuerte pellizco que Mayra le estaba dando en su espalda. —No, mi familia es dueña de una empresa funeraria. Somos la cadena de funerarias número uno en Grecia. Así que podrías decir que me gano la vida con la muerte —agregó irónicamente.
La alarma que había estado sonando en señal de peligro en la cabeza de la pelinegra cesó al ver que su mejor amiga en realidad parecía considerar a la historia plausible. Entonces, con un gesto de desagrado, preguntó: —¿Eso significa que te pasas los días rodeado de cadáveres?
—No, me paso los días sentado detrás de un aburrido escritorio. —Pasó lentamente un brazo por la cintura de Mayra, acercándola más a su lado—. Soy sólo otro empresario del lucrativo negocio de la muerte.
Mayra ocultó una sonrisa detrás de su botella de cerveza, mientras que el Crowtter la mantenía pegada a su cadera y continuaba hablando con su mejor amiga. La ridiculez de toda la conversación era demasiado para soportar con el rostro serio.
—Ok... —murmuró Charly—. Y hablando de nombres, ¿Crow es un nombre o un apodo?
—Ninguno... es la apócope de Crowtter. —Mientras Charly arqueaba una ceja, él agregó—: Es un nombre muy antiguo... y en griego significa: “pequeño ángel de luz”.
Al instante, Mayra comenzó a toser, ahogada por la cerveza que había estado bebiendo cuando una carcajada estalló en su garganta. Su risa/tos no mejoró para nada cuando él comenzó a golpearle suavemente la espalda, mirándola con ojos astutos. —¿Estás bien, cariño? —le preguntó divertido.
—Sí, estoy bien —respondió cuando finalmente recuperó la compostura. Un segundo después, Crow la movió de manera de estar de pie detrás de ella, sujetándola casual pero firmemente por la cintura.
A pesar de que Charly aún los observaba atentamente, pareció decidir dejarlo pasar, porque pronto comenzó a hablar acerca de la música y de las personas en la fiesta y del tiempo que estimaba tardarían los vecinos del piso inferior en llamar a la policía. A medida que pasaban los minutos, Mayra se sorprendía al notar que la situación era menos extraña de lo que había imaginado. Charly hablaba y reía con Crow como si se tratara de un viejo amigo con el que acababa de reencontrarse, y a pesar de la renuencia general del Crowtter hacia los humanos, parecía agradarle su amiga.
Había llegado a acostumbrarse a las fugaces miradas de envidia que le dedicaban las mujeres a su alrededor, a la vez que intentaba convencerse que la forma en que se sentía el cuerpo de Crow presionado contra su espalda, la confianza con la que sus manos encontraban su cintura, y el ritmo lento con el que movía sus cuerpos al compás de la música no se sentía totalmente natural. Como si fueran pareja desde hace mucho tiempo. Mayra incluso se percató de que desearía que en verdad lo fueran, y eso la llevó a darse una bofetada mental en un intento por sacudirse la estupidez.
Los minutos se transformaron en casi una hora, y la pelinegra comenzó a pensar que tal vez había exagerado en su preocupación por llevar al Crowtter a la fiesta de su amigo. Sí, todo iba bien... hasta que llegó el anfitrión.
Jackson apareció finalmente, con un gran vaso de ron en la mano y una expresión poco amigable en el rostro. Saludó a sus amigas con una gran sonrisa, pero en el momento en que sus ojos se enfocaron en Crow, cualquier vestigio de amistad se esfumó en un parpadeo. Ambos se sostuvieron la mirada durante un largo y silencioso minuto, y mientras una media sonrisa se extendía lentamente por el rostro del Crowtter, Mayra se aclaró ruidosamente la garganta en un intento por romper la tensión. No funcionó.
—Es bueno verte de nuevo, Jack... bonita fiesta —dijo Crow, de pie a espaldas de Mayra. A pesar de que ella intentó moverse a un lado, él no se lo permitió, y mientras mantenía sus ojos sobre el rubio, acarició lentamente el brazo derecho de la muchacha, todo el camino hasta su mano.
—Es “Jackson”, sólo mis amigos me llaman así —respondió él, mirando fugazmente la mano de Crow—, y no recuerdo haberte invitado.
Sonriendo, el Crowtter respondió. —No lo hiciste. Mayra me invitó... No quería que me quedara solo en el departamento, aburrido y esperando por ella.
La mandíbula de Jackson se tensó. —Bueno, bienvenido... esta se suponía que fuera la fiesta de Mayra también, pero por alguna razón ella no se graduó hoy.
—Jackson, no empieces... —murmuró ella, mientras que Charly hacía su parte dándole a su amigo un pequeño codazo en forma de reproche.
—¿Qué? —preguntó él, alejando su mirada de Crow por primera vez—. Es la verdad, May... tú también deberías haberte graduado hoy, y lo sabes.
Antes de que ella pudiera decir algo, Crow dijo: —Cada quien es dueño de hacer con su tiempo lo que quiera. Mayra es dueña de su propia vida, y ni tú ni nadie puede imponerle nada. —La repentina seriedad de las palabras dejó a todos mudos. Sin apartar los ojos de Jackson, continuó—: Puede que estuviera en tus planes el que ambos se graduaran juntos, pero era no era tu decisión. Tal vez algo más importante surgió, algo que cambió sus prioridades.
Sí, como morir, pensó Mayra en silencio.
—Tú no eres más importante que su graduación, si eso es lo que estás diciendo —le gruñó el rubio.
—No, no hablo de mí —replicó tranquilamente, impasible ante la agresión latente de Jackson, quien parecía estar a punto de saltarle encima—. Estoy hablando de ella. Hablo de su vida y de las agallas que tiene para no dejar pasar las oportunidades que se le presentan... para no preguntarse el resto de su vida qué habría sucedido si hubiera dado ese paso. Qué habría pasado si no hubiera perdido esa oportunidad. Porque esa es la cuestión con las oportunidades —agregó, mirando a Jackson a los ojos a la vez que sostenía a Mayra más cerca de su cuerpo—, no se pierden... simplemente otro las aprovecha.
