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Hasta que la muerte nos una...

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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ella_rose el Miér 10 Nov 2010 - 3:35

EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO EPILOGO sonrisa

lo siento :D es que es que lo quieroo poooorfiiiiiissss :suplica: :suplica:
Ella_rose


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Dara el Miér 10 Nov 2010 - 17:00

ellie eso te pasa por escribir tan bien jajajajajajaj
tus fans te aclamamos!!!!
capi capi capi capi capi!!! jajajajajaja
keremos finalllllllllllllll wiiii



Administrador nuestro,
que estás en el foro,
santificado sea tu rango,
venga a nosotros tu paciencia,
danos hoy nuestro post de cada día,
perdona nuestro flood,
así como nosotros perdonamos a los que floodean,
no nos dejes caer en el doblepost,
y líbranos del ban... AMEN
Dara


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ellie el Miér 10 Nov 2010 - 17:16

jajaja, siiiii, qué bueno que terminaste, Ella!!! Llegas justo para el epílogo, jajajaa. En un par de horas tengo el último examen de esta samena, así que si puedo esta noche les dejo una parte del epílgo, si? Si es que alcanzo a terminarlo, jajajaa

Daraaaaa, qué lindo verte por acá, loca!!!!



Ellie


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Dara el Miér 10 Nov 2010 - 17:27

jajajaa creiste que te librarias de mi???
soy tu fan numero uno boludita!!! guiñar
estuve en el principio y no pienso perderme el final :suplica:

y tratame bien a mi fantasmita o ya sabes que tendras que hacer un epilogo para mi :luchandoo: :bloody:

besoooooo y enhorabuena por tu talento, por tu exito, por acabar la novela y sobre todo por mi lucio guiñar

besoooo



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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ella_rose el Jue 11 Nov 2010 - 22:21

cuando subis el epilogo ?????
Ella_rose


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ellie el Jue 11 Nov 2010 - 23:22

Ahora lo estoy escribiendo, Ella... más tarde lo subo



Ellie


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ella_rose el Jue 11 Nov 2010 - 23:23

:correr:
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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Elena Vladescu el Jue 11 Nov 2010 - 23:24

Gracias Ellie!


Qué haces cuando la persona que más amas en este mundo es tu peor enemigo...?
y todo aquello en lo que creías termina siendo sólo una mentira...?



La destrucción del mundo es sólo el principio...
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Lucius Vladescu, Logan Lerman, Four (Tobias), Daemon y Dawson Black, Patch, Henry Jamison, Travis Hoffman, Nick Gautier, Robb Stark, Jon Snow, Usui son MÍOS!!!  bd


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ellie el Jue 11 Nov 2010 - 23:25

Ayy, me encanta tu avatar, Ella!!! muy maligno!!!



Ellie


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ellie el Jue 11 Nov 2010 - 23:26

Elenaaaa, yo también quiero cap!!!!



Ellie


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ella_rose el Jue 11 Nov 2010 - 23:26

jajaja gracias! lo hice yo :D
Ella_rose


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Elena Vladescu el Jue 11 Nov 2010 - 23:28

Joder Ellie, me arruinas mi dia de pereza jajajaja
como ya rendi mates e hice puntaje (Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!! :correr: :correr: :correr: Hare fiesta patronal jajaajjajaja)
escribire algo XD


Qué haces cuando la persona que más amas en este mundo es tu peor enemigo...?
y todo aquello en lo que creías termina siendo sólo una mentira...?



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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ellie el Jue 11 Nov 2010 - 23:28

Está muy bueno!!



Ellie


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ellie el Jue 11 Nov 2010 - 23:29

Siiii, Elen!!! Para festejar, tenés que subir cap!!!



Ellie


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ella_rose el Jue 11 Nov 2010 - 23:29

jaja gracias
Ella_rose


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Elena Vladescu el Jue 11 Nov 2010 - 23:31

@Ellie escribió:Siiii, Elen!!! Para festejar, tenés que subir cap!!!

Ok! ahora empiezo... sonrisa


Qué haces cuando la persona que más amas en este mundo es tu peor enemigo...?
y todo aquello en lo que creías termina siendo sólo una mentira...?



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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ellie el Jue 11 Nov 2010 - 23:59




Ellie


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por gemma el Vie 12 Nov 2010 - 1:23

Epilogo Ellieeeeeeeeeeeeeeeeeeeee











gemma


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ellie el Vie 12 Nov 2010 - 1:34

Ahí voy.... una última revisada y lo subo!



Ellie


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Ellie el Vie 12 Nov 2010 - 2:23

Bueno, chicas, acá les dejo finalmente en epílogo... espero que les guste!!!! Después les voy a dejar las sinopsis de lo que sería el 2do libro, y de mi nuevo fic (alguien dijo FIC HOT???? jajajajaa)
Sólo quiero agradecerles a todas por haber seguido mi interminable historia todos estos meses. Sus mensajes y comentarios me alegraban el día, y las quiero mucho a todas!!!! Este epílogo va dedicado a TODAS ustedes, chicas!!!

Epílogo
Legados de familia
Veinte años atrás, en una tarde demasiado calurosa para ser de principios de primavera, Anabelle se encontraba sentada en medio de su clase de arte, perdida en sus pensamientos. El lienzo frente a ella esperaba pacientemente por ser usado, pero luego de casi media hora de observar a la mujer corpulenta posando en el centro de la habitación, en un amplio vestido demasiado rojo para su tono de piel, la inspiración continuaba esquivándola.
Y, por más que quisiera culpar a los medicamentos por su aletargamiento, sabía que no era cierto. No era su enfermedad la que estaba bloqueándola, sino ella misma. Después de todo, hacía ya cinco años que la habían diagnosticado, y aunque al principio nada parecía ayudarla, finalmente había encontrado el remedio justo para aliviar su condición. Ahora, a sus 20 años, Anabelle podía vivir una vida normal, sin tener que avergonzarse por la enfermedad que la agobiaba. Y que probablemente siempre lo haría.
Desde que tenía memoria, había sido diferente, siendo capaz de ver el mundo con otros ojos, observando todo aquello que los demás no podían ver. Y que ella desearía jamás haber visto.
Su enfermedad era la cruz que le había tocado soportar, pero a menudo se preguntaba si valía la pena. Sí, las medicinas la ayudaban, pero nada jamás la curaría. Ahora podía integrarse en la sociedad y pretender ser simplemente una persona más, pero ella sabía muy bien que no lo era. Anabelle podría anestesiar su mente tanto como quisiera, evitando ver las cosas terribles con las que siempre tuvo que convivir, pero eso no hacía que no existieran. Siempre habían estado allí. Y siempre lo estarían.
Había pasado tanto tiempo alejándose de las personas, manteniéndolas apartadas para su propia protección, que no podía más que sentirse totalmente sola. Era lo que ella había elegido, separarse de todos para no perder a nadie, para saber que nadie más que ella salía lastimado. Pero, en momentos como este, la soledad se transformaba en una carga que no se sentía capaz de soportar.
¿Cuál es el punto? ¿Cuál es el sentido de pintar, de terminar este cuadro, si no tengo a nadie con quien compartirlo? ¿De qué sirve poder disfrutar de la vida si tengo que hacerlo sola?, pensaba una y otra vez, mientras sus ojos se perdían en la blancura del lienzo frente a ella, que parecía gritarle en silencio, mostrándose tan vacío y ausente como ella se sentía por dentro.
Dándole un vistazo al resto de los alumnos a su alrededor, tan concentrados en sus propios trabajos, tan absortos en su arte, sintió una punzada de envidia. Algunos de los trabajos eran muy buenos, otros no tanto, y los suyos estaban por lo general entre los mejores. Pero en ese momento, Anabelle no podía encontrar la voluntad de tomar el pincel. Mientras sopesaba la idea de retirarse, tomó un largo suspiro y, aún sentada en una butaca alta frente a su caballete de pintura, giró su cabeza hacia la derecha, hacia la gran vitrina con vista a la calle.