La tensión en el aire era tan palpable, que Mayra se sorprendía de que no se estuvieran asfixiando con ella. Mientras los tres amigos lo miraban en silencio, Crow continuó, con una voz menos amenazante ahora: —Y una vez que vences tu miedo y actúas según cómo te sientes, debes tener la convicción de saber que hiciste lo correcto, y no echarte atrás si el premio es grande. —Le echó un breve vistazo a Charly, quien encontró sus fríos ojos negros sin vacilar. Entonces, volviendo la mirada a Jackson, agregó—: Debes luchar con garras y dientes por lo que quieres, y debes estar dispuesto a enfrentarte a lo que sea por ello... como yo lo estoy.
Para la enorme sorpresa de Mayra, Crow se agachó para depositar un suave beso a un lado de su cuello, que envió escalofríos todo el camino hasta sus pies.
En el instante en que Jackson dio un paso hacia delante, Charly se interpuso en su camino. —Vamos, Jack, prepárame uno de tus tragos fuertes... creo que lo necesito.
El reciente graduado mantuvo su mirada fija en Crow durante un par de latidos antes de permitir que la pelirroja lo arrastrara hacia el otro lado del departamento, en dirección a la mesa repleta de botellas de alcohol a medio beber.
Cuando se fueron, Mayra se deshizo bruscamente del agarre de Crow y, girándose, lo encaró enfurecida. La leve sonrisa del Crowtter se esfumó, y le devolvió la mirada con seriedad, de ese modo tan intenso que la hacía estremecer y preguntarse qué estaría pensando. Ella abrió su boca, pero entonces la cerró y comenzó a caminar a través de la sala, chocándose con cada persona que no se apartara de su camino lo suficientemente rápido. No tendría paciencia para esperar por el ascensor, por lo que comenzó a bajar los doce pisos del edificio de Jackson ferozmente, escuchando cómo la fuerte música del último departamento se desvanecía cada vez más. Sabía que Crow la estaba siguiendo, pero no porque lo escuchara, sino porque sentía su presencia, su mirada depredadora fija en ella.
Al salir a la calle, Mayra caminó unas cinco cuadras antes de girarse bruscamente en la acera, encontrándose con la imagen poderosa e inmóvil de Crow, como si hubiera estado allí parado todo el tiempo, en vez de siguiéndola de cerca.
—¿Por qué lo hiciste? —prácticamente le gritó—. ¡Esos son mis amigos, Crow! ¡Y no tienes ningún derecho de hablarles así! No tienes por qué hablar por mí, maldita sea, ¡puedo defenderme sola! —Se detuvo para escuchar su respuesta, fulminándolo con la mirada mientras él se mantenía imperturbable. Su respiración estaba agitada por haber caminado tan rápidamente, y sus oídos zumbaban por la furia que sentía. Apenas consiente del sonido de unas sirenas a lo lejos, agregó—: No eres mi novio, Crow, por mucho que te guste pretender serlo para molestarme. No eres nada de mí, y no tienes derecho de interferir en la poca vida que tal vez me quede. Esos son mis amigos, y no quiero que el último recuerdo que tengan de mí sea el de una pobre damisela en apuros... ¡dominada por un estúpido sepulturero griego!
—No estaba dominándote... —dijo Crow, pero ella rápidamente lo interrumpió.
—¡¿Entonces qué hacías?! —exigió—. ¿A qué estabas jugando?
Durante un largo momento, Crow se mantuvo en silencio, y ambos se sostuvieron la mirada, con los sonidos de la cuidad creciendo más y más ruidosos a su alrededor.
—Él aún se lo pregunta, ¿sabes? —dijo el Crowtter simplemente. Antes de que Mayra pudiera decir algo, aclaró—: Se pregunta acerca de esa noche hace casi cinco meses. Esa noche en la que salieron los tres de fiesta y Jackson se quedó contigo en tu departamento porque habías bebido demasiado y no querías estar sola.
Mayra desvió la mirada, pensativa, recordando vagamente esa noche. Charly se había ido a casa más temprano, pero Mayra había insistido en que Jackson y ella permanecieran en el bar por unas horas más. Había bebido mucho, intentando en vano mantenerse al ritmo de su amigo. Los recuerdos comenzaban a volverse difusos en un punto, y Mayra recordaba haberse despertado al otro día en su propia cama... en los brazos de Jackson. No tenía muy en claro cómo había llegado ahí, pero sí recordaba el largo suspiro de alivio que dejó salir al ver que ambos estaban completamente vestidos.
Mientras luchaba contra sus lagunas mentales, Mayra simplemente lo miraba con el ceño fruncido.
—Él te besó esa noche —dijo, y ella creyó ver una sombra de disgusto cruzando fugazmente por su rostro—. Aún se pregunta si lo recuerdas... ¿Lo haces?
La pelinegra parpadeó un par de veces antes de negar suavemente con la cabeza.
—Él te ayudó a acostarte en tu cama, y te quitó los zapatos mientras tú reías por el hipo que habías tenido durante la última media hora. Entonces le pediste que se acostara a tu lado un momento, y cuando lo hizo, le sonreíste tan hermosamente que él no lo pudo evitar. Acarició tu mejilla, se inclinó hacia delante y te besó. —Hizo una pequeña pausa, mientras los sonidos a la distancia parecían volverse más fuertes—. Y no fue un pequeño beso tampoco... fue un largo, lento y buen beso el que se dieron, un beso como pocos que él había dado, y que definitivamente jamás imaginó dándote a ti. Y le gustó... mucho. Y cuando comenzó a preguntarse qué tan lejos podría llevarlos ese beso, tú rompiste a reír. Reíste porque tu hipo había desaparecido, entonces te giraste hasta darle la espalda, y te dormiste en sus brazos. ¿Lo recuerdas ahora, Mayra?
Ella cerró los ojos brevemente y negó una vez más, preguntándose si en verdad todo eso había pasado.