Y ahí estaba, de pie en la acera, justo en medio de la gran ventana... mirándola. Era un hombre joven vestido con un traje de la marina que le sentaba a la perfección. Sus grandes ojos marrones la penetraban como ningunos otros lo habían hecho antes, y ella se encontró siendo incapaz de apartar su mirada de ellos. ¿Durante cuánto tiempo había estado observándola?
El hombre no se movió, no la saludó, ni se mostró avergonzado de haber sido descubierto mirándola. Sólo se quedó ahí, completamente inmóvil, como la escultura de hielo más hermosa que ella jamás hubiera visto. Sus cabellos castaños asomaban apenas por debajo de la gorra ligeramente hacia un lado; la forma en que su traje blanco envolvía su cuerpo era demasiado buena para ser verdad, y los rayos del sol iluminándolo desde atrás era... perfecto.
El joven desconocido dio un paso adelante, apoyando su mano derecha sobre el cristal, a la altura de su hombro... y ella quedó sin aliento.
Ahí... quédate ahí, pensó. Anabelle pestañeó una, dos veces, entonces se sacudió a sí misma y se obligó a reaccionar. Se puso de pie de un salto y se giró para enfrentarlo. Levantando las manos, le hizo gestos para que permaneciera en ese lugar, gesticulando “quieto” con sus labios, sabiendo que él no podría oírla de todos modos. Cuando él le respondió con la débil sonrisa torcida, ella se puso en acción. Se deshizo rápidamente del taburete, no iba a necesitarlo. Tomó el pie de madera frente a ella, pero cambió el lienzo por uno más grande.
En el momento en que el carboncillo se deslizó por la tela, marcando el primer trazo de su pintura, todos los pensamientos dejaron su mente. Sólo podía pensar en lo que veía, concentrándose en reflejarlo a la perfección: sus grandes ojos oscuros, su porte elegante, su recta nariz, el contacto de su mano derecha sobre el cristal, sus labios ligeramente sonrientes.
Cerca de una hora más tarde, su trabajo estaba terminado, y durante todo ese tiempo, el hombre del otro lado del vidrio permaneció inmóvil, mirándola constantemente, sin siquiera cambiar el peso de su cuerpo sobre sus pies. Cuando Anabelle finalmente dio un paso atrás para admirar su obra, notó que la clase había finalizado. Pero nadie se había marchado, sino que todos sus compañeros, su excéntrica profesora de pintura humanística, e incluso la robusta mujer que había servido de modelo para los demás, estaban de pie a sus espaldas, observando su pintura. Algunos sonreían, otros asentían, muchos murmuraban, y unos pocos fruncían el ceño, pero no porque la pintura no les agradara, sino porque sabían que era mejor que la suya propia.
Y realmente lo era. Si no era la mejor obra que había creado, estaba muy cerca de serlo. La pintura al óleo en blanco y negro era perfecta, casi tanto como su modelo. La imagen del joven parecía la de un espejo del que quería escapar. Su mano apoyada sobre el cristal era casi palpable, como si pudieras tomarla si acercabas la tuya al lienzo.
Cuando Anabelle desvió su mirada nuevamente hacia el exterior, el joven le sonrió ampliamente mientras se acomodaba ligeramente su traje. “Muéstrame”, gesticuló con sus labios, haciendo un pequeño ademán con su cabeza hacia la pintura. Cuando ella giró el caballete hacia la calle, la sonrisa en el rostro del joven se evaporó en un segundo. Observó el lienzo durante un largo momento, mientras ella sentía cómo su corazón corría dentro de su pecho. Oh, Dios... no le gusta, pensó ella. Pero entonces él la miró y comenzó a reír entrecortadamente. Para su alivio, le sonrió ampliamente mientras negaba suavemente con la cabeza, como diciéndole que no lo creería si no lo hubiera visto.
Anabelle le devolvió la sonrisa, sabiendo que había encontrado a su musa ese día... y estaba vestido de marinero.
El nombre del marinero era Mauro, tenía 25 años y una prometedora carrera por delante. Se suponía pasaría sólo dos días en la cuidad, luego de los cuales su barco zarparía rumbo a otro continente, pero jamás se fue. Luego de conocer a Anabelle, no pudo hallar una buena razón para no quedarse con ella. Por supuesto, eso significó tener que abandonar la marina, pero jamás se arrepintió de haberlo hecho. Él la amó desde el momento en que la vio sentada en esa clase, absorta en sus pensamientos, y cuando ella le sonrió, supo que jamás la dejaría ir.
Ambos se enamoraron perdidamente, y apenas tres meses después de conocerse, se casaron. Fue el mejor año en la vida de ambos. Anabelle era tan feliz, que sentía que todo era demasiado bueno para ser verdad... y en verdad lo era.
A poco más de un año de casarse, Anabelle quedó embarazada, y tuvo que enfrentarse a la decisión más difícil de su vida. Aún no le había contado a su esposo acerca de su enfermedad, y cuando se enteró de su embarazo, supo que ya no podría hacerlo. Él jamás le permitiría elegir a su bebé, y ella lo protegería con su propia vida. No podría continuar tomando sus medicamentos durante el embarazo, así que cuando llegó el momento de elegir entre su salud y su bebé, Anabelle eligió a su bebé.
Durante los primeros meses, todo parecía estar bien, y ella incluso comenzó a pensar que tal vez se había curado, que ya no necesitaba las píldoras después de todo, pero a medida que pasaban las semanas, todo se volvía más oscuro, más aterrador. Ellos regresaron, y cada vez era más difícil mantenerse alejada, no llamar su atención.
Mauro sospechaba que algo estaba mal, pero jamás podría imaginarse la oscuridad que la rodeaba todo el tiempo.
Finalmente, el día llegó. Anabelle despertó a mitad de la noche sabiendo que su bebé estaba a punto de nacer. Había esperado tanto este momento, y esa noche finalmente tendría a su bebé en sus brazos. Después de dar a luz, podría retomar su tratamiento y, con su bebé en sus brazos y su esposo a su lado, todo volvería a la normalidad. Todo estará bien. Todo será perfecto, se repetía una y otra vez camino al hospital.
Pero Anabelle no podría haber estado más equivocada.
El parto fue largo y difícil, pero finalmente su bebé nació. Era una niña. Ambos habían acordado llamarla Abbigail, como su madre. Y su llanto era el sonido más hermoso del mundo.
Anabelle estaba agotada por el trabajo de parto, pero aún más por tener que mantenerse concentrada a cada segundo en no dejarlos entrar, en no permitirles apoderarse de su mente. Pero todo había terminado, y ya no tendría que luchar en silencio. Ella podría retomar su tratamiento ahora, y todo habría valido la pena.
Pero en el momento en que una enfermera colocó a su pequeña hija entre sus brazos, Anabelle no pudo pensar en nada más. No existía nada en el mundo más que su bebé, con su pequeña nariz perfecta y sus mejillas sonrosadas. Y cuando su hija la miró, Anabelle se perdió en esos tiernos ojos, dejando caer las barreras que había construido en su mente durante los últimos meses. Fue apenas un instante... pero bastó para condenarla de por vida.
En un parpadeo, la habitación se oscureció. No había nada de malo con las luces, sino que eran sus ocupantes quienes la sumían en una total oscuridad. Cientos y cientos de ellos llegando de todas direcciones: desde el techo, subiendo desde el suelo, atravesando las paredes; como llamados por una señal que sólo ellos oían. Se movieron más rápido de lo que Anabelle jamás había visto, sin prestarle atención a nada ni a nadie más que a ella.
- No... -susurró Anabelle, aferrándose a su bebé en un intento por protegerla. Pero no era a su hija a quien querían.
Anabelle sintió cómo entraban a su mente incluso antes de oír los susurros, las voces, los lamentos. Era un sonido terrible, y tendría que escucharlo por el resto de su vida. Dejando salir un gemido, sintió cómo era desplazada de su propia mente, invadida, torturada mientras más y más sombras se alimentaban de ella, siseando y susurrándole cosas terribles mientras lo hacían.