—Pues él sí lo recuerda... lo recuerda cada vez que te ve, y cada vez se pregunta si tú sólo pretendes no recordarlo, o si estabas lo suficientemente borracha como para en verdad no hacerlo. Se pregunta si lo volverías a besar, si eso arruinaría su amistad, y si se sentiría tan bien besarte como esa vez. Él se pregunta, se pregunta y se pregunta... Es todo en lo que piensa, y me estaba volviendo loco. Porque si no es lo suficientemente valiente como para correr el riesgo, entonces no merece una respuesta.
Ambos se miraron en silencio, y de pronto Mayra se percató que las sirenas eran ensordecedoras ahora, y que el sonido de explosiones y autos acelerando parecía venir de todas partes. —¿Qué diablos...? —Se giró hacia Crow, y se sorprendió al encontrarlo aún más cerca, una presencia enorme frente a ella, mirándola a través de los párpados apenas abiertos, y con los labios separados, como si le costara trabajo respirar. Una leve sensación de frío pinchó a un lado de su cuello, pero antes de que pudiera tocarlo, varias explosiones la ensordecieron. Un auto pasó rápidamente por la calle, seguido de cerca por dos patrulleros; sus sirenas y luces aturdiéndola momentáneamente.
No sintió dolor, sino que fue el temblor en sus piernas lo que le indicó que algo no andaba bien. Cuando comenzó a sentir algo tibio en su ropa, se llevó una mano al abdomen, y no comprendió del todo por qué emergió cubierta de algo negruzco a la luz de la luna.
Levantó la mirada hacia Crow, y no supo interpretar la mirada en su rostro.
—Lo siento... —creyó oírlo murmurar antes de sentir sus fuertes brazos sosteniéndola.
Y entonces el mundo se cubrió de sombras.
Cuando Mayra despertó, se encontró nuevamente en su departamento, recostada en el sofá de la sala. La habitación estaba a oscuras, y no se escuchaba nada a excepción de la voz de Leonardo Di Caprio. ¿Qué...? Incorporándose ligeramente, pudo divisar el televisor encendido al otro lado de la habitación, mostrando una escena de Titanic de debía de haber visto por lo menos una docena de veces. Justo frente a ella estaba la inmóvil figura de Crow, observándola sentado sobre la mesa de café.
—¿Cómo te sientes? —le preguntó él, ladeando su cabeza con curiosidad.
—Mmm, extraña... —dijo ella, cerrando con fuerza los ojos y llevándose una mano hasta su cuello—. ¿Qué sucedió?
—Moriste. Fuiste alcanzada por una bala perdida en una persecución policial.
Recordando vagamente un escozor en su abdomen, levantó el borde inferior de su camiseta, y no se sorprendió demasiado al encontrarla mojada y pegajosa al tacto. Lo que sí la sorprendió fue que su piel no mostrara siquiera una pequeña marca luego de haber sido alcanzada por una bala. Su estómago estaba tan pálido y plano como siempre, con el pequeño pearcing brillando levemente en su ombligo.
—Entonces... ¿tomaste otra de mis almas? —murmuró sin mirarlo, mientras continuaba explorando su estómago en busca de un pequeño orificio aún sangrante.
Él no le respondió, su figura se mantuvo oculta por las sombras mientras las luces del televisor brillaban detrás. —¿Te dolió? —le preguntó luego de un momento.
—¿Morir? No, no dolió... ni siquiera lo recuerdo.
—No, me refiero a eso —aclaró el Crowtter, estirando su mano hacia el estómago de Mayra. Tocando apenas la esfera de strass inferior, brillando en medio de su ombligo, preguntó otra vez—: ¿Te dolió?
Mayra sostuvo el aliento por un segundo antes de obligarse a volver a respirar, sabiendo que Crow podría notarlo. Su corazón corría dentro de su pecho ante el ligero roce de sus dedos. —Sí, dolió... —susurró, aún recostada sobre el amplio sofá, incapaz de moverse.
—¿Entonces por qué lo hiciste? —presionó Crow, acariciando con su dedo todo alrededor de su ombligo.
Oh, Dios... pensó ella, luchando contra el impulso de cerrar los ojos y deleitarse ante la sensación de sus ásperos dedos sobre su piel. —No lo sé —murmuró, intentando enfocarse—, creo que en ese momento necesitaba que algo me recordara que estaba viva. Y el dolor pareció una buena idea.
Crow lo consideró por un segundo, entonces alejó su mano de ella y se puso de pie. El movimiento rompió el encanto, dejando a Mayra acostada en el sillón, sintiéndose como una completa idiota. Otra vez... Se incorporó hasta sentarse en el extremo del sofá, y se sorprendió cuando Crow se sentó a su lado.
—Cuando tomé tu alma, uno de los recuerdos que vi de tu vida fue ese... tú acostada en una camilla en un salón de tatuajes. La mezcla de emociones que saboreé de ese recuerdo fue abrumadora: emoción, miedo, dolor, excitación... y vergüenza. ¿Por qué te sentías avergonzada, Mayra?
Él la miraba muy de cerca, analizando su rostro, como si conociera cada detalle de él. Odiaba eso de Crow... no sólo se alimentaba de sus emociones y tenía acceso total a sus recuerdos cuando lo hacía, sino que la miraba como si la conociera mejor que nadie, como si ella no pudiera ocultar nada de él.
Y probablemente no podría.
—Estaba avergonzada porque... bueno, porque no me gusta mostrar mi estómago, ¿de acuerdo? Y especialmente no en frente de un completo desconocido con guantes negros en sus manos y una gran aguja ansiosa por atravesar mi piel. Pero igualmente quería hacerlo. Necesitaba hacerlo. —Mirándolo directamente a los ojos, preguntó—: ¿Satisfecho?
Los ojos del Crowtter descendieron lentamente hasta su cuello. —Como nunca antes —dijo seductoramente.
Mayra desvió la mirada rápidamente hacia el televisor encendido, mientras intentaba recordar que se suponía que debía estar enfadada con él. Frente a ella, Rose se preparaba para dejarse retratar por Jack, y ese era probablemente su pie de salida. Sólo Dios sabía la clase de preguntas que el Crowtter le haría luego de ver esa escena. Preguntas que ella definitivamente no querría responder. Buscando una excusa para irse, dijo: —Bueno, tal vez esté curada, pero eso no quita la sangre seca de mi piel, así que... —Se puso de pie y se dirigió al baño, preguntándose inconscientemente si podría sentir el vacío de tener un alma menos.
Bajo la tibia lluvia de la ducha, se deshizo lentamente de todos los restos de sangre seca de su estómago, y entonces se quedó mirando fijamente el piso de la bañera, observando cómo el agua pasaba de un rojo escarlata a simple agua transparente. Y entonces se quedó ahí parada un rato más, perdida en sus pensamientos.
Cuando el agua comenzó a enfriarse, se resignó a cerrar el grifo con sus ahora arrugados dedos, entonces se asomó un poco por uno de los lados de la cortina de la ducha y gritó al encontrar a Crow de pie en el extremo opuesto del cuarto de baño. —¡Crow! ¡¿Qué mierda estás haciendo?! ¡¡Sal de aquí!!
—Tengo curiosidad... —murmuró él pensativamente.
—¡Sal de aquí ahora! —le gritó Mayra nuevamente, estirando su mano para tomar la toalla, y cubriéndose al mismo tiempo con la pesada cortina azul.
—No, quiero ver algo —dijo él, dando un pequeño paso hacia delante.
—¡¿Qué?! —gruñó ella.
—Quiero ver tu cuerpo.
Esas cuatro palabras hicieron eco en el silencioso cuarto de baño una y otra vez, como si los restos del vapor de la ducha se negaran a dejarlas ir. —¿Qu... qué? —tartamudeó Mayra.
—Quiero ver tu cuerpo —repitió Crow.
—No... —dijo ella desde detrás de la cortina, con mucha menos convicción de la que habría deseado.
En ese momento, la cortina azul se abrió por completo, a pesar de que Crow permaneció inmóvil al otro lado del cuarto. Ahogando un grito, Mayra se sobresaltó y sostuvo la toalla aún más fuertemente alrededor de su cuerpo mojado. —No voy a mostrarte nada, Crow, ¡vete de aquí! ¿Y cómo rayos entraste, de todos modos? La puerta estaba cerrada con llave.
—Tengo curiosidad. Quiero ver tu cuerpo ahora —dijo él simplemente—. Sabes que podría simplemente desaparecer esa toalla, Mayra, pero te estoy dando la oportunidad de hacerlo tú misma. Muéstrame tu cuerpo —le ordenó una vez más.
Dejando salir un bufido, ella dijo desafiante: —Muéstrame el tuyo, y te mostraré el mío...
En un parpadeo, toda la ropa de Crow desapareció. Sus pantalones de jean gastados, la camiseta gris que se adhería perfectamente a su pecho, incluso sus zapatos... simplemente se esfumaron. Todo lo que quedó fue la figura escultural de Crow, inmóvil y completamente desnudo.
Mayra sabía que no debería mirarlo tan fijamente, y en especial no con la boca abierta como la tenía en ese momento, pero no podía evitarlo. Crow tenía el cuerpo más perfecto que jamás hubiera visto. Sabía que debía de tener un buen cuerpo, pero jamás pensó que podría ser así. Nadie debería ser así de perfecto. Cada parte de su cuerpo estaba bien definida, desde sus musculosas piernas hasta sus amplios hombros, pasando por un estómago perfecto, con apenas un rastro de bello corporal bien oscuro en su bajo vientre, como si indicara el camino que debían recorrer sus ojos... y que se morían por recorrer sus manos. Y Mayra no pudo evitar hacer justamente eso, dejando que sus ojos fueran a la deriva hacia donde querían ir, hacia el grueso sexo de Crow que caía pesadamente entre sus piernas. Él obviamente no estaba excitado, pero eso sólo le hizo preguntarse cuánto más grande sería, cuán magnífico sería verlo desnudo y completamente erecto, listo para ella.
—¿Y bien? —dijo Crow, sacudiéndola de sus pensamientos, y haciéndole notar que no había estado respirando.
Avergonzada, apartó la mirada rápidamente, cerrando los ojos y aferrándose a su toalla aún más. —Por Dios, Crow... era una manera de decir. ¿Podrías sólo... no estar desnudo? —dijo estúpidamente, mientras sentía cómo su rostro ardía. Cuando aventuró un breve vistazo hacia él, frunció el ceño en decepción al encontrarlo mágicamente vestido otra vez.
—Te mostré mi cuerpo, tal y como lo pediste. Ahora muéstrame el tuyo. —Al ver que ella se mantenía inmóvil, mirándolo con los ojos muy abiertos, amenazó—: Muéstrame tu cuerpo ahora, o haré desaparecer esa toalla. No estoy bromeando, Mayra... Ahora.
Cerrando los ojos fuertemente, Mayra tomó una profunda inspiración y abrió la gran toalla blanca con la que cubría su cuerpo. Abrió sus brazos para luego dejarlos caer un poco, sus manos cerradas en apretados puños, aferrándose a la rugosa tela. Mantuvo los ojos cerrados durante un largo momento, el completo silencio del baño interrumpido solamente por el tronar de los latidos de su corazón. Cuando los abrió un segundo después, se sobresaltó al encontrar a Crow de pie mucho más cerca de lo que había estado antes. Su cabeza estaba ligeramente ladeada mientras recorría con sus ojos todo el cuerpo de Mayra, de la cabeza a los pies. De ida y de vuelta.
Ella estaba congelada en el lugar, pero cuando Crow estiró una mano hacia su estómago, Mayra rápidamente se cubrió con la toalla y retrocedió hasta chocar su espalda contra la pared de la ducha.
El Crowtter frunció el ceño y levantó la mirada hasta encontrar sus ojos. Presionó por un instante su mandíbula, como si estuviera enfadado por algo. —Tu cuerpo es hermoso, Mayra —dijo con una voz muy baja—. Jamás deberías avergonzarte de él. —Entonces se giró y salió del cuarto de baño.
Mayra observó con incredulidad cómo la puerta se cerraba sola detrás de él, y se quedó ahí parada, con el corazón acelerado y pequeñas gotas deslizándose por su cuerpo. Y consideró muy seriamente el darse una ducha fría.
Fin del capítulo.