Miró a su hija, deseando que alguien la apartara de ella, que la llevara a algún lugar seguro, y fue ahí cuando notó que no podía hablar. Ellos le habían quitado eso también. Pero su pequeña bebé estaba durmiendo tranquilamente en sus brazos, y Anabelle comenzó a sentir cómo las lágrimas se deslizaban por sus mejillas al saber que las sombras no le afectaban a su pequeña.
Su hija jamás tendría que pasar por lo que ella pasó, y aún si Anabelle se perdía dentro de su mente, eso era lo único que le importaba.
Los últimos dos días habían sido los más extraños en la vida de Abby... y eso era decir mucho, teniendo en cuenta que había tenido muchos días realmente extraños en su vida. Aún no podía entender cómo podía tener a Lucio nuevamente en su vida, pero por extraño que fuera, funcionaba.
Ella se dormía en los brazos de Dean, y despertaba a la mañana por los besos de Lucio... y viceversa. Se sentía correcto de alguna manera, pero eso no le quitaba lo extraño a toda la situación. Era como ser novia de un hombre con una doble personalidad... no es que ella conociera a alguien así, pero se imaginaba que no debía ser muy diferente. Eran dos personas totalmente diferentes viviendo en un mismo cuerpo, complementándose el uno al otro a la perfección.
Cuando uno de ellos manejaba su cuerpo, el otro se mantenía oculto, resguardado dentro de su mente, descansando en un lugar en el que no podría ser molestado. Aunque eso no significaba que no pudiera espiar el exterior... o molestar al otro, lo cual era algo en lo que Dean se había vuelto experto en sólo dos días. Había adquirido la costumbre de distraer a Lucio mientras estaba con Abby, hablándole en su mente, bromeado, haciéndolo reír cuando la besaba. Hasta que Lucio encontró la forma de bloquearlo, lo cual no hizo a Dean para nada feliz.
Ambos podían hablar el uno con el otro en su mente, y por lo general Abby no les preguntaba de qué se trataba, excepto cuando Dean comenzaba a reír a carcajadas de pronto, o Lucio ladraba una maldición a Dean. A diferencia del antiguo fantasma, a Dean le gustaba espiar, lo que sacaba de quicio a Lucio y a su inquebrantable rectitud.
- ¡Pervertidoooooooo! -Le gritaba Lucio dentro de su mente.
- ¡Mojigatoooooo! -Le respondía Dean entre risas-. Vamos, Lucio... no puedes enfadarte conmigo por mirar mientras estoy con mi novia. Oh, no, disculpa, mientras el otro novio de mi novia está con ella... ¡usando mi cuerpo!
Lucio tenía que admitir que Dean tenía un buen punto.
- Yo no pedí estar en tu cuerpo, Dean... y no creo que sea justo para ella.
- Ahá... Abby puede estar con los dos hombres que ama al mismo tiempo sin estar engañando a ninguno... sí, es realmente muy injusto para ella. -Dean chasqueó la lengua mentalmente-. Sacrificios, sacrificios...
Lucio odiaba admitirlo, pero realmente era divertido pelear con Dean. Era como ese hermano que nunca tuvo... o esa consciencia impertinente que jamás se callaba. De cualquier modo, realmente le gustaba tener a alguien con quien hablar, en especial sabiendo que sólo Dean y Abby lo conocían; que cuando otra persona lo miraba, era a Dean a quien veían. Para el resto del mundo, Lucio no existía. Aunque no importaba, de todos modos... Abby era lo único que necesitaba.
Para ella, los últimos días junto a ambos habían sido el paraíso. Había tanto que quería saber de Lucio, tanto que quería contarle a Dean, tanto que quería compartir con ambos... y no le alcanzaban las horas del día para estar con ellos. Por lo cual era una ventaja que él casi nunca durmiera... o, bueno, su cuerpo, mejor dicho. Cuando uno de ellos necesitaba descansar, el otro tomaba el control. Abby sólo los había visto dormir una vez, y el cuerpo de ambos no necesitaba hacerlo más que un par de horas al día.