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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por atenea el Jue 16 Jun 2011 - 17:11

muy buen cap
:mmmmm: me preguntó que estaría pensando Crow al ver el cuerpo de Mayra , :mmmmm:, aunque si sé lo que estaba pensando Mayra :hot: :demoniobailar:
ya quiero más :suplica: :liindo:



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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Angeles Rangel el Sáb 18 Jun 2011 - 17:42


Muchas gracias por el capítulo Ellie, me encantó, ranguitos.





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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Ella_rose el Dom 19 Jun 2011 - 3:34

oh
OH!
esta buenisimo el cap!!! me encanto! lo ame :B
que cosa Crow, no puede ser tan perfecto :B
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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por luxxie el Dom 19 Jun 2011 - 18:40

:shock: :shock: me encantooooo
pobre Jack pero igual no quiero que termine con el, seria una desilucion
que dulce Crow, yo quiero ver su cuerpo tabien (el de Crow) :hot:



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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por Ellie el Lun 4 Jul 2011 - 4:10

Hola, chicas!! Bueno, acá les dejo la 1era parte del cap 9... espero que les guste!!! No se olviden de comentar qué les pareció, ajjaja. Besotes!!!


Capítulo 9

Crow
Habían pasado más de dos semanas desde la fiesta de Jackson, desde la noche en que Mayra había muerto por última vez y, desde entonces, ella apenas si le dirigió la palabra a Crow. Se pasaba los días sentada frente a su computadora portátil, pretendiendo trabajar en las modificaciones de su tesis, mientras que se encerraba en su habitación por las noches, dejándolo solo en la sala. El Crowtter sabía que ella lo evadía por lo que había pasado en el baño esa noche, probablemente sintiéndose cohibida luego de que él la viera desnuda; pero aún así no terminaba de comprenderlo. Después de todo, ella lo había visto desnudo a él también, y Crow no se había sentido avergonzado al respecto.
A decir verdad, le había gustado... había disfrutado de la reacción de Mayra al ver su cuerpo desnudo: sus ojos abiertos de par en par, sus labios ligeramente separados, el aliento atrapado en su garganta. Ella lo deseaba y, por alguna razón, a Crow le gustó saberlo; aún cuando no era a él a quien ella quería, sino a la manifestación de un cuerpo humano al azar que no era su verdadera forma. No, Mayra en realidad no lo quería a él... ningún humano podría en verdad desear a un Crowtter, pero no importaba, ella deseaba su cuerpo, tal vez incluso tanto como él deseaba sus almas y las intensas emociones que venían con ellas.
O tal vez sea sólo curiosidad, pensó él, de pie en la oscura habitación de la muchacha, observando en silencio su figura durmiente. Tal vez siente tanta curiosidad como yo por ella, admitió en silencio, sabiendo que era inútil continuar negándolo. Se sentía curioso acerca de la humana, y cada uno de sus pensamientos últimamente giraba en torno a descubrir algo nuevo acerca de ella, algo íntimo y personal, algo que nadie más supiera. Había hecho de ello su nueva misión... una misión que se veía entorpecida por la insistencia de Mayra de evitarlo.
Al principio lo habían irritado sus intentos por ignorarlo, pero le tomó apenas un día el encontrar el punto débil de la humana: por mucho que evitara encontrar su mirada, por más que insistiera en no dirigirle la palabra, Mayra siempre reaccionaba cuando él la provocaba. Y Crow se había vuelto sorprendentemente eficiente a la hora de molestarla. Se había convertido en el campeón mundial de “coin roll”, haciendo girar una pequeña moneda entre sus dedos una y otra vez, sabiendo cuánto la irritaba. Y cuando ella hacía el gran esfuerzo por ignorarlo, Crow subía la apuesta y comenzaba a practicarlo con algo más grande y notorio, como un bolígrafo, o un palillo de comida china. Mayra de verdad odiaba cuando hacía eso. De hecho, para lo único que hacía contacto visual directo con él era para enviarle una mirada asesina en señal de advertencia. Cuando eso no funcionaba, el siguiente paso sería un suspiro/gruñido, seguido de cerca por un: “¡Dios, eres el Crowtter más irritante del mundo!” o el siempre bien recibido: “¡Sólo mátame de una vez, pero deja ya de torturarme con eso!”
Crow no podía evitar sonreír al recordarlo ahora, mirándola dormir tan plácidamente que era difícil el imaginarla tan enfadada. Pero así era Mayra, intensa en cada una de sus formas. Ella sentía cada emoción hasta el centro mismo de su ser, ya fuera alegría, miedo, deseo o enojo... lo cual era probablemente el por qué sus almas eran tan deliciosas para él. Las emociones que tomaba de ella en cada extracción lo alimentaban como ningún otro humano lo había hecho antes.
De pronto, el Crowtter se preguntó si se alimentaría de las emociones que Mayra sentía por él en las futuras extracciones. Eso sería interesante... ver esas imágenes al azar de la mente de la humana, verse a sí mismo desde su perspectiva, y saborear las emociones que sintió en ese momento. ¿Qué habría sentido ella esa noche en el cuarto de baño, desnuda frente a él? ¿Vergüenza, miedo, deseo... excitación, tal vez? Sí, sería más que interesante saberlo, conocer todas esas emociones que él no podría sentir por si mismo. Esperaba tener la oportunidad de descubrirlo pronto, porque a pesar de que las otras extracciones que le eran asignadas cada día eran más que suficientes para mantenerlo bien alimentado, eran de alguna manera... insatisfactorias. Las almas de los otros humanos parecían insípidas en comparación con las de Mayra, y las emociones que le daban sustento raramente eran tan intensas como las de ella.
Extrañamente, Crow se dio cuenta que cada vez ansiaba menos las otras misiones que le eran asignadas, y en su lugar prefería estar junto a una humana que insistía en pretender ignorarlo. Aún cuando ella no estuviera muriendo, el Crowtter prefería mantenerse cerca de ella, provocándola, observando sus reacciones, o simplemente mirándola, como ahora. Pasaba cada minuto posible junto a ella, sentándose a su lado frente al televisor, intentando llamar su atención cuando ella estaba en su computadora y le daba la espalda... diablos, incluso preparaba y compartía las comidas con ella. Cuando le dijo por primera vez que cenaría con ella, Mayra le dirigió una mirada de irritación antes de rodar sus ojos, suponiendo probablemente que le haría preparar una cena para dos personas para luego sólo comerla ella... lo cual, por supuesto, había sido el plan del Crowtter, por lo que no tuvo otra opción más que resignarse a comer los alimentos, sólo para demostrarle que estaba equivocada. Se había sentido algo extraño al principio, pero luego llegó a acostumbrarse a los sabores y texturas.
Comer como humano, había descubierto, no era tan desagradable como se había imaginado. Aún así, su alimento preferido seguían siendo los jugosos duraznos que Mayra se aseguraba de tener siempre en el refrigerador para él, y no podía entender cómo a algunos humanos podían no gustarles. Por otro lado, al ingerir alimentos humanos con tanta regularidad, no le había quedado otra opción más que permitir que su cuerpo realizara todas las funciones fisiológicas de un cuerpo humano real, pero era un pequeño precio a pagar por todas las comidas que compartían juntos. Y por esas tímidas sonrisas que Mayra siempre intentaba ocultar cuando el Crowtter le decía que lo que había preparado para él estaba delicioso.
¿Qué tienes de especial, Mayra?, se preguntó Crow en silencio mientras se agachaba junto a su cama, desde donde la observaba dormir durante la última hora. ¿Qué tienes que me da tanta curiosidad? ¿Acaso son tus almas? ¿O tu cuerpo? Dejó que su mirada fuera de la deriva por el cuerpo recostado de ella, analizando cada curva, cada suave línea de su piel. No había podido evitarlo... esa noche, luego de ver la escena de esa película, no había podido contener su curiosidad. La película en general era completamente ridícula, y no reflejaba ni por asomo el caos que se había desatado a bordo, ni el horror y la desesperación que soportaron esos humanos antes de morir. Crow lo sabía muy bien... después de todo, había estado ahí, liderando el grupo de extracción de esa noche: casi 100 Crowtters alimentándose en medio del océano Atlántico. Pero fuera de eso, había sido esa escena: cuando la mujer pelirroja se había desnudado frente al artista. Cuando él vio cómo sus miradas se cruzaban, cómo él la observaba, tan vulnerable y expuesta ante él, Crow simplemente necesitaba hacerlo. Necesitaba verla de esa manera, natural, expuesta y frágil ante sus ojos. Necesitaba saber qué se sentiría el compartir algo así con Mayra... pero debería haber sabido que no sentiría nada.
Los Crowtters no sienten, pedazo de imbécil, se dijo a sí mismo. Por más que juegues a ser humano, jamás sentirás como uno.
Presionando fuertemente su mandíbula, Crow alejó su mirada del cuerpo de la humana mientras se ponía de pie y salía de la habitación en penumbras. Casi había llegado a la puerta de la habitación de Mayra cuando su débil voz lo detuvo.
—¿Crow? —susurró ella.
El Crowtter se congeló, esperando la ola de maldiciones que inevitablemente llegarían luego de ser descubierto espiándola mientras dormía. Cuando el silencio no se transformó en gritos de furia, se giró extrañado hacia ella. Mayra no se movía, pero sin dudas sabía que él estaba allí.
—¿Si? —dijo tentativamente mientras regresaba junto a su cama.
—Crow... —repitió ella con una débil sonrisa, aunque sus ojos estaban cerrados. ¿Estaría fingiendo? Silenciosamente, él se sentó junto a ella en la cama, observándola con curiosidad—. Crow... bésame.
Él abrió ampliamente sus ojos ante esa palabra, después de todo, ella le había dejado muy en claro que no le había gustado ese único beso que le había frente a sus amigos, un par de semanas atrás. Ella le había dicho que él no lo había hecho bien... y Crow no la había besado desde entonces. ¿Entonces por qué quería que la besara ahora?
—Bésame... —susurró una vez más, yaciendo inmóvil sobre su cama.
Crow se inclinó lentamente sobre ella, hasta que no había más que insignificantes milímetros de separación entre ambos. —¿Estás segura? —murmuró, mientras acariciaba suavemente la tersa mejilla de Mayra con su nariz, inspirando su cálido aroma a la vez.
—Sí... —respondió ella con un suspiro.
Y eso era todo lo que necesitaba. Crow no dejaría pasar esta oportunidad de satisfacer su curiosidad. Sosteniéndose con una mano junto al cuerpo de Mayra, giró su rostro ligeramente hacia el de él y acortó la distancia entre ambos. Los labios de la humana se sintieron tan cálidos contra los suyos... demostrando ser tan suaves como afiladas eran sus palabras. Cuando ella dejó salir un suave gemido, Crow no pudo evitar sonreír ligeramente antes de profundizar el beso, deleitándose con su sabor embriagador.
Pero entonces ella se sacudió debajo de él, dejando salir una muda exclamación. Sus ojos se abrieron de par en par, y sus manos lo empujaron fuertemente hacia atrás.