Mientras Abby se dirigía a la casa de sus padres, miles de preguntas sin respuesta daban vueltas en su mente: ¿Cómo era posible que Lucio hubiera regresado? ¿Por qué su madre lo había enviado de regreso? ¿Quién era ella en realidad, y cómo tenía el poder para hacer así? ¿Qué demonios significaba la cicatriz en forma de triángulo en la mano derecha de Abby? ¿Y por qué había aparecido cuando Lucio había regresado?
Había tantos misterios rodeándolos, que Abby pensó que su cabeza explotaría si continuaba pensando en ello. Cuando dobló la esquina de la casa de sus padres, sonrió al pensar en pasar el día con su madre. No la había visto durante el fin de semana, y no podía esperar para contarle todo lo que le había pasado... bueno, dejando a Lucio al margen, por supuesto, porque “adivina qué, mamá, el fantasma del que me enamoré el año pasado regresó hace dos días... ¡en el cuerpo de mi novio!” no era una conversación madre-hija que Abby tendrían en un futuro cercano.
Sacudiendo la cabeza, Abby tocó a la puerta.
- ¡Pasa, Abby! -le llegó la voz de su padre desde el interior. Él estaba en la cocina, buscando frenéticamente las llaves de su auto. Diez minutos después, cuando las llaves aparecieron (dentro del congelador), Mauro se dispuso a salir. Mientras se ponía la chaqueta, puso al corriente a Abby acerca de los medicamentos que había tomado su mamá ese día y los que faltaban por tomar. Antes de salir, se detuvo un segundo y, mirando a Abby, le dijo-: Ehh... ella no está teniendo un buen día hoy. Sigue estando mejor que antes, pero esta mañana bajó al sótano y no quiso subir. No quiero pensar nada malo, pero si mañana sigue igual, llamaré al doctor Hubert, ¿ok?
- De acuerdo -le respondió ella-. No te preocupes, cuidaré bien de ella.
Su padre asintió y, para su sorpresa, se acercó a ella y le dio un breve abrazo antes de salir.
Mientras oía el auto alejarse, Abby se dirigió a la cocina y abrió la puerta del sótano para ir con su madre... y se congeló ante lo que vio: su mamá estaba sentada en el frío piso del sótano, en medio de la habitación, balanceándose hacia delante y hacia atrás sobre sí misma. Sus oídos estaban fuertemente cerrados, y sus manos estaban cerradas en fuertes puños a ambos lados de su cabeza, como si intentara protegerlos de un ruido estridente.
Pero no fue la vista de su madre lo que la alarmó, sino lo que la rodeaba. El sótano estaba repleto de sombras, de formas oscuras cerniéndose sobre ella. Parecían personas encorvadas vestidas con túnicas negras... pero no lo eran. De alguna manera, Abby supo que no eran personas... eran algo más.
Algunas de las sombras estaban simplemente de pie, inmóviles en el sótano, mientras que otras rodeaban a su madre, acercándose a ella como si fuera depredadores olfateando a una presa. Le susurraban cosas.
- ¿Mamá...? -murmuró Abby temblorosamente desde el extremo superior de las escaleras.
Cuando estuvo a punto de dar el primer paso para bajar y sacar a su madre de ahí, su mano derecha comenzó a arder terriblemente. Con un gemido de dolor, Abby la tomó con la otra mano, pero, a pesar de que sentía como si su mano estuviera en llamas, no había nada ahí, sólo esa nueva y simétrica cicatriz. Cuando un extraño sonido llamó su atención, volvió a mirar hacia el sótano, y vio que todas las figuras oscuras estaban giradas hacia ella, con sus cabezas sostenidas en ángulos extraños y sus rostros sin facciones mirándola directamente.
Hubo un silencio sepulcral, y luego su madre dejó salir un fuerte aliento, como si una pesada carga hubiera sido quitada de sus hombros. Respiró profundamente una vez más antes de fruncir el ceño y mirar lentamente a su alrededor. Ella podía ver las sombras también, Abby notó, y cuando siguió la mirada de los horribles espectros, sus ojos se abrieron muy grandes y su rostro se llenó de terror.
Un segundo antes de que las criaturas chillaran con un sonido que hizo que Abby necesitara cubrir sus oídos, su madre habló. Por primera vez en 18 años, Abby pudo oír la voz de su madre... pero no fue como la imaginaba. No fue un dulce susurro de madre lo que salió de sus labios, sino un grito desgarrador:
- ¡¡¡COOOORREEEE!!!
Fin