—¿Qué demonios? —gritó ella mientras pataleaba hasta sentarse en la cama frente a él—. ¡¿Qué mierda haces, Crow?!
—Estaba besándote —respondió él simplemente.
—¡¿QUÉ?! ¿Por qué demonios me besabas, Crow? —gritó Mayra mientras intentaba alejarse de él, golpeando el amplio pecho del Crowtter con una de sus rodillas en el proceso.
—Porque tú me lo pediste, Mayra —dijo él, sintiéndose de pronto irritado por haberse dejado llevar tan fácilmente.
—No te pedí nada, Crow, ¡estaba dormida! ¿Y qué haces aquí, de todos modos? Este es mi cuarto, ¡no puedes simplemente entrar a mi cuarto! ¡Vete! —gritó ella en un tono extrañamente agudo.
Luego de dejar salir un gruñido bajo de su garganta, Crow entrecerró sus ojos a Mayra y murmuró: —Bien... —Entonces se puso de pie y caminó hacia la sala, cerrando con su mente la puerta de la habitación de Mayra a sus espaldas. Una vez en la sala, puso mentalmente el cerrojo en la puerta que acababa de cruzar, y volvió a acomodar en su lugar la pesada silla de madera que había colocado ella desde el lado de adentro, trabada bajo el picaporte.
Un fuerte gruñido lo hizo girarse hacia la habitación, y menos de dos segundos después, Mayra abrió la puerta, envuelta en una sombra de ira. —¿Qué diablos está mal contigo, Crow? ¿Crees que todo es una broma? —Caminó a grandes pasos hacia él, y entonces comenzó a picar su pecho con un dedo, enfatizando cada una de sus palabras—. ¡Ya no te soporto! ¡Mátame de una vez, o desaparece de mi vida y déjame en paz!
—Oh, ¿así que estás hablándome una vez más? —dijo él con ironía, dando un paso hacia delante, obligándola a retroceder—. Comenzaba a pensar que te habías olvidado de mí.
—¿Cómo podría olvidarme de ti, ¡si estás siempre molestándome!? ¡Estoy harta! No puedo continuar preocupándome por morir a cada instante, y además por tener a un potencial psicópata en mi habitación cada noche —replicó ella, avanzando nuevamente hacia él—. Y tú no sólo no respetas los límites... ¡sino que también te burlas de lo que hago para mantenerte alejado de mí!
El Crowtter frunció el ceño en confusión, hasta que comprendió a qué se refería. —Espera, espera... ¿Esa silla contra la puerta era para evitar que yo entrara? —Dejó salir una fuerte carcajada incrédula antes de decir—: Mayra, soy un ser inmortal de poderes ilimitados... ¿y tú pensaste que podrías mantenerme alejado con una silla y un cerrojo?
Frente a él, Mayra enrojeció notablemente, probablemente al darse cuenta de su estupidez. —Como sea... —dijo, entrecerrando sus ojos—. Esa es mi habitación, y no puedes simplemente entrar en mitad de la noche... ¡y especialmente no para besarme!
—Entré a tu habitación porque estaba aburrido, y ya te lo dije, te besé porque tú me lo pediste —dijo el Crowtter lentamente, inclinándose un poco hacia ella.
Luego de dar un paso hacia atrás para alejarse de él, la pelinegra dijo: —Estaba dormida, Crow, no sabía lo que decía... y tú no tenías derecho de estar ahí en primer lugar. Así como no tenías derecho de pedirme que te mostrara mi cuerpo la otra noche.
—¿Por qué no? Tú me pediste que te mostrara el mío, y yo lo hice —discutió él.
—Pero no había querido que lo hicieras de verdad... era sólo una manera de decir —replicó ella, sintiéndose avergonzada nuevamente al recordarlo. Entonces, al parecer un nuevo pensamiento cruzó por su mente, y levantó su mirada para encontrar los negros ojos de Crow al decir—: Y, ahora que lo mencionas, ese ni siquiera era tu verdadero cuerpo, ¿verdad?
Crow no le respondió, en cambio presionó sus dientes juntos, marcando aún más su fuerte mandíbula, mientras entrecerraba sus ojos ligeramente.
Ante su silencio, Mayra continuó: —¿Qué pasa, Crow? Yo tengo que mostrarte mi cuerpo, dejarte entrar en mi vida y resignarme a que tomes mis almas y te alimentes de mis emociones, ¿y tú ni siquiera me dejas ver tu verdadero rostro? Eso es algo injusto, ¿no lo crees?
Él la observó en silencio durante varios latidos antes de murmurar: —No sabes lo que estás pidiendo, Mayra...
—No, creo que sí lo sé, Crow. Estoy pidiendo que equipares las cosas y que te expongas ante mí de la misma manera que yo tuve que exponerme ante ti: desnudo, vulnerable y sin censuras.
—No, lo que estás pidiendo es... —comenzó él, pero Mayra lo interrumpió diciendo:
—A menos que te atemorice hacerlo.
Ambos se quedaron en silencio entonces, midiéndose el uno al otro en la sala a medio-iluminar.
—¿Temor? —dijo el Crowtter finalmente—. Yo no siento temor, Mayra. No hay nada en este mundo que pueda atemorizarme jamás. Y tú... —agregó, dando un paso lentamente hacia ella—, tú no sabes lo que es el temor... aún.
Entonces lo hizo, dejó que su verdadera forma saliera a la luz, dejando atrás su falso cuerpo humano. En ese mismo instante, una ráfaga de electricidad lo sacudió, mientras todo su ser se regocijaba ante la nueva libertad, como si hubiera estado mucho tiempo atrapado en un espacio demasiado pequeño. Le tomó menos de un segundo el tomar su verdadera forma. Y le tomó a la humana sólo un segundo más el dejar salir un grito desgarrador.
Mayra gritó con todas sus fuerzas mientras retrocedía rápidamente para alejarse de él, hasta chocar con una de las paredes de la sala. Si el Crowtter no hubiera estado usando su poder para insonorizar el departamento, no habría dudas que la policía estaría llegando en pocos minutos. Y esta era exactamente la razón por la que los Crowtters jamás mostraban su verdadera forma ante los humanos: simplemente no podían manejarlo. Después de todo, lo que Mayra estaba viendo en ese momento no podría haberlo imaginado ni siquiera en sus peores pesadillas. La verdadera forma de Crow no podría describirse como otra cosa más que una sombra viviente, un torbellino de humo y penumbras tan negro como sus ojos, conteniendo un poder tan grande que pequeñas descargas oscuras similares a la electricidad explotaban mientras las sombras giraban sin cesar. Él era tan negro como blanco era Kormes.
Mientras la humana hiperventilaba, su espalda pegada contra la pared de la sala, aún empujando su cuerpo hacia atrás en un intento inútil por alejarse de él, el torbellino de sombras que era ahora Crow crepitaba de poder. En el instante en que dejó salir su verdadera forma, toda la sala se oscureció, y la temperatura cayó varios grados, como si todo el calor y la luz del departamento hubieran sido absorbidos por él... lo cual era exactamente lo que había sucedido. Cada vez que Crow dejaba el restrictivo cuerpo humano atrás, le tomaba algo de tiempo el controlar totalmente su poder, y todo a su alrededor lo sentía. Mientras que la humana lo miraba horrorizada, cada objeto del departamento vibraba y se movía por sí solo, algunos de ellos elevándose del suelo varios centímetros.
Todos los sonidos del mundo parecían haber desaparecido, hasta que sólo quedó la dificultosa respiración de Mayra y el sonido de las fuertes descargas eléctricas de Crow. Cuando el Crowtter finalmente pudo controlar todo su poder, se sintió mejor de lo que se había sentido en mucho tiempo. Sintiendo cada molécula de su ser regocijándose ante la nueva libertad, dejó que las sombras se extendieran aún más, hasta llegar al techo del departamento.
Entonces, un pequeño sollozo le recordó que Mayra aún estaba allí. Se giró y se le acercó lentamente, cerniendo el torbellino de sombras y tinieblas sobre ella como un gran e implacable depredador. —¿Qué piensas, Mayra? —dijo en una voz inhumana tan grave y fuerte que hizo temblar las paredes del departamento—. ¿Es esto lo suficientemente vulnerable para ti?
Mayra no dijo nada, sino que se llevó una mano hacia su boca mientras lo miraba con horror. Ella no volvió a gritar, lo cual era admirable, pero Crow sabía que intentaría salir corriendo de allí de un momento a otro. En cualquier momento ahora..., pensó él, y a medida que los segundos pasaban y ella no se movía, se preguntó si tal vez debería preocuparse. Mayra sólo se quedó ahí, de pie contra la pared, con una mano en su boca y otra sobre su pecho, mirándolo sin pestañear mientras que su respiración formaba visibles bocanadas de vapor en la gélida habitación. Un minuto después, dejó caer la mano que cubría su boca y, mientras tragaba pesadamente, estiró una mano hacia él.
¿¿Qué?? ¿Ella en realidad va a tocarme?, pensó el Crowtter con incredulidad mientras la veía dar un inseguro paso hacia delante. Cuando su mano estuvo a punto de tocar el torbellino de humo y sombras, Crow regresó rápidamente a su imagen humana, atrapando la mano de Mayra en la suya y provocándole un pequeño grito de sorpresa.
—Tal vez la próxima vez deberías pensarlo mejor antes de pedirme que equipare las cosas entre ambos, Mayra —dijo con su voz nuevamente humana, aunque no menos amenazante. Entonces, soltándola de pronto, agregó—: Y deberías estar agradecida que no es mi verdadera forma la que tienes que ver cada día... o la que te observa dormir por las noches.
Mayra abrió y cerró su boca varias veces, sin saber bien qué decir. Sus ojos pestañeaban rápidamente, y Crow sabía que debía de estar en shock. Cualquier humano lo estaría luego de ver la verdadera forma de un Crowtter.
Ella se quedó en silencio un momento, mirando la soberbia sonrisa de Crow. Entonces, de la nada, le gritó: —¡¿Y qué clase de nombre es “Crow”, de todos modos?! Es como si me llamaras a mí “Hum”, por “humana”. —Se cruzó de brazos y, arqueando una ceja, agregó—: Para un ser inmortal de poderes ilimitados, puedes ser bastante estúpido a veces. —Con eso, se giró y se dirigió a su habitación, chocando su pequeño y tembloroso cuerpo contra el cuerpo de Crow en el trayecto. Ella caminó con paso firme y con la frente en alto, y al llegar a la habitación se giró para darle una última mirada desafiante antes de azotar la puerta para cerrarla.
Aún de pie en la sala, Crow se quedó mirando la puerta cerrada durante un largo rato, sin poder explicarse qué acababa de suceder. Una vez más, Mayra lo había sorprendido por completo, y de alguna manera se las había ingeniado para hacerlo parecer un idiota. Maldición..., pensó mientras una media-sonrisa se desplegaba por su rostro, ella es simplemente fascinante.
Continúa...



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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por atenea el Lun 4 Jul 2011 - 15:15

ty por el cap
Vaya, quien iba a pensar que Crow tendría algun sentimiento humano, aunque fuera el de la curiosidad reir
ya quiero saber más :suplica: :liindo:



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Re: En las garras del Cuervo [+18]

Mensaje por luxxie el Mar 5 Jul 2011 - 0:54

gracias por el cap, Ellie!! Extrañaba un monton leer algo sobre ellos
Me encanto el cap!! Yo no me imaginaba a Crow asi, no se, creo uqe me lo iamginaba como un alien o un monstruo realmente no entiendo porque a Mayra le da tanto miedo. y me alegra que el sienta curiosidad por ella... es tan sexyy auqnue me parece raro que el no se haya jactado de que ella estaba soñando con el me encanto, Ellie!! Ranguitos!!



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