Última edición por Ellie el Vie 12 Nov 2010 - 21:01, editado 1 vez



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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Angeles Rangel el Vie 12 Nov 2010 - 4:30

mareoo Ayyy Ellie me quedó con más dudas que nada pero voy a esperar la continuación, muchas gracias por esta historia tan emocionante

:besos:





Angeles Rangel


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por gemma el Vie 12 Nov 2010 - 5:04

DIOS MIO ELLIE mareoo mareoo mareoo mareoo

SIN PALABRAS


A SIDO APOTEOSICO NI KAREN MARIE MONING A HECHO UN FINAL ASI Y MIRA QUE ESA MUJER A SIDO RETORCIDA CON LOS FINALES DE SUS LIBROS.

DESEO LA CONTINUACION PLISSSSSSSSSS :suplica:
CUANDO LO TERMINES ESTE LIBRO ME LO MANDAS COMO QUE DAMOS.

BESOS Y OTRA VEZ











gemma


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Sarita el Vie 12 Nov 2010 - 10:30

ELLIE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! :correr:
RAYOS NENA!!!!!!
juro que ése último cap y éste epílogo han superado millares cualquier otro cap de tu fic!!!! http://www.palermovi
me has dejado sin palabras!!!!! SUSTO
EXCELENTE! DEMASIADO BUENO!!!! nena eres una GENIA!!!!
moriré de desesperación e intriga al tener que esperar tanto por ésa continuación!!!! :horrorrrrr:
espero nos dejes pronto la sinopsis de la segunda parte, así me mato un poco planteando algunas teorías...
GRACIAS!!!!!! de veras que te ha quedado perfecto!!!! wiiii

p.d: una cosita, ésas sombras que ve la mamá de Abby y que ahora ella también ve, son de las mismas que ve nuestro peque trillizo??? :eh?:




Sarita


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Elena Vladescu el Vie 12 Nov 2010 - 18:42

Rayos Ellie!!!!!!!!! Me dejas con las malditas dudas! Odio eso!!!!! Y no quiero esperar hasta dentro de 365 dias para leer el segundo libro!!!!! :horrorrrrr: :horrorrrrr: :horrorrrrr:

Me matare y dejare Ojos Oscuros sin continuacion! muahahaha :demoniobailar: :demoniobailar: :demoniobailar:


Estuvo genial! y yo tambien ya quiero leer la sipnosis del segundo libro!

Ah! tengo una pregunta, Por que pusiste:

Veinte años atrás, en una tarde demasiado calurosa para ser de principios de primavera, Lucía se encontraba sentada en medio de su clase de arte, perdida en sus pensamientos.

Si se llama Anabelle?


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Re: Hasta que la muerte nos una...

Mensaje por Felin el Vie 12 Nov 2010 - 19:01

Vaya mareoo me quedé mareoo
No inventes Ellie te quedó genial el final wiiii
Que final le diste.
La verdad no se si pueda esperar tanto para leer la continuación
Y bueno es una lastima que haya terminado esta fantastica historia :cryy:
Pero bienn que ya vas a empezar la siguiente :besos:
En verdad mil gracias por compartir está maravillosa historia
Y que durante meses nos tenias mordiendo las uñas :correr:
Ojala la pongas pronto en pdf para que podamos leerla de corrido :suplica:
Y si no me apunto a que me envues el doc donde la ties para tener la original y despues la corregida sonrisa se podra?? :suplica:

Graxx Nena :besos:


